Termino aquí
mis constataciones sobre hechos y dichos sobre la cárcel de Zamora. No todas
las cuestiones tratadas tienen la misma relevancia, ni mucho menos. El
objetivo, al abordarlas, ha sido el de enmendar lo que no es cierto o se presenta sesgado o extorsionado en el
libro, sea la que sea su importancia, siguiendo en su exposición un orden
cronológico no ciertamente riguroso.
Para hacerlo me he valido, fundamentalmente,
de citas del mismo libro. Suele argüirse que las citas sacadas de su contexto,
deforman el mensaje del texto, en ocasiones, hasta falsearlo. Consciente de
este peligro, me he extendido en las citas, incluso repititiéndolas en algunos
casos, para contextualizar mis consideraciones lo mejor posible.
