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sábado, 21 de noviembre de 2020

Migrantes en Canarias: poca previsión para una crisis anunciada

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.

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Fuente:    dw.actualidad

20 / 11 / 20

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En plena pandemia del nuevo coronavirus, las islas Canarias se han convertido en el nuevo objetivo de decenas de miles de africanos en su camino hacia Europa. Las autoridades están sobrepasadas por la situación.

 

Los reporteros gráficos necesitan estos días en Gran Canaria un buen teleobjetivo para poder captar el rostro de los migrantes que llegan a la isla, porque las autoridades han colocado vallas amarillas de plástico a 50 metros de las tiendas de campaña del campamento de Arguineguín, en el municipio de Mogán, localidad turística del sur de la isla.

Varios autobuses policiales se encuentran delante aparcados para que ningún periodista se atreva a acercarse al campamento del puerto de la pequeña ciudad costera de Mogán. David Perdomo observa desde hace semanas cómo evoluciona la situación. Perdomo trabaja para un programa radiofónico regional y ha visto cómo la política informativa de las autoridades se ha ido transformando. Cuantos más migrantes llegaban a la isla, más hermetismo por parte del Gobierno, "que parece actuar bajo la premisa de que lo que no vemos, no existe", dice Perdomo. "Pero si no podemos informar sobre lo que está ocurriendo aquí en el puerto, tampoco cambiará la situación".

 

Pobreza, desempleo y coronavirus

Más de 2.300 migrantes están alojados en tiendas provisionales en Gran Canaria que, en realidad, están pensadas solo para 400 personas. Una gran parte arribó en las últimas semanas, varios miles lo hicieron el pasado fin de semana, pero desde hace tiempo se observa que la migración aumenta.

jueves, 19 de noviembre de 2020

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.

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Fuente:   Il sismografo

19 noviembre 2020

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(ElPais.es) La crisis en Canarias es un fracaso del Gobierno, que debe urgentemente mejorar los mecanismos de acogida. El ya tristemente famoso muelle grancanario de Arguineguín, en el que se hacinan en precarias condiciones más de 2.000 inmigrantes, se confirma, cada día que pasa, como un lamentable símbolo de la deficiente gestión migratoria española. Hay casi tantas personas agolpadas en esa dársena como habitantes tiene el pueblo pesquero que la alberga. Este campamento de carpas precarias y baños portátiles donde la estancia de los migrantes supera con creces los tres días de plazo bajo custodia policial que marca la legislación, nunca debió existir y nada justifica que se mantenga.

La crisis migratoria en Canarias es una crisis de llegadas, pero es sobre todo de gestión. Nadie cuestiona la dificultad de recibir y acoger a 16.750 personas entre el 1 de enero y el 15 de noviembre, con la pandemia desatada y con los recursos limitados de las islas. Pero la situación actual es inaceptable. Las personas que llegan reciben un trato que no está a la altura de los valores de la sociedad española y que cuestiona a fondo la política migratoria.

Las diferencias y la descoordinación entre ministerios son evidentes. El episodio del pasado martes, cuando una desbordada Policía Nacional, dependiente del Ministerio de Interior, sacó del muelle a 200 migrantes sin coordinarse con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones —para garantizar a los desplazados al menos un techo bajo el que dormir— es un buen ejemplo. Por su parte, el Ministerio de Defensa ha entregado las llaves de cinco instalaciones militares donde se levantarán campamentos provisionales, mientras se plantean otras obras de calado. Esta fórmula es la más rápida para acoger a los cientos de personas que siguen llegando cada día y resolverá probablemente el problema de Arguineguín, pero hace meses que se requería esa solución.

El Gobierno también promete reforzar los lazos con los países de origen y tránsito para frenar la salida de pateras y multiplicar las expulsiones de los recién llegados, pero la estrategia tiene limitaciones obvias. Los cupos son pequeños y España no logrará expulsar más de unas decenas o quizá centenas de personas en el medio plazo. Ninguna de las medidas anunciadas por el Ejecutivo aliviará en el corto plazo la crisis de acogida que viven las islas. El Gobierno se resiste a derivar a los migrantes a la península, donde la red de atención presente en el resto de territorios podría asumir sin ningún drama la acogida temporal de una parte de ellos. Europa se cierra en banda ante estos traslados porque supone asumir su tránsito por el continente y el Gobierno tampoco está por la labor, convencido de que sería un incentivo para los migrantes. El del efecto llamada es un argumento recurrente, pero no comprobado. Lo que sí puede comprobarse es el trato inadecuado a las personas que llegan y el daño a los valores españoles y europeos.

