lunes, 25 de noviembre de 2019

Abenduaren 14an, Arantzazura



El 14 de diciembre, a Arantzazu

          Nos llega estos días por las redes sociales y de boca en boca una invitación del grupo Gipuzkoako Kristauak a una Eucaristía en Arantzazu ante la situación de la Diócesis. Quienes firmamos este escrito, laicas y laicos agentes de pastoral en parroquias de Gipuzkoa y comprometidos en actividades de nuestro pueblo, decimos que sí.
          Hace diez años que una estrategia ajena a esta Iglesia, dirigida por el obispo Munilla y actores externos, trata de cerrar la vía del Concilio en esta Diócesis desmontando lo construido durante cuatro décadas y dando la espalda a la comunidad cristiana de Gipuzkoa. Los últimos episodios los hemos sufrido en Donostia, en las parroquias de la Sagrada Familia y del Espíritu Santo, con la exclusión de responsables de pastoral y sacerdotes, despreciando la labor y trayectoria eclesial de décadas. Sabemos el modelo de Iglesia en que se mueven y promueven este obispo y su equipo: la que lleva el clericalismo en su ADN, con unos sacerdotes dueños de las parroquias, un obispo señor de la diócesis y un laicado subordinado al clero, como si fuéramos menores de edad. No, la Iglesia no es una comunidad de dominadores y dominados, sino Pueblo de Dios. Quienes, como testigos del Evangelio y seguidores de Jesucristo, estamos llamados a ser creyentes adultos y hombres y mujeres libres, respondemos con un no rotundo al clericalismo y la imposición de este obispo y los suyos.
          Queremos que nuestra historia sea respetada, con la hoja de ruta Conciliar “Una Iglesia al servicio del Evangelio”, suscrita por el obispo Setien hace 20 años tras una amplia participación en toda la Diócesis. En dicho documento leemos que “Nuestra Iglesia quiere desarrollar más la participación y responsabilidad de laicos y laicas en tareas de coordinación y dirección, superando desconfianzas o inhibiciones que no hacen sino debilitar nuestra fuerza evangelizadora” y “Queremos que en nuestra Iglesia diocesana se reconozca, valore y acepte a la mujer sin discriminación alguna”. Cuando el obispo Uriarte llegó a nuestra Diócesis se realizó una encuesta entre el laicado comprometido en las parroquias de Gipuzkoa para conocer su situación y escuchar sus propuestas, a la que respondieron 8.000 agentes de pastoral; posteriormente se comenzaron a erigir las Unidades Pastorales, con el nombramiento de 200 laicas y laicos… Esta es la Iglesia que queremos y fomentamos para vivir y proponer el Evangelio en nuestro pueblo, la Iglesia que ahora vemos ratificada por el propio papa Francisco, y la Iglesia a la que combate el obispo junto a sus colaboradores, a todas luces por intereses y decisiones que nada tienen que ver con el servicio evangélico ni con la trayectoria de esta Diócesis. Las vivencias del Evangelio pueden conjugarse en plural pero no todo vale. Nos es intolerable un obispo que está en las antípodas del espíritu de Jesús e impone una Iglesia involucionista donde, en vez de una actitud de servicio, prima el abuso de poder episcopal; en vez de gestos y acciones de una Iglesia para los pobres, la clave es el negocio y el “rentar”; en lugar de respetar la verdad, abundan la manipulación y la mentira; se promueve una Iglesia deslocalizada, no una Iglesia arraigada en su pueblo.
