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sábado, 7 de enero de 2017

Silencio



La Palabra era Dios.
SILENCIO
Dirección: Martin Scorsese. País: USA. Año: 2016. Género:Drama. Reparto: Liam Neeson, Andrew Garfield, Tadanobu Asano, Adam Driver, Ciarán Hinds. Guion: Jay Cockcs; basado en la novela “Chinmoku” (Silencio), de Shûsaku Endô


Si algo ha caracterizado el cine de Martin Scorsese es el ritmo frenético de muchas de sus obras. “Casino”, “Uno de los nuestros”, “El lobo de Wall Street”, por ejemplo, están marcadas por un montaje vertiginoso que atrapa al espectador en los primeros minutos y lo sacude hasta el final.

Con “Silencio”, Scorsese retoma el tema religioso tratado ya antes en “La última tentación de Cristo” y “Kundun” para ofrecernos una obra grandiosa, pausada, con un montaje lento que invita a una contemplación hiriente.

En la segunda mitad del siglo XVII, dos jóvenes sacerdotes jesuitas viajan voluntariamente a Japón en busca de un misionero que ha sido referente espiritual en sus vidas y que, tras ser perseguido y torturado, ha renunciado a su fe. Al llegar a Japón se encuentran con una comunidad cristiana acogedora y humilde que vive en la clandestinidad y es hostigada con agresividad. Ellos mismos vivirán el suplicio y la violencia con que los japoneses reciben a los cristianos.

A lo largo de todo el extenso film se van oyendo varias voces en off que rezan, se preguntan, manifiestan sentimientos… todas esas voces contrastan con el pesado silencio de Dios, que parece impasible ante el sufrimiento.

El problema del mal, presente siempre en la Teología, es presentado con toda la desnudez. ¿Es lógico creer en un Dios que calla ante del dolor de los que quieren serle fieles?, ¿Dios quiere una fidelidad que lleva a la muerte o se decanta por una apostasía que salva vidas? El joven padre Rodrigues vivirá un Getsemaní terrible en el que hasta su figura atormentada irá pareciéndose a un Ecce Homo… sus preguntas angustiosas chocarán con el silencio de Dios.

Hoy sigue habiendo persecución contra los cristianos en muchos lugares; en nuestro mundo acomodado van llegando noticias e imágenes de la tortura, la cárcel y las ejecuciones que se siguen dando. A la vez que nos muestra la persecución, “Silencio” lleva a la pantalla la grandeza de los sacramentos, la fuerza del perdón y la autenticidad del seguimiento de Cristo. Para nuestro cristianismo, excesivamente burgués, domesticado e inofensivo, el film se Scorsese tiene que ser necesariamente una provocación.

No es un film para todos los paladares; su estilo espiritual y su tono intimista y profundo hacen que pueda ser saboreada fundamentalmente por personas con un afán de búsqueda interior.

Una película dolorosa, discursiva y reflexiva, una llamada a la reflexión sobre las consecuencias de la coherencia de la fe; una película cuyo visionado obliga a salir de la sala en silencio.

JOSAN MONTULL

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sonrisas piadosas



SI DIOS QUIERE

«Si Dio vuele» (Italia 2015)

Dirección: Edoardo Maria Falcone



Música: Carlo Virzì

Fotografía: Tommaso Borgstrom


De vez en cuando la cinematografía nos regala comedias amables que, entre sonrisas y carcajadas, nos lanzan sin tapujos mensajes de humanidad e invitaciones a ser mejores. Tal es el caso de esta interesante “Si Dios quiere” del novel director Edoardo María Falcone.

Tomasso es un prestigioso cirujano, con un carácter endiablado y poco sociable, que va mezclando su mala educación manifiesta con un militante ateísmo del que se enorgullece y proclama. En su lujosa casa vive con su esposa Blanca, antaño revolucionaria y ahora devenida en una burguesa refinada, su insulsa hija Carla, mimada y superficial, y Andrea, su hijo de 20 años que cursa brillantemente medicina y tiene ante sí un futuro prometedor emulando a su padre.

