jueves, 8 de enero de 2026

Muere Isidro Hoyos, a los 91 años: espiritual, cristiano en el mundo obrero y sacerdote misionero

Fuente:   Religión Digital

Por    Avelino Seco Muñoz

08/01/2026

Isidro Hoyos

   El primer día de este año, al mediodía, acompañado y en paz, querido por muchos, con un corazón lleno de nombres, como diría Pedro Casaldáliga,ha muerto en la residencia sacerdotal de Corbán en Santander, después de 91 años de vida entregada, Isidro Hoyos Gutierrez.

   “Honda es la huella de Isidro” es el título de un libro, ya en imprenta, que aparecerá en breve para honrar su memoria. Y es que cada vez es más necesario hacer un ejercicio de memoria para no caer en la inmediatez superficial. Es necesario mostrar la profundidad de vida de muchas personas que han sido, a la vez, aguijón dulce que nos ha espoleado y caricia recia que nos ha confortado.

   Ha sido una persona que se ha dejado llevar por el Espíritu que siempre sopla desde abajo, con una espiritualidad atrayente, una espiritualidad que reivindican muchas personas creyentes y no creyentes, una espiritualidad que hace crecer, en profundidad, la vida. Él buscó siempre y vislumbró “la fonte que mana y corre, aunque es de noche”. Esa fonte interior, en palabras de San Juan de la Cruz, fue la energía que alimentó sus luchas en favor de un mundo obrero y una iglesia que, aunque amenazados por negros nubarrones, él siempre ofreció luz. Una espiritualidad valorada por las muchas y diversas personas con las que se ha encontrado en el camino de la vida.

   Isidro ha sido un cristiano, seguidor de Jesús, la encarnación de Jesús ha sido su modelo de vida. Unamuno, al final de su novela : “San Manuel Bueno, Mártir”, pone en boca del pueblo el deseo de que el próximo cura que envíen a la aldea de Valverde de Lucerna, junto al lago de Sanabria, sea CRISTIANO, cristiano como San Manuel. Isidro ha sido cristiano. Él quiso hacer suyas las palabras de Ignacio Ellacuría: “Sin duda , me podrán acusar de muchos defectos y errores, lo que realmente me aterraría sería que me acusasen de haberme alejado de los pobres.” Ha sido un cristiano en el mundo obrero. Como Consiliario en los movimientos cristianos: JOC y HOAC, cura obrero metalúrgico muchos años y, después, abogado laboralista en CCOO. Obrero y cura.

   Para comprender esta unión de cura y obrero, nada mejor que reproducir lo que él expresa en el libro “Curas Obreros” publicado en Herder el año 2009. Escribe así:

   “Pronto empecé a percibir que si me limitaba exclusivamente al trabajo, al acompañamiento de la formación y los problemas de los militantes, no iba a ser capaz de conseguir la suficiente madurez humana y espiritual, ni mantener el equilibrio necesario para estar a la altura de las dificultades que más pronto o más tarde, más bien pronto, acabarían “quemándome” . Por ello permanecí en parroquia, no como huida sino como complemento y apoyo, compartiendo otras dimensiones, personales y religiosas, también del mundo obrero. No me estoy refiriendo a cualquier parroquia indistintamente, por supuesto que respeto todas, pero yo voy en busca de alguna situada en barrios obreros. Me parecía que era el lugar sociológica y teológicamente más adecuado. Por otro lado, la parroquia en estos barrios comienza por ser, no un edificio que se impone por su grandiosidad, sino un local en los bajos de algún bloque de viviendas, austero en su ornamentación. En las celebraciones, todos se sienten cercanos entre sí, incluido el celebrante” (Curas obreros p. 124)

 

   Sacerdote misionero.

Cuando se jubiló de su trabajo civil como abogado en Comisiones Obreras, él siguió como cura misionero, fue a Cuba a un barrio periférico de la Habana y puso en marcha, con la ayuda de Mariano Arroyo, la parroquia de San Martin de Porres en la gran barriada de Alamar. Fue allí muy feliz y contribuyó a la felicidad de muchas personas. Creo que tiene razón Javier Cercas cuando en su libro: El Loco de Dios, dice que si la Iglesia quiere reformarse que se haga misionera. Isidro llevó la Buena Noticia y fue buena noticia para muchos.

   He hecho una breve reseña de Isidro. Quiero dejar constancia de que el orden de las características no es casual, lo he buscado y organizado por orden de importancia. Primero: un espiritual, con esa fuerza interior que tanto necesitamos y que nos une a toda buena persona que se siente impulsada por el Espíritu. Segundo: Un cristiano, seguidor de Jesús y encarnado en el mundo obrero. Tercero: un sacerdote misionero. Así y en este orden: espiritual, cristiano, sacerdote misionero. No cambiemos el orden. Cambiar el orden de los factores, en este caso, sí altera el producto.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Identifícate con tu e-mail para poder moderar los comentarios.
Eskerrik asko.