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viernes, 9 de marzo de 2012

La cárcel de curas de Zamora (y 10): Tres anotaciones para terminar


Termino aquí mis constataciones sobre hechos y dichos sobre la cárcel de Zamora. No todas las cuestiones tratadas tienen la misma relevancia, ni mucho menos. El objetivo, al abordarlas, ha sido el de enmendar lo que no es cierto o  se presenta sesgado o extorsionado en el libro, sea la que sea su importancia, siguiendo en su exposición un orden cronológico no ciertamente riguroso.

 Para hacerlo me he valido, fundamentalmente, de citas del mismo libro. Suele argüirse que las citas sacadas de su contexto, deforman el mensaje del texto, en ocasiones, hasta falsearlo. Consciente de este peligro, me he extendido en las citas, incluso repititiéndolas en algunos casos, para contextualizar mis consideraciones lo mejor posible.

miércoles, 7 de marzo de 2012

La cárcel de curas de Zamora 09: El proceso de Burgos


Dos de los imputados  en aquel proceso eran sacerdotes presos en la cárcel de Zamora que nos tuvieron a los demás compañeros presos puntualmente informados sobre los preparativos del juicio. Uno de los sacerdotes imputados, Jon Etxabe, era guipuzcoano; el otro, Julen Kalzada, vizcaino. Por esta razón, D. José María Cirarda estuvo involucrado en los avatares de aquel proceso.

“Mucho antes de la fecha del proceso, D. Jacinto, obispo de San Sebastián, y yo iniciamos gestiones ante el gobierno de Madrid pidiendo que el proceso fuera público y que no fuera un juicio militar sumarísimo sino civil ordinario. Escribimos una carta al ministro de Justicia, arguyendo que el decreto-ley contra bandidaje y terrorismo no estaba en pleno vigor cuando se cometieron los hechos de que eran acusados los implicados en el proceso de Burgos”.

lunes, 5 de marzo de 2012

La cárcel de curas de Zamora 08: Dos datos sorprendentes, por falsos, de la vida en la cárcel de Zamora


El primero se refiere a la celebración de la misa en la cárcel de Zamora.

“En cuanto supe que algunos de nuestros sacerdotes bilbaínos habían sido encerrados en la prisión de Zamora, fui a visitarlos.   ... Los tres detenidos por los sucesos de Orozco acudieron a nuestro encuentro llenos de cordialidad.  ...  Les pregunté, de otra parte, si necesitaban  estipendios para misas o alguna ayuda económica, aparte la nómina que se les pasaba mensualmente como a todos los presbíteros diocesanos. Me contestaron que no celebraban misa, dado el ambiente reinante en la prisión, y que no necesitaban nada más que salir de ella a una casa religiosa”. (pag. 206).

viernes, 2 de marzo de 2012

La cárcel de curas de Zamora 07: Visitas de D. José María Cirarda a la cárcel de Zamora


D. José María Cirarda se muestra contrariado en sus Memorias y Recuerdos porque algunos de los sacerdotes presos en Zamora nos negamos a recibir sus visitas.

“En cuanto supe que algunos de nuestros sacerdotes bilbaínos habían sido encerrados en la prisión de Zamora, fui a visitarlos. Me acompañaron  D. Juan Ángel Belda, mi asesor jurídico, obispo luego de Jaca y de León y el P. Ezcurdia, provincial de los jesuitas de Loyola, que tenía tres jóvenes estudiantes de la Compañía en dicha prisión.

Los tres detenidos por los sucesos de Orozco acudieron a nuestro encuentro llenos de cordialidad.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora 06: Torturas


Fui detenido el 19 de abril de 1969. Estuve en la comisaría de Indautxu, al igual que los otros tres compañeros  sacerdotes detenidos en la misma fecha, durante tres días. Fui torturado, primero con golpes por todas las partes del cuerpo, luego con tres sesiones del llamado “el gusano” o tambien “el paseíllo” y finalmente tambien me aplicaron “el quirófano”. Y con toda clase de amenazas, insultos y vejaciones.

Al agotarse las 72 horas de detención, me trasladaron a la prisión de Basauri donde estuvimos los cuatro en período de aislamiento durante nueve días. Al salir del aislamiento y juntarnos, les comenté a los compañeros que sentía un fuerte escozor en las nalgas. Como la arquitectura y el mobiliario de las cárceles no ofrece ninguna posibilidad para poder comprobar lo que pudiera ser, les enseñé las nalgas a los compañeros. No se me olvida todavía el gesto que hizo y lo que dijo Joseba Atxa: “¡Cómo no te va a escocer si tienes el culo como una sartén!”.

lunes, 27 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora 05: Sacerdotes vizcaínos encarcelados en Zamora: ignorados


Leyendo todo lo que D. José María Cirarda escribe en el libro sobre la cárcel de Zamora hay un dato que el lector/ra no podrá constatar; es el que se refiere al número de sacerdotes vizcaínos que estuvieron presos en dicha cárcel.

Por el contrario, sí se refiere a sacerdotes que por multas cumplían sus condenas en monasterios o en conventos de religiosos, enfatizando, sin aportar datos, sobre sacerdotes procedentes de otras partes de la península:

“ Bastantes sacerdotes más habían sido multados por el gobernador civil de Bilbao en castigo por una supuesta homilía “subversiva” o por no dar lugar preferente en su templo parroquial a las autoridades civiles. Lo mismo sucedía en las diócesis de San Sebastián y en la de Pamplona, así como en otras de Madrid y de toda España. Como los sacerdotes afectados no pagaban la multa eran condenados a unas semanas de prisión, que cumplían, según el concordato, en monasterios o en conventos de religiosos”. (pag. 205 - 206)

viernes, 24 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora 04: Ubieta y otros detenidos


D. José Angel Ubieta, vicario de la diócesis, tambien fue detenido. Se cuenta así en el libro:

“Estaba reunido el martes, 22 de abril, con mi consejo asesor en la residencia episcopal. Vino el portero, diciendo que unos soldados, al mando de un comandante, habían entrado en el jardín, para detener a mi vicario general, D. José Ángel Ubieta, que me acompañaba en la reunión. La suspendí de inmediato” (pag. 174).

A continuación D. José María Cirarda expone con detalle todas las gestiones que hizo:

miércoles, 22 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora 03: Sacerdotes detenidos


Según D. José María Cirarda la denominación de “cárcel concordataria” no es adecuada. “Por aquellos días, de otra parte, el gobierno creó la cárcel de Zamora, mal llamada “concordataria” (pag.145).  “Los cinco sacerdotes pasaron a cumplir su condena en la que se llamó impropiamente “cárcel concordataria” de Zamora. (pag. 184).

Pero, por otra parte, dice: “ El concordato decía que los clérigos cumplirán sus penas de prisión o en una cárcel especial o en casas de religiosos” (pag. 206).  “Y el gobierno decidió dedicar un ala de la cárcel provincial de Zamora,  -no era un ala sino toda la cárcel provincial- optando por sí y ante sí por esta vía prevista en el concordato, para internar a los sacerdotes  condenados a prisión por una o por  otra causa”. (pag. 26).

lunes, 20 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora 02: Radicalización/Rebeldía o ... compromiso?


D. José María Cirarda se refiere profusamente en su libro a actitudes de radicalización y rebeldía, subversión de valores, acciones contestatarias, opciones temporales partidistas, extremismos ... refiriéndose  a sacerdotes que o bien terminaron en la cárcel o bien comulgaban con planteamientos afines, cargando sobre todo las tintas en las posturas adoptadas desde el punto de vista euskaldun o de izquierdas; y bajo este prisma enjuicia a los sacerdotes encarcelados y a los que entendían y practicaban su pastoral desde una cercanía a los sectotes más represaliados de Euskal Herria. Recojo a continuación citas que evidencian esta percepción suya y que creo que sirven para contextualizar  los datos sobre la cárcel de Zamora y lo que se podría denominar su entorno. 

viernes, 17 de febrero de 2012

La cárcel de curas de Zamora: Martin Orbe


He leído el libro de D.  José Maria Cirarda y me ha hecho revivir acontecimientos en los que me tocó ser protagonista directo. Por supuesto que no los tenía olvidados, pero el paso del tiempo los había ido relegando a un lugar no primordial entre mis vivencias y recuerdos. Sin embargo, al comprobar el tratamiento que D.  José Maria Cirarda  da a los mismos, me he sentido muy dolido  y, una vez más, decepcionado. En esta situación, quiero exponer mi experiencia directa de ellos, con toda honradez.

Martin Orbe