NOTA: En
el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en
las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19»)
bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que
puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad,
incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Fuente: NACIÓN
5 / 12 / 2020
AFP
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Después de que cinco obispos se
contagiaron y uno de ellos murió, el clero se ha vuelto menos hostil y
escéptico
Atenas.
La poderosa Iglesia ortodoxa griega,
hasta ahora ampliamente escéptica e incluso hostil a las medidas impuestas por
las autoridades contra el coronavirus, debe hacer frente a la realidad de la
pandemia, después de la contaminación de cinco prelados.
La
Iglesia “al principio no se dio cuenta de la magnitud del problema”, expresa
Chrysostomos Stamoulis, profesor de Teología en la Universidad de Salónica.
Pero el mes pasado, al menos cinco obispos se contagiaron de covid-19, y uno de
ellos murió.
Entre
los enfermos figura el arzobispo Iéronymos, de 82 años, jefe de la influyente
Iglesia ortodoxa, no separada del Estado en Grecia.
Tampoco,
en el monte Athos, los monjes recluidos se salvaron del virus, a pesar de su
aislamiento en un macizo montañoso del norte de Grecia.
Si
bien el Estado prohibió los servicios religiosos, al igual que cualquier
reunión pública, las iglesias permanecieron abiertas durante el primer
confinamiento de la primavera boreal, así como también durante el segundo, que
empezó el 7 de noviembre.
Una
indulgencia que acarrea numerosas críticas hacia el gobierno conservador de
Kyriakos Mitsotakis, cuyos vínculos con la Iglesia son estrechos.
Desdén por la prevención
Las
imágenes, denunciadas por la oposición, mostraban a miembros del clero sin
máscara ni distanciamiento social, e incluso dando la comunión.
El
mismo monseñor Iéronymos, mucho antes de su hospitalización, había insistido en
la importancia de continuar el ritual de la comunión, a pesar de las
reticencias de los científicos. “Sin la comunión no hay Iglesia”, manifestó al
diario Kathimerini en primavera.
Poco
después del inicio del segundo confinamiento, la asociación de sacerdotes
griegos se quejó de medidas "excesivas" que "obstaculizan la
libertad de religión".
Solo
después del agravamiento de la situación sanitaria y la contaminación de varios
prelados, el jefe de la Iglesia llamó al clero a “respetuosamente seguir las
reglas y medidas instauradas por las autoridades sanitarias competentes”.
Pero
el jefe de la Iglesia tiene dificultades para convencer.
En
general, la respuesta del clero ha sido “problemática”, consideró Alexandros
Sakellariou, profesor de religión en la universidad a distancia de Grecia.
“Se
puede alegar que, como sacerdotes ortodoxos, esperan encontrar a su creador
(después de la muerte)”, afirmó. Pero entre mayo y octubre, “sobre todo en las
zonas rurales”, los sacerdotes se burlaban de los fieles que venían a la
iglesia con una mascarilla, añadió el académico.
Los
dignatarios religiosos se han mostrado sin cubrebocas en grandes ceremonias
nacionales, como la investidura de nuevos ministros en agosto o durante una
importante celebración religiosa en Salónica en octubre. Inclusive un obispo
retirado, curado del coronavirus, declaró que su “tratamiento regular”
consistió en agua bendita.
En
Pascua, la fiesta religiosa más grande de Grecia, la Iglesia se había negado a
suspender la comunión. El Santo Sínodo considera que no hay riesgo de
contaminación en este ritual, en el que el pan se sumerge en el vino en un solo
cáliz.
Aún a
mediados de noviembre, la alta autoridad de la Iglesia juzgaba fuera de lugar y
“muy exageradas” las llamadas a suspender el sacramento, mientras que el obispo
de Creta comparaba el uso de la mascarilla con la “esclavitud”.
Los
numerosos matrimonios y bautizos celebrados sin cuidado este verano boreal son
sospechosos de haber contribuido al pico de las infecciones de covid-19.