          Estamos acostumbrados a participar en lo público. El voto es un derecho que hemos interiorizado y conforma nuestra identidad corresponsable; el trabajo en común y decidir en equipo son un ejercicio frecuente como parte de la sociedad, que llevamos a cabo dialogando y, aunque cueste, también cediendo. Así, la idea de Iglesia de este obispo choca frontalmente con la cultura participativa y democrática, y ello nos hace dudar de su capacidad para ofrecer respuestas sensatas y evangélicas a los desafíos de nuestro tiempo. Cómo puede ser que quien destaca por un moralismo rígido y no por la compasión y humanidad evangélica dirija una comunidad cristiana. Difícilmente podrá, además, nadie reconocer el espíritu de Jesús de Nazaret en una Iglesia cuyo obispo está preocupado por el dinero hasta el punto de convertir el Obispado en hotel, sin escuchar la llamada de un millar de laicos y sacerdotes de Gipuzkoa.
          En relación a la democracia, cuando lo que sucede en la política y de los derechos humanos nos está afectando directamente como cristianos y ciudadanos, como comunidad y pueblo, la voz de este obispo parece estar en off. Se diría que también la migración está fuera de la agenda episcopal, mientras en las fronteras de Europa y América, así como en el paso de Irun, se criminaliza la ayuda a quienes emigran y piden refugio y se prohíbe rescatar personas en el mar. A punto de finalizar el artículo nos llega la última hora del Aita Mari desde el Mediterráneo: han rescatado a 78 personas a la deriva que huían del infierno de Libia, en su búsqueda de náufragos haciendo frente a la negativa del Gobierno español; no han olvidado las palabras de ánimo del papa Francisco, “seguid trabajando”, ni la solidaridad de parroquias de Gipuzkoa… Y, en contraste, un obispo que no alza la voz. Vemos mayor sintonía hacia la Buena Noticia de Jesús en comunidades cristianas humildes y vivas de la Diócesis así como en instituciones y organismos sociales. Es triste y grave, un escándalo, pero así lo creemos y lo decimos. Este obispo no ha asumido la identidad evangélica desarrollada en décadas ni la iglesia que hemos ido conformando. Al contrario, se ha dedicado a derribar lo construido por miles de cristianos guipuzcoanos, obsesionado por someter a la Diócesis de San Sebastián a un estilo eclesial contrario al espíritu del Concilio. Así, resulta que el propio obispo es causa de división y de sufrimiento en la Iglesia de Gipuzkoa.
          Pero no nos rendimos. Es Adviento, un tiempo en que esperamos el Nacimiento de Jesús. Dios no nos abandona y, en medio del sufrimiento, desde la fe en Evangelio, nace la esperanza. Queremos, pues, reunirnos y orar para alentar esta esperanza nuestra renovando la Última Cena de Jesús y preparándonos para acoger su venida. Para ello acudimos a Arantzazu el 14 de diciembre, a una Eucaristía que convocan para las 11:00h en el santuario franciscano. Una cita abierta a los cristianos, cristianas y a tantas mujeres y hombres que aprecian esta Iglesia y deseen solidarizarse. Nos motiva la llamada, y nos anima. Necesitamos encontrarnos para fortalecer nuestra fe y recuperar la unión, para orar por nuestra querida Diócesis, tan herida y rota. Nos vemos en Arantzazu. Goazen!  
1. Ana Alzueta Mendizabal
2. Conchi Beltrán de Nicolas
3. Josu Idigoras Egia
4. María José Landa Zaldua
5. Romualdo Larrañaga Zubizarreta
6. Nerea Machado Iparraguirre
7. Olatz Egiburu Fernandez
8. Coro Zatarain Gordoa
9. Sabino Agirregabiria Agirregabiria
10. Kontxi Iriondo Osa
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       Dei bat heldu zaigu sarean eta ahoz aho dabilena, Gipuzkoako Kristauak taldearena: Arantzazun elkartzeko deia, Eukaristia batean, Arantzazun, Elizbarrutiko egoera dela eta. Gonbite horri baietz erantzun nahi diogu idazki hau sinatzen dugunok, Gipuzkoako parrokietan pastoralgintzan gabiltzan andre-gizon laikoak eta herrigintzan ari garenak.
