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domingo, 27 de septiembre de 2020

Un nuevo Moria: «Y todo vuelve a empezar...»

 

 NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Origen: Alfa y Omega

María Martínez López

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Ante la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, el drama de 13.000 solicitantes de asilo en Lesbos subraya la urgencia de crear vías de entrada legales y seguras.

 

Zona de cuarentena en Kara Tepe. Ya se han detectada 243 casos de COVID-19 Y FALTAN «AGUA Y SANEAMIENTO» ADECUADOS, afirma el padre Joyeux. Foto: AFP/Manolis Lagoutaris.

     «Y todo vuelve a empezar…». Solo unas horas después de hablar con el jesuita Maurice Joyeux sobre el incierto destino que espera a los 13.000 migrantes y solicitantes de asilo que vivían en el campo de Moria, en la isla griega de Lesbos, la periodista recibe este lacónico comentario del sacerdote, con algunas fotos  recibidas de amigos recién instalados en Kara Tepe.

     Tras días a la intemperie desde que un incendio asoló Moria el 9 de septiembre, al cierre de esta edición eran ya 9.000 los que habían cedido a la presión de las Fuerzas de Seguridad y habían entrado a este nuevo campamento provisional. Era la única alternativa que ofrecía el Gobierno heleno a dormir al raso, desafiando la humedad y el relente de unas noches que ya empiezan a ser frías.

     El padre Joyeux con algunos voluntarios (el Servicio Jesuita al Refugiado–JRS por sus siglas en inglés– no trabaja en la isla), al igual que otras organizaciones humanitarias, les ha intentado llevar tiendas de campaña, kits de higiene y hasta comida, porque el reparto del Ejército no llegaba a todos. «La gente no quiere estar en ningún campamento, pero está muy cansada».

 

Una tragedia anunciada

     «Estábamos esperando que ocurriera algo horrible», reconoce a Alfa y Omega el jesuita, muy crítico con la actitud de las autoridades de culpar a cuatro afganos, ya detenidos. «Es mucho más complicado», asegura. Cita el hartazgo y la «sensación de indignidad» de llevar meses o años «sobreviviendo, más que viviendo» en un lugar diseñado para 3.000 personas, que albergó hasta a 21.000.

sábado, 12 de septiembre de 2020

Cardenal Hollerich reacciona ante incendio en el campo de refugiados de Lesbos

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.

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Por: Gudrun Sailer – Ciudad del Vaticano
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El cardenal Jean-Claude Hollerich está consternado por el gran incendio que se produjo en el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos. En una entrevista con Radio Vaticana, el Arzobispo de Luxemburgo, Presidente de la COMECE, hizo un llamamiento a los países ricos de Europa para que finalmente asuman su responsabilidad hacia los refugiados.

 


El campo de refugiados en la isla griega de Lesbos, que el Papa Francisco visitó en 2016, fue quemado en gran parte este miércoles a la madrugada. La causa aún no es clara; el fuego fue controlado al día siguiente. Según el Cardenal Hollerich, el desastre tiene repercusiones en Europa.

"Creo que lo que está ardiendo o se ha quemado allí no es sólo el campo de Moria, el campo de refugiados. La esperanza del pueblo se ha quemado. La humanidad de Europa, la tradición del humanismo, del cristianismo, ya no existe tampoco. Ya cuando visité el campo junto al Cardenal Krajewski en nombre del Santo Padre y hablamos con la gente, nos dimos cuenta de que no tenían más esperanza. Han perdido toda esperanza, están desesperados, no saben qué hacer. El fuego mismo me parece una expresión de toda esta desesperación", dijo el Cardenal con tristeza.

 

Los efectos de la publicidad ya no son suficientes

El Cardenal Hollerich dijo que, como Presidente de la Comece, agradecía que la Unión Europea ya hubiera expresado su opinión sobre el dramático incendio del campamento de refugiados y aseguraba al Gobierno griego su asistencia a los afectados, por ejemplo en forma de reubicación.

"Pero creo que esto ya no es suficiente", ha alarmado el Cardenal Hollerich. Debemos aceptar nuestra responsabilidad como seres humanos. Esto significa que todos los países que han prometido acoger a los niños y a los enfermos no siempre deben posponerlo por cualquier razón. En vez de eso, deberían hacerlo ahora. También creo que la Iglesia debe actuar. Sant'Egidio está muy presente, y ya han llevado a muchas personas por los corredores humanitarios, especialmente en Italia. Y si la pobre Italia todavía puede acoger a toda esta gente, no entiendo por qué los países menos afectados por la crisis de coronavirus no pueden también hacer su contribución".

 

Europa está en peligro de perder su humanidad

Si Europa no se apresura, la situación de los refugiados en las fronteras europeas empeorará aún más, asegura preocupado el Cardenal Hollerich. "Creo que muchos gobiernos están escuchando a la derecha radical que no quiere refugiados", dijo. "Esto está llevando a Europa a la inhumanidad, estamos perdiendo nuestro sentido de la humanidad", se lamentó. Las diócesis de Europa, así como la suya propia, han perdido mucho dinero por la crisis del coronavirus, admitió el cardenal. Pero compartir en el sentido cristiano de la palabra también significa compartir cuando uno es pobre.

El propio Cardenal Hollerich había visitado el campo en 2019 y luego recibió a dos familias de refugiados en su archidiócesis en Luxemburgo. "Puedo decirte la alegría que siento cuando visito a estas dos familias", dijo el cardenal. "La gente está tan feliz de tener una vida normal. Los niños, que nunca tuvieron la oportunidad de ir a la escuela, están aprendiendo el alfabeto mientras hablamos. Tienen esperanza de vivir. Hay que dar esperanza a esta gente", concluye.

 

 

domingo, 27 de agosto de 2017

CARNICERIA VATICANA


De Manu Arrue, sj

En un primer momento me ha dolido ver el Cristo descuartizado en una txosna y luego en las txosnas de Bilbao. Pero ha habido cosas que este verano me han dolido más: los inmigrantes, que en el monte Gurugú intentan pasar la valla o en patera y se juegan la vida a una carta para pasar a Europa.

Pero en un segundo momento al mirar la imagen del Cristo crucificado, descuartizado me hacía esta otra reflexión. El representa a tantos descuartizados en la historia (y me ha tocado escuchar alguna historia dura de esos lugares terribles de conflicto, concretamente a una mujer que a su marido le descuartizaron con una motosierra delante de ella, en medio del pueblo y echaron sus restos al rio y ella se lanzó a recoger algo de su cuerpo para poder enterrar algo) y otra mujer que por defenderle a ella y a otras como ella, le sacaron en volandas de ese lugar para que no la matasen.

Cristo (aparecía en la txosna descuartizado) representa a quien ha dado la vida sin reservarse nada para hacer una mesa fraterna donde nadