Jesús Martínez Gordo
(en
RD)
"Sería deseable que bajaran el tono de sus acusaciones"
Don Jesús Martínez Gordo: es doctor en Teología
Fundamental y sacerdote de la Diócesis de Bilbao. Es profesor de
Teología de la Facultad de Vitoria y colaborador de Instituto Diocesano
de Teología y Pastoral de Bilbao. Es miembro del Centro “Cristianisme i
Justicia” de Barcelona y profesor invitado en la Facultad de Teología de
Italia Meridional, en Nápoles. Colabora asiduamente en revistas y
publicaciones de España, Europa y Latinoamérica.
El cardenal Burke y la verdad de la misericordia:
El cardenal
Raymond Leo Burke es Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y, por ello, responsable de la recta tramitación de las
causas de nulidad matrimonial
en todos los tribunales de la Iglesia y el encargado de resolver los
conflictos de competencia entre los diferentes dicasterios.
Las tesis (y el tono) de R. L. Burke. En declaraciones,
previas al Sínodo Extraordinario, no se ha cansado de recordar
-criticando la propuesta de W. Kasper, favorable a que los divorciados
casados civilmente puedan comulgar- que el ingrediente mínimo y esencial
de una respuesta pastoral desde la misericordia es el r
espeto a la verdad, algo que pasa por el reconocimiento de que, si no ha habido una declaración de nulidad, existe un vínculo indisoluble.
Y lo ha argumentado en los siguientes términos: "la indisolubilidad
del vínculo está claramente reconocida, desde la fundación de la
Iglesia, en el evangelio de Mateo, por lo que la Iglesia tiene que
respetar y promover la verdad del matrimonio de todos los modos
posibles, como la unión indisoluble y abierta a la vida entre un hombre y
una mujer. No puede haber cambios en eso".
Si los hubiera, la Iglesia no estaría cumpliendo las palabras de Cristo en Mt 19,9. Lisa y llanamente, estaría fallando en la defensa de una verdad fundamental para la fe.
En el transcurso del Sínodo Extraordinario ha abundado en dicha tesis sosteniendo que
no
ve "cómo se pueda conciliar el concepto irreformable de la
indisolubilidad del matrimonio con la posibilidad de admitir a la
comunión a quien vive una situación irregular (...). Cuando ello
sucede, se cuestiona directamente lo que ha dicho Nuestro Señor cuando
enseñaba que quien se divorcia de su mujer y se casa con otra comete
adulterio". Se trata de una verdad, ha concluido, que el papa, por ser
vicario de Cristo en la tierra y el servidor de la verdad de la fe, ha
de respetar.
Más recientemente, en declaraciones a Vida Nueva, ha insistido (un
tanto grandilocuentemente, por cierto) que "el pilar de la Iglesia es el
matrimonio.
Si no enseñamos y vivimos bien esa verdad, estamos perdidos. Dejamos de ser la Iglesia".
La confrontación con W. Kasper.
La confrontación de R. L.
Burke -y sus otros cuatro compañeros cardenales- con la propuesta de W.
Kasper se presta a diferentes consideraciones de orden escriturístico,
patrístico, dogmático y jurídico. Ahora sólo es posible exponer
sintéticamente (por motivos de espacios) el estado de la cuestión desde
el punto de vista escriturístico.