Un día Andrea reúne a la familia para darles una noticia importante. En la reunión no falta tampoco Giani, el compañero de Carla, un tontaina profesional de turbios negocios inmobiliarios. Cuando Andrea comunica que tiene vocación sacerdotal, la crisis familiar estalla y se provoca una catarsis en toda la familia que se propone localizar al cura que, supuestamente, ha animado la vocación de Andrea.

Con un arranque excelente, la película discurre de modo estupendo presentando las diversas situaciones dotadas de comicidad, entre ellas resulta particularmente interesante el encuentro del médico no creyente con el sorprendente sacerdote de un pasado algo turbio. Entre los dos surge una difícil relación que irá cristalizando en una curiosa amistad.

Hay en el film una intuición muy loable: la dificultad que tiene nuestra sociedad actual en acoger el hecho religioso sin empañarlo por ninguna sospecha. Han caído —afortunadamente— muchos prejuicios en nuestro mundo: el de la relación de las culturas, el de la homosexualidad… Situaciones que antaño eran consideradas sospechosas cuando no condenadas, hoy son afortunadamente acogidas con más normalidad (si bien aún hay camino que recorrer). Sin embargo, el hecho religioso, antaño omnipresente en todos los ámbitos, hoy es visto como sospechoso por parte de muchos. Estamos preparados para aceptar la condición sexual, las opciones y las preferencias de los hijos… pero vemos como extraña y anormal la vocación religiosa, tan anormal que hay que protegerse de ella.

De esa premisa parte Falcone, de esa intransigencia disfrazada de progresismo para acoger las opciones religiosas comprometidas. Y en ese empeño Falcone sale victorioso porque presenta una comedia de enredo entretenida y vital que consigue pronto la fácil complicidad del espectador.

El protagonista está estupendo, Alessandro Gassman borda el papel del médico que entra en contacto con la Iglesia y ve cómo todas sus convicciones se tambalean. Los secundarios, como en las comedias italianas clásicas, son excelentes, destacando Edoardo Pesce en el papel del imbécil yerno acompañado de un detective inútil y falso. Juntos se convierten en una troupe cómica que provoca situaciones hilarantes y dignas de la mejor comedia italiana.

El ritmo ágil y el correcto metraje hacen que la película se vea muy bien y entretenga de principio a fin.

La película es una simpática llamada a la tolerancia; cuando los personajes se conocen, caen los prejuicios y se van humanizando. Al entrar en relación con lo religioso, los personajes se ven sorprendidos en sus propias trampas y se van transformando. Y es que el prejuicio surge del desconocimiento, de esa mirada corta y mezquina que empieza por uno y acaba por uno; cuando levantamos los ojos y miramos al otro desde el respeto y las ganas de conocerlo, aprendemos más sobre nosotros mismos. Como se muestra en las últimas escenas del film. Cuando nos acercamos a las personas que con sinceridad buscan a Dios, nos descubrimos capaces de hacernos preguntas profundas que habíamos antes relegado.

Divertida, sencilla, tierna y humana, “Si Dios quiere” es una película que nos anima con simpatía a mirar las opciones religiosas desde el respeto más profundo. Lo demás son prejuicios cobardes de los que la película se carcajea.


JOSAN MONTULL

lunes, 7 de noviembre de 2016

El factor humano



SULLY

Dirección: Clint Eastwood.  País: USA. Año: 2016. Duración: 96 min. 

Género: Drama. 

Reparto: Tom Hanks (Chesley ‘Sully’ Sullenberger), Aaron Eckhart, Laura Linney. 

Guión: Todd Komarnicki; 

basado en el libro “Highest Duty”, 

de Chesley ‘Sully’ Sullenberger y Jeffrey Zaslow.



     El 15 de enero de 2009 el Airbus A320 que pilotaba el Capitán Chesley Sullenberger (alias 'Sully'), tuvo que “aterrizar” forzosamente tras el fallo de sus dos motores sobre las gélidas aguas del río Hudson, salvando la vida de las 155 personas que iban a bordo. En Estados Unidos, que había vivido ocho años antes la tragedia de los aviones suicidas del 11 de Septiembre, pronto se empezó a hablar del “milagro del Hudson” y del capitán del avión como autor de esa hazaña.

     El último film de Clint Eastwood recrea este “milagro” centrándose de un modo excepcional en su gran protagonista, Sully. La gente habla de él como de un salvador y un héroe pero la Junta Nacional de Seguridad y Transporte inicia una investigación exhaustiva y asfixiante en la que pretenden demostrar que cualquier otra solución hubiera sido mejor. Intereses políticos y económicos aparecen de pronto amenazando la integridad moral del héroe.

jueves, 13 de octubre de 2016

«Un monstruo viene a verme»



LOS PROPIOS MONSTRUOS

«Un monstruo viene a verme». Título internacional: A monster calls. Dirección: Juan Antonio Bayona. País: España. Año: 2016. Género: Drama, fantástico. Reparto: Sigourney Weaver, Felicity Jones, Lewis MacDougall, Liam Neeson. Guion: Patrick Ness; basado en su novela.


La esperada y nueva película de Juan Antonio Bayona viene a cerrar una trilogía sobre la relación maternofilial que inició con “El orfanato” y continuó con “Lo imposible". Bayona presenta ahora “Un monstruo viene a verme” cuyo guión está inspirado en una novela ilustrada de Patrik Ness.


Conor (Lewis MacDougall) tiene trece años (“Demasiados para ser un niño y pocos para ser un hombre”). Siete minutos después de cada media noche tiene una pesadilla en la que una voz le llama desde un cementerio próximo que se divisa desde su ventana. Junto al cementerio hay una pequeña iglesia y un árbol milenario que se transforma en monstruo ante los ojos atónitos de Conor. Acompañado de esa criatura de apariencia monstruosa, Conor vivirá la aventura de reconocer sus propios miedos, enfrentarse a ellos y afrontar su peor pesadilla, su propia verdad, la que siempre oculta y a la que no hace frente.

No le faltan al chico motivos para andar aterrado ante su vida: sus padres están separados, su madre está muy enferma de cáncer, todo indica que deberá ir a vivir con su abuela, adusta y fría; además en el Colegio vive un permanente acoso que le lleva al miedo y a encerrarse en sí mismo, en sus dibujos y en las historias fantásticas que han quedado en su corazón y que el monstruo le recuerda.

Estamos ante una película intimista y profunda que se mueve con habilidad entre el melodrama y la fantasía. Todo el aspecto melodramático está muy bien conseguido; la interpretación es excelente, contenida e intensa. Brillan especialmente Sigourney Weaver dando vida a una abuela exigente y distante, Felicity Jones, en el papel de la madre enferma; de una manera particular hay que subrayar el trabajo del joven Lewis MacDougall en el papel del pequeño Conor; MacDougall tiene un extraordinario magnetismo en la pantalla y los registros de tristeza, miedo, rabia, impotencia y ternura van y vienen con la misma intensidad con la que se viven en la adolescencia.

En ese intimismo del relato cobra un papel extraordinario la fotografía. Los claroscuros exteriores se convierten en metáfora de la vida, que siempre es ambigua y regala alegría y penas; el diseño de los interiores es magnífico, las casas, los relojes, los dibujos, los recuerdos, los objetos cobran protagonismo por sí mismos y hablan de todo lo que acumulamos en nuestra existencia; vivir se convierte en hacer acopio de objetos que nos recuerdan lo que fuimos, lo que somos y lo que estamos llamados a ser; Conor aprenderá que destruir los objetos no nos hace huir de nuestros miedos.

Pero Bayona también se maneja de una manera extraordinaria con las escenas fantásticas: el monstruo, la destrucción, los efectos especiales están muy bien y siempre al servicio de la historia.

Hay, por otra parte, un tema incesante en el film: la narración de historias como elemento de construcción de la propia personalidad; el monstruo recuerda cuentos que ya conocía el muchacho y en esas historias (que en la pantalla aparecen como dibujos de acuarela animados) no hay héroes o villanos, los personajes que presentan tienen una conducta moral frágil, como frágil es la vida; el monstruo le recordará que no hay buenos o malos químicamente puros, todos los seres humanos somos débiles y ambiguos, capaces de lo mejor y de lo peor.

La enfermedad de la madre va a llevar al muchacho (y por ende al espectador) a recordar lo duro que es enfrentarse a la muerte de los seres queridos; es tan inevitable que tarde o temprano hay que afrontarla. Vivir es ir perdiendo personas a las que amamos e ir acumulando objetos que nos las recuerdan. Y en esos momentos sublimes de la muerte de los seres queridos nos enfrentamos a la más profunda verdad de nosotros mismos, a la verdad más monstruosa.