       Hamar urte da Donostiako Elizbarrutian Kontzilioko bidea moztu eta lau hamarkadetan eraikitakoa eraisten ari direla, Munilla gotzaina eta eragile arrotzak buru, hemengo Elizatik kanpo erabakita eta Gipuzkoako kristau elkarteari bizkarra emanez. Azkena zabaldu direnak Donostian bizitutakoa da, Familia Santuko eta Espiritu Santuko parrokietan, pastoralgileak eta apaizak baztertuta, hamarkadetako eliz lana eta ibilbidea mespretxatuz. Gotzain honek eta bere lantaldeak ikusi dugu zer Eliz eredu duten eta eragiten duten: klerikalismoa DNAn daramana, non parrokiak apaizarenak diren, elizbarrutia gotzainarena eta laikoak klerikoen azpian, hauei men eta amen, umeak bagina bezala. Ez ba, Eliza ez daukagu menderatuen eta menderatzaileen elkartetzat, Jainkoaren Herritzat baizik. Ebanjelioaren lekuko eta Jesu Kristoren jarraitzaile gisa, fededun heldu eta gizon-emakume aske izatera deituta gaude, eta ez dugu onartzen gotzain honen eta beretarren klerikalismoa eta inposizioa.
       Gure historia errespetatzea nahi dugu, Elizbarrutian landu eta onartutako “Eliza Ebanjelioaren zerbitzura” bide-orri Kontziliotarra aintzat hartuz, Setien gotzainak berea egina orain 20 urte. Bertan zera irakur dezakegu: “Gure Elizak gehiago garatu nahi du laikoen partaidetza eta erantzukizuna koordinaketa- eta zuzendaritza-lanetan, gure indar ebanjelizatzailea ahuldu besterik egiten ez duten fidakaizkeriak edo iheskeriak gaindituz” eta “Gure elizbarrutian emakumeak dagokion aitormena izatea nahi dugu, balioztatua eta onartua izatea, inolako bereizkeriak gabe”. Uriarteren gotzain aldian Gipuzkoako laiko konprometituei galdeketa egin zitzaien beren egoera eta iritziak jakiteko, 8.000 emakume-gizonek erantzun zutena; ondoren, Pastoral Barrutiak eraikitzen hasi ziren, 200 laiko izendatuz kristau elkarteetako arduretarako. Horra guk nahi eta bultzatutako Eliza, Ebanjelioa bizitzeko eta gure herriari eskaintzeko, orain Frantzisko aita santua bera berresten ari dena, aldiz, gotzainak eta bere taldeak erasotzen dutena, itxura guztien arabera ebanjelio-zerbitzuarekin zerikusirik ez duten interesengatik eta gure elizbarrutitik kanpoko ildo eta erabakiak jarraituz. Ebanjelioa bizitzeko era anitz dago baina dena ez da balekoa. Ezin dugu eraman Jesusen espirituaren antipodetan dagoen gotzaina eta behartzen ari den Eliza atzerakoia, non gotzain-boterearen abusua gailentzen zaion zerbitzu jarrerari; non negozioa eta “dirua egitea” diren gakoa, pobreentzako Elizaren keinu eta ekintzak beharrean; non manipulazioa eta gezurra nagusitu diren, egiari errespetua ordez; eta hobetsia dirudien gure herrian errotutako Elizak baino Gipuzkoan arrotza denak.
       Ohituta gaude herriari dagozkion gauzetan erabakitzen. Boto eskubidearen jabe gara eta horrek nortasuna ematen digu gainerako herritarrekin arduradun izanez; maiz lan egiten eta erabakitzen dugu taldean, elkarrizketaz eta, nahiz eta kosta, amore emanez. Urrun eta herren nabari dugu gotzain honen Eliz ikuskera kultura parte hartzaile eta demokratiko honetatik. Hortaz, kapaz al da oraingo erronkei egungo andre-gizonek ulertzeko moduan erantzuteko, eskaintza zentzuzko eta ebanjelikoz? Moralismo zorrotza eta hotza astintzen maisu ageri dena Ebanjelioko errukia eta gizatasuna beharrean, nola izango da gai kristau elkarte bateko buru izateko? Nola antzemango du inork Nazareteko Jesusen espiritua Gotzaindegia hotel bihurtzea erabaki duen gotzainagan eta bere Elizan, nahiz eta Gipuzkoako mila pastoralgile, erlijiosa eta apaizek esan ez egiteko halakorik… Nekez.
       Demokraziaren egoeraz mutu dagoela dirudi gotzainak, ahotsa off, nahiz eta zuzenean eragiten digun politikan eta giza eskubideetan gertatzen ari denak kristau eta herritar gisa, elkarte eta herri gisa. Badirudi gotzain honen agendatik kanpo dagoela migrazioa, Europako eta Ameriketako mugetan, baita Irungo zeharbidean, etorkin-errefuxiatuei laguntzea zigortuta dagoen arren eta pertsonak itsasoan erreskatatzea debekatuta. Idazki hau amaitzear, Aita Marien azken ordua Mediterraneotik: 78 pertsona erreskatatu dituzte Libiako infernutik ihesi noraezean zebiltzala, Gobernu espainiarraren ezezkoari aurre egin eta naufrago bila joanez; ez dauzkate ahaztuta Frantzisko aita santuaren adore hitzak, “jarrai lanean”, ezta Gipuzkoako zenbait parrokiaren elkartasuna ere… Eta gotzainak zer? Ez du askorik altxa ahotsa aukera izan duenean. Gehiago nabari dugu Jesusen Berri Onarekiko sintonia Elizbarrutiko kristau elkarte apal eta bizietan nahiz erakunde eta gizarte-ekintzaileetan. Tristea da eta larria, eskandalagarria, baina hala sentitzen eta pentsatzen dugu. Gotzain honek ez du bere egin Donostiako Elizbarrutian landutako nortasun ebanjelikoa. Alderantziz, milaka kristau gipuzkoarrek urtetan eraikitako Eliza ea eraisten duen dabil jo eta su, Elizbarruti hau Kontzilioaren aurkako arrastotik ateratzeko. Hala, gotzaina bera dugu zatiketa-sortzaile eta sufrimendu-eragile Gipuzkoako Elizan.
       Gurutze-bide honetan, alabaina, ez dugu etsitzen. Abendualdian gaude, Jesusen Jaiotzaren zain. Jainkoak ez gaitu bakarrik uzten eta sufrimenduaren ezinean sortzen zaigu itxaropena Ebanjelioaren bizipenetik. Esperantzari arnasa emateko otoitz egin nahi dugu, elkarturik, Jesusen Azken Afaria ospatuz eta bere etorrerarako prestatuz. Horretara goaz Arantzazura abenduaren 14an, 11:00etan izango den Eukaristiara. Gonbidatuak gaude kristauak eta gure herriari zerbitzu ebanjelikoa eman dion Eliza estimatzen duen hainbat eta hainbat gizon-emakume, elkartasuna adierazi nahi duen oro. Pozgarria eta pizgarria da deia, zinez beharrezkoa, fedea sendotzeko eta batasun bizipena berritzeko, hain zauritua eta hautsita dagoen gure Elizbarruti maitearen alde otoitz egiteko, hain gurea dugun Arantzazuko santutegian, frantziskotarrekin batera. Arantzazun elkartuko gara. Goazen!
1.      Ana Alzueta Mendizabal
2.      Conchi Beltrán de Nicolas
3.      Josu Idigoras Egia
4.      María José Landa Zaldua
5.      Romualdo Larrañaga Zubizarreta
6.      Nerea Machado Iparraguirre
7.      Olatz Egiburu Fernandez
8.      Coro Zatarain Gordoa
9.      Sabino Agirregabiria Agirregabiria
10. Kontxi Iriondo Osa
Eta beste 293 sinadura