 

 

 

jueves, 22 de octubre de 2020

Migraciones en Canarias: un problema «de voluntad política»

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Fuente:    Alfa&Omega

Fran Otero  

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El aumento de las llegadas a las costas de las islas y la negativa del Gobierno a realizar traslados a la península están poniendo a prueba el sistema de acogida

 


Es una realidad que la llegada de migrantes a las costas de Canarias está siendo muy intensa en las últimas semanas. Una circunstancia que está generando una cierta alarma a nivel de opinión pública. Según las organizaciones que trabajan con los migrantes en estas zonas, entre ellas muchas de Iglesia, el problema no reside en las llegadas en sí, sino en la respuesta que desde las administraciones se está dando a estas.

De hecho, la cifra de personas arribadas a Canarias este año, en torno a 8.000, no se acercan ni de lejos a lo vivido en 2006, cuando llegaron más de 30.000 personas en todo el año. Josep Buades, coordinador del Equipo de Frontera Sur del SJM, que estuvo la semana pasada en Canarias para presentar el último Informe CIE, insiste en que si bien las llegadas son numerosas, hay que ponerlas en perspectiva. «Las cifras son importantes, pero no tan elevadas como en 2006. Además, 8.000 personas son pocas si las comparamos con el volumen de turistas extranjeros que llega cada año», afirma, y recuerda que estas, a nivel de toda España, descenderán este 2020.

martes, 29 de septiembre de 2020

Melilla, un Lesbos en España

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Fuente: ALFA & OMEGA

Por: Fran Otero 24 de Septiembre de 2020

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Continúa la situación de bloqueo en la ciudad autónoma, donde a pesar de que se llevó a cabo un traslado de migrantes a la península –58 el 2 de septiembre–, las condiciones siguen siendo de hacinamiento tanto en el CETI como en la plaza de toros. Con un problema añadido: ha entrado la COVID-19

 


     Hace casi dos meses, en estas mismas páginas, se daba cuenta de la situación migratoria en Melilla. De la saturación del CETI –con 1.400 internos, el doble de su capacidad– o del acomodo de decenas de migrantes en instalaciones externas como la plaza de toros –todavía en uso– que no cumplen un mínimo de condiciones. Entonces, portavoces de la red eclesial Migrantes con Derechos denunciaban la situación y reclamaban al Gobierno que autorizase salidas a la península para aliviar la situación en la ciudad autónoma.

     La pregunta ahora es si ha cambiado algo, y la respuesta es que sí. Algunas para bien y otras, bastantes más, para mal. Por ejemplo, en este tiempo, entidades como ACNUR o la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y autoridades como la comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatovic, han llamado la atención a nuestro país por la situación en Melilla y por las condiciones en las que están viviendo los migrantes.

     Estas denuncias y la alarma provocada por la situación que se vivía y se sigue viviendo en la plaza de toros –denunciada por varios medios, entre ellos Alfa y Omega– dio como resultado que el Gobierno permitiese el traslado a la península de 80 migrantes, entre los que se encontraban personas que habían llegado antes de que se desatase la pandemia y otras que habían alcanzado nuestro país el 6 de abril, la entrada más numerosa de los últimos meses. De todas ellas solo salieron 58; el resto no lo ha podido hacer todavía por motivos de salud.

     Mientras tanto, los migrantes han seguido llegando con cuentagotas salvo el 20 de agosto, cuando entró un grupo que las autoridades cifraron en un primer momento en 30 personas y luego lo rebajaron a 13 ante la sorpresa de las organizaciones sociales y eclesiales. «No hay un aumento significativo de población, pero sí un estancamiento de la que estaba como producto de la política de no permitir los traslados a la península», afirma Josep Buades, coordinador del área Frontera Sur del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).

jueves, 17 de septiembre de 2020

Asesinado un sacerdote que se ocupaba de migrantes en Italia

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Fuente: DW.com
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     El sacerdote Roberto Malgesini, de 51 años, conocido por su labor en favor de la acogida de migrantes, fue asesinado este martes (15.09.2020) en la ciudad italiana de Como (norte) por un tunecino residente en Italia desde hace 30 años y que, según algunos medios, tendría problemas psíquicos.

     Malgesini fue apuñalado alrededor de las 7:00 horas locales a la salida de la parroquia de San Rocco, donde vivía, por un tunecino de 53 años, que se presentó a la Policía cubierto de sangre para denunciar el homicidio.

