domingo, 3 de marzo de 2024

El segundo Foro KRISARE, 'Democracia, ¿derechos humanos en juego?', ya está aquí

Días 14, 15 y 16 de marzo de 2024, en Vitoria-Gasteiz

Fuente:   Religión Digital

Por    José Ignacio Calleja, por encargo de KRISARE

02/03/2023

 


Democracia

El segundo Foro KRISARE, bajo el título “Democracia, ¿derechos humanos en juego?”, ya está aquí, en Vitoria-Gasteiz, los días 14-15 y 16 de marzo de 2024. Hombres y mujeres jóvenes, con responsabilidades profesionales y familiares, enraizados en la ciudad desde el cristianismo y el compromiso cívico y social, impulsan esta asociación, KRISARE, y el foro que en primavera reunirá a cientos de asistentes en el Palacio de Congresos de Vitoria-Gasteiz.

Como fuera que heredan el impulso de lo que durante muchos años apareció en la ciudad como Foro Religioso Popular, KRISARE concreta una renovada manera de comprometerse con sus dos inquietudes: hacer de la ciudad un espacio de libertad y justicia, y hacerlo como ciudadanos y cristianos, en una simbiosis indisoluble y vivida sin complejos. De hecho, a la condición de mujeres y hombres jóvenes añaden el empeño de ser protagonistas en la vida de la ciudad, asumiendo esa realidad como la casa de todos; y esto desde la condición de hombres y mujeres claramente cristianos en sus referencias para la vida; son laicos por su condición personal -no son clero ni lo van a ser- y laicos en su moral civil, es decir, en la moral de los derechos humanos fundamentales de todas las personas; están convencidos de que esa ética se puede compartir entre todos los agentes sociales que trabajan por la democracia de los iguales en derechos y deberes; por supuesto y primero, a partir de las personas y grupos sociales más desprotegidos. Con todos y para todos, desde los últimos. 

Como todo movimiento y empeño cívico nacido en las instituciones sociales más asentadas y reconocidas, sean las Ciudades y los Estados, sean las Iglesias y las Religiones, KRISARE representa una ciudadanía que asume la democracia para devolverla a su sujeto propio -de todos, con todos y para todos- y verificarla en  su pleno significado -respetar y cuidar todas las dimensiones de la dignidad humana en solidario-.

Toda la reflexión y acción de KRISARE, la que realiza y a la que convoca, la que desea, con sus limitaciones naturales, opera como compromiso con la dignidad de todos y todas (la justicia) y el cuidado que tantas situaciones humanas inaceptables nos reclaman (solidaridad). Y no es que la democracia limitada y elitista que tantas veces reconocemos cerca sea despreciable, pero su crecimiento hacia abajo (los últimos y empobrecidos), hacia los lados (las periferias de la vida social) y hacia arriba (poder transparente, participado y evaluado) para estos ciudadanos es una tarea apremiante. Complicarse la vida en ella está lleno de sentido. Hacerlo desde los últimos, una necesidad.

En está lógica resulta muy razonable convocar a una reflexión sobre la democracia contemporánea y ver si nuestras realizaciones han dejado de crecer, más aún, si están retrocediendo en lo que es el corazón del sistema social: los derechos humanos de la dignidad de todas y cada una de las personas, y de las personas en los pueblos y culturas, y de las personas más ignoradas en las leyes y más aplastadas en los silencios nuestros de cada día (la mujeres, los niños, los migrantes… las víctimas de cualquier relación injusta encubierta por las naciones, los estados, la propiedad, los mercados, las religiones, las ideologías… la enfermedad, la raza, la cultura…).   

Es imposible hacerse cargo de todos los detalles de la propuesta de KRISARE en su Foro y en la concepción ética y social que alimenta su empeño. El conjunto de ponencias y diálogos de su próximo encuentro apuesta por recoger aquellos mimbres de la democracia donde esa palabra más claramente se pierde, y donde encubre un reguero de víctimas cerca o lejos; y es que la Tierra es única, nuestra casa común, por más que olvidemos a menudo que el sufrimiento de muchos facilita nuestro disfrute. Piensen en África, por ejemplo.

¿De qué hablamos, por tanto, al decir KRISARE, al decir el nombre de las mejores asociaciones cívicas por una democracia en solidario? Hablamos de un signo de los tiempos; en cristiano, es un signo de la cultura del bien común del tercer milenio -con todos, de todos, para todos- y, más profundamente, un signo de los tiempos del camino de Dios queriendo crecer en la historia cotidiana de la gente -al modo de Jesús de Nazaret y según su fe-. Son un signo de los tiempos de cómo el bien concreto quiere rehacer una y otra vez el corazón de cada persona y la historia misma del mundo. La ciudad y el cristianismo en el que se reconocen estos grupos deben sentirse satisfechos sin tapujos y disculpas con ellos; siempre críticos y alternativos, pero fieles a la pregunta religiosa por excelencia, ¿qué es de tu hermano?”, y a la misma pregunta en clave laica, ¿quién es tratado indignamente como persona?

Muchas otras interpelaciones hemos de presentir en estas iniciativas sociales. No es la menos verdadera que la ciudad, las instituciones sociales y las iglesias están plagadas de voces sin apenas eco. Pero que el eco sea débil no procede de su desacierto, sino más bien del formalismo calculado que los grupos de poder imprimen a sus declaraciones de derechos. Si te animas a callar y obedecer, si te formas para el liderazgo economicista, si aceptas sin reserva que te ha tocado el lado bueno de la historia… y allá cada cual…, ya no hay mucho que añadir. El paso siguiente es “yo no sé”, y cuando sabes algo, “yo no puedo hacer nada”, y cuando puedes, “yo no tengo la culpa”. 

Bien, nadie es perfecto, nadie lo pretende decir, menos aún estos grupos de concienciación y lucha social democrática, pero sin ellos las ciudades y las iglesias son mucho menos humanas. Y si alguien no es humano, mal puede intentar ser cristiano. Paz y bien.

 

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