Esa verdad, nos dice Bayona, nos dice que el amor puede dar sentido a la vida. Necesitamos decirnos que nos queremos, necesitamos darnos, necesitamos descubrir lo que tenemos en común con las personas que nos son distantes para romper intolerancias.

Por si fuera poco, toda esta reflexión abierta a mil sugerencias está admirablemente musicada por Fernando Velázquez, que ha compuesto una inspirada banda sonora absolutamente genial.

Hermosa, original, lírica y sugerente, “Un monstruo viene a verme” se convierte en una propuesta cinematográfica más que interesante. Un film con alma.


JOSAN MONTULL

miércoles, 22 de junio de 2016

«Belle y Sebastian», el alma de la Naturaleza

En el corazón de la Segunda Guerra Mundial, Sebastián es un niño entrañable, ingenioso y solitario que vive en un pequeño pueblo de los Alpes, donde la nieve es pura y donde los picos coquetean con las nubes. Un día se encuentra con un perro salvaje, al que llama Belle, y surge entre ellos una gran amistad. La pacífica vida de la aldea se ve interrumpida por la llegada de los nazis. Es entonces cuando se desencadenan los acontecimientos. Esta es la odisea de un niño en busca de su madre, un hombre viejo en busca de su pasado, un miembro de la Resistencia en busca del amor, una mujer joven en busca de aventuras y un teniente alemán en busca de perdón.



Guion: Fabien Suarez, Juliette Sales, Nicolas Vanier
Producción: Climent Miserez, Frédéric Brillion, Pilles Legrand
Fotografía: Eric Guichard
Montaje: Stéphanie Pedelacq, Raphaele Urtin
Música: Armand Amar
Intérpretes: Félix Bossuet (Sébastien), Tchéky Karyo (César), Margaux Chatelier (Angélina), Dimitri Storoge (Dr. Guillaume), Andreas Pietschmann (Ttte. Peter), Urbain Cancelier





Tras un paso fugaz por la cartelera, “Belle y Sebastián” editada recientemente en DVD constituye una más que recomendable película para ver en familia.

En las montañas de los Alpes y en plena segunda guerra mundial, vive un niño de 7 años –Sebastián- que crece libre junto a un anciano que le ayuda a descubrir la sacralidad de la naturaleza y el misterio que esconde cada vida.  Sebastián no tiene amigos, vive correteando por los prados y las montañas deseando reencontrase con su madre, de la que recibe un regalo cada Navidad. La paz del pueblo sólo se turba por dos acontecimientos: la aparición de una bestia que ataca a las ovejas y la llegada de un grupo de soldados alemanes que buscan judíos en el pueblo para evitar su huida. El encuentro de Sebastián y la bestia (que es en realidad una perra noble y fiel) hará nacer una historia de amistad en la que vivirán grandes aventuras.

Estamos ante un film de una belleza deslumbrante. Nicolás Vanier –aventurero y explorador- retrata la montaña de una manera espectacular. Vanier es capaz de fotografiar el alma de la Naturaleza, el pálpito sagrado del Misterio en cada encuadre. Hay una belleza luminosa en sus imágenes; el ser humano aparece sumergido en el paisaje formando parte del mismo, participando de su encanto.

Por otra parte no estamos ante una clásica película de niño con perro (por más que el pequeño Felix Bossuet encandila con su mirada y el perro protagonista transmite una bondad maravillosa); la película es algo más. Se trata de un film muy bien rodado, de una historia de seres humanos que experimentan la soledad y buscan. Hay un niño que busca a su madre, un anciano que busca su pasado, un miembro de la resistencia que busca amor, una joven que busca una aventura que le haga huir de la rutina, un soldad alemán que busca dignidad.

Y esta historia de búsquedas, está contada con un gran sentido de la aventura. Vanier rueda con soltura, el guión es ágil, la historia atrapa a espectador que queda fascinado por la belleza de las imágenes, la música de Armand Amar es una maravilla.

“Belle y Sebastián” es cine limpio, bondadoso, entretenido, que apuesta por los valores humanos como la amistad, la paz, el respeto a la Naturaleza, la lucha por la libertad y la búsqueda de fraternidad y dignidad de las personas. Pero además “Belle y Sebastián” es cine de aventuras cien por cien, capaz de entretener, divertir y conmover.

Nicolas Vanier que rueda la vida animal como nadie y hace unos documentales excelentes, consigue una película de entretenimiento que merece la atención de educadores y cinéfilos.

Ideal para ver en familia. Una película tan sencilla como maravillosa.

Josan Montull

sábado, 26 de marzo de 2016

El misterio y el Misterio



RESUCITADO

Título original: Risen. Dirección: Kevin Reynolds. País: USA. Año: 2016. Duración: 107 min. Género: Drama. Reparto: Joseph Fiennes, Tom Felton, Peter Firth, Cliff Curtis, María Botto. Guion: Kevin Reynolds y Paul Aiello. Música: Roque Baños.



Los evangelios han sido la obra literaria más veces llevada a la Historia del Cine. Tratados con estilos bien distintos, la vida, pasión muerte y resurrección de Jesús han cautivado a cientos de cineastas que, desde el cine mudo, han querido llevar a la pantalla la vida del Hijo de Dios. “Resucitado” aporta una visión sugerente (si bien no original) de la historia de Jesús: la custodia del cadáver y la posterior investigación de su desaparición que tiene que llevar a cabo un descreído tribuno a las órdenes de Poncio Pilato.

Clavius (Joseph Fiennes), un poderoso militar romano y su nuevo ayudante, Lucius (Tom Felton), son asignados para resolver el misterio sobre lo que le ocurrió a Jesús en los días posteriores a su crucifixión. La profecía de la llegada de un Mesías liberador y la resurrección que el crucificado había anunciado de sí mismo antes de morir, llenan de preocupación a Pilatos. Sorprendentemente el cadáver desaparece en circunstancias misteriosas y comienza una intensa investigación y persecución de los seguidores de Cristo.

Estamos ante una película honesta que se acerca al misterio de Cristo con un respeto extraordinario. El tono policiaco de la primera parte consigue interesar al espectador que se ve metido en una investigación frenética en la que los acontecimientos, los interrogatorios y la búsqueda se suceden vertiginosamente. El realismo de las batallas, las crucifixiones, las exhumaciones de cadáveres están francamente bien resueltos. Conforme Clavius va acercándose al Misterio con mayúsculas, su vida empieza a cambiar y a poner en tela de juicio sus concepciones religiosas. Todo adquiere un giro inesperado cuando el tribuno da con la comunidad apostólica. La vida de esos seguidores de Jesús llenará de interrogantes de vida del perseguidor romano.

viernes, 26 de febrero de 2016

La inutilidad del odio



EL RENACIDO

Título original: The revenant. Dirección: Alejandro González Iñárritu. País: USA. Año: 2015. Duración: 156 min. Género: Drama. Interpretación: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Will Poulter, Domhnall Gleeson, Lukas Haas, Paul Anderson. Guion: Alejandro González Iñárritu y Mark L. Smith; basado en la novela de Michael Punke. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Música: Ryuichi Sakamoto y Alva Noto.



Pocas veces una película ha sido filmada en condiciones de tan extrema dureza. El visionario director Alejandro González Iñarritu logra con “El renacido” unas cotas de espectacularidad asombrosas. Todo en esta película es fascinante y brutal, el paisaje, la fotografía, la historia y una inolvidable interpretación de Leonardo di Caprio.

En 1820, un grupo de cazadores en busca de pieles, sufre el ataque de una tribu india. En medio de la huida, uno de los supervivientes (experto montañero) resulta herido de muerte por la agresión de un oso. Viendo que nada pueden hacer por él, sus compañeros lo abandonan en el bosque. Uno de ellos mata al hijo del malherido que, impotente, mira horrorizado el crimen.  Sorprendentemente el odio y la sed de venganza hacen que el herido se reponga y busque desesperadamente matar al asesino de su hijo y vengarse de quienes lo abandonaron a su suerte. El film está basado en un personaje histórico, Hugh Glass, trampero y explorador de finales del siglo XIX.

Desde su primera obra (“Amores perros”) González Iñarritu se ha mostrado como uno de los directores que mejor explora el dolor y la soledad del ser humano. Con películas absolutamente apasionadas (“21 gramos”, “Babel”, “Biutiful”, “Birdman”) el director disecciona el alma humana con un hondo sentido pesimista pero dotado de una cierta espiritualidad y dibuja en la pantalla seres humanos que, en medio del sufrimiento, buscan una razón última que dé sentido a la vida. Su cine es excesivo, descarnado, dotado de una intensidad tan molesta como provocativa. En “El renacido” todas estas características estilísticas adquieren una perfección extraordinaria. El director indaga en el misterio del hombre haciéndonos pensar en la fuerza de la persona cuando está sumida en el aislamiento y desposeída de todo.

viernes, 29 de enero de 2016

Misericordia en la pantalla




“FRANCISCO, EL PADRE JORGE”

Dirección: Beda Docampo Feijoo. Guión: Beda Docampo Feijóo César Gómez Copello (Libro: Elisabetta Pique). País: Argentina, España. Año 2015. Música: Federico Jusid. Fotografía: Kiko de la Rica. Intérpretes: Darío Grandinetti, Silvia Abascal, Leticia Brédice, Carlos Hipólito, Alejandro Awada, Jorge Marrale, Emilio Gutiérrez Caba.



La edición en dvd del film “Francisco, el padre Jorge” es una buena ocasión para ver esta sorprendente película que intenta profundizar en la vida del santo padre Francisco.

La práctica totalidad de los papas que ha habido tras la segunda Gran Guerra han tenido su reflejo en la pantalla. Con mayor o menor acierto, la vida de los pontífices ha sido tan intensa que ha merecido la atención de directores de cine y televisión que han narrado las aventuras humanas y espirituales de hombres tan significativos. Incluso la vida del papa Juan Pablo I, que tuvo un pontificado brevísimo, fue llevada a la televisión por Giorgio Capitani en “La sonrisa de Dios” (2016).

Ha habido, no obstante algo común a todos estos films, todos ellos se ha hecho una vez sus protagonistas reales, los papas, ya habían muerto. En “Francisco, el padre Jorge” no ocurre lo mismo. Su director, Beda Docampo, tiene la osadía de hacer un film sobre Francisco cuando éste está en la plenitud de su pontificado.

Utilizando como excusa la investigación que una periodista española (Silvia Abascal) hace del cardenal Bergoglio, el film va recorriendo la vida del padre Jorge (Darío Grandinetti). La historia comienza con la adolescencia y juventud de Jorge, su descubrimiento de la vocación religiosa, sus renuncias y sus primeros tiempos de ministerio sacerdotal. Apremiado por todo lo que quiere contar, esta primera parte del film es algo farragosa; las escenas se suceden una tras otras sin solución de continuidad. Beda Docampo quiere explicar muchas cosas y tiene poco tiempo: el compromiso por los pobres, el enfrentamiento con las autoridades, la denuncia de la droga, la resistencia a los sobornos, el carácter popular del sacerdote y su abrumadora autoridad.

Cuando el film entra a narrar los ocho últimos años del cardenal Bergoglio hasta que llega al pontificado, es cuando funciona mejor. Los gestos, las miradas, las palabras, las escenas ya fluyen más pausadas y ordenadas. El espectador saborea entonces más la historia.

La película es sencilla pero narrada con intensidad; el interés no decae en ningún momento. Parece más pensada para el mercado televisivo que para la gran pantalla. Los actores están correctos y sobresale Grandinetti, poniéndose convincentemente en la piel de Francisco.

Recomendable para entender la figura gigantesca de un pontífice que, en su sencillez, resulta una figura histórica grandiosa. A través de su metraje, en “El padre Jorge” vemos el tesón de una Iglesia que se empeña en estar al lado de los pobres, desde las Villas Miseria de Buenos Aires, hasta el mismísimo Vaticano de Roma.

En este año de la Misericordia es un film de visión casi obligada, que nos acerca a un testigo del evangelio que conmueve por su paz interior, por sus palabras y por sus gestos, que es un testigo de paz y de interreligiosidad…una personalidad, en fin, tan grande que ya ha sido llevado al cine otra vez. “Llamadme Francisco” de Pietro Valsecchi se acaba de estrenar en Italia.
JOSAN MONTULL