     El sacerdote se ocupaba de la atención a los necesitados y cada día repartía el desayuno a las personas sin hogar de la localidad.

     El asesino confeso, con un pequeño y antiguo antecedente delictivo y con varios decretos de expulsión, dormía en las camas puestas a disposición de los desamparados por la parroquia.

     Frente a la parroquia se han congregado muchas personas sin hogar, la mayoría de origen extranjero, para manifestar su dolor por la muerte del sacerdote, a quien apreciaban mucho.

     "Para mí era como un padre, cuando llegué de Rumania, solo, sin casa ni trabajo, él fue el primero en ayudarme, luego encontré un trabajo pero siempre me mantuve en contacto con él, si necesitaba medicinas, que me acompañara a una visita, lo llamaba. No merecía morir así, espero que haya Justicia", explicó a los medios italianos un joven rumano. (efe)

 

viernes, 11 de septiembre de 2020

En Calais, las condiciones de vida de los refugiados son peores que en la selva

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Por: Marine Henriot – Ciudad del Vaticano
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"Las condiciones son espantosas", dice Didier Degrémont, presidente de la delegación del Secours Catholique en la región de Pas-de-Calais, en el norte de Francia. Casi todas las mañanas, es testigo de un triste espectáculo: empujados por la policía, los refugiados que han encontrado un refugio improvisado en el cementerio de la selva de Calais doblan sus tiendas, toman sus escasas pertenencias y a menudo se trasladan a unos pocos kilómetros de distancia. Desde el desmantelamiento de la notoria "jungla" francesa, las condiciones de vida de las personas que esperan cruzar el Canal han empeorado. El 14 de agosto, Secours Catholique y una docena de otras asociaciones como Médicos del Mundo y el Auberge des Migrants se apoderaron de siete de los reporteros especiales de las Naciones Unidas sobre derechos humanos para alertarlos sobre las condiciones de vida "inhumanas" de los migrantes en esta región. 


 

En la época de la selva, había un mínimo de estructuras, explica el delegado de Secours Catholique, "pero hoy estamos en una configuración en la que el Estado no quiere más migrantes en el territorio de Calais y todo está dispuesto para que se vayan", el acceso al agua es limitado, sólo un centenar de duchas, y lejos, para cientos de personas.

 

Intimidación y violencia policial 

En sus denuncias, las asociaciones denuncian "evacuaciones brutales", "aumento de las expulsiones", "violencia física, confiscación de bienes personales y las consiguientes detenciones". Los desalojos continuaron en el punto álgido de la crisis sanitaria, denuncia el activista de derechos humanos, quien se pregunta "¿cuál fue la legitimidad de desalojar a estas pobres personas durante la pandemia? 

Más allá de la falta de medios y de la violencia, las asociaciones denuncian también la falta de diálogo con las autoridades. Según Didier Degrémont, la política de gestión de Calais ha tomado un nuevo rumbo desde que el Presidente francés Emmanuel Macron llegó al poder en mayo de 2017 y "la llegada de Gérald Darmanin al Ministerio del Interior marca una firmeza particularmente fuerte". En el lugar, el presidente de la delegación del Secours Catholique du Pas-de-Calais cree que está frente a muros, los prefectos que deben seguir directrices muy estrictas están pasando la pelota al gobierno, "estamos en un impedimento total para dialogar con las autoridades de la prefectura". Las asociaciones en el lugar están siendo invitadas a salir, reemplazadas por organizaciones estatales. 

 

La travesía, al costo que sea

Desde el desmantelamiento del campamento de Calais por las autoridades francesas, el número de personas que intentan cruzar el túnel del Canal de la Mancha ha disminuido drásticamente: más de 12.000 en 2016, unos pocos cientos en 2019. Pero el problema sólo se ha movido y los cruces del Canal en barcos ligeros y frágiles han explotado, "el mercado de contrabandistas está floreciendo", suspira Didier Degrémont. El miércoles 2 de septiembre, unas cincuenta personas que intentaban cruzar fueron interceptadas por la policía cuando ya estaban en el agua. El mismo día, unos sesenta migrantes fueron recogidos en la playa de Wimereux después de su fallida travesía. Cruzar este mar es peligroso. Es una de las zonas marítimas más concurridas del mundo, donde el clima es a menudo caprichoso. A mediados de agosto, el cuerpo sin vida de un joven sudanés fue encontrado en una playa del norte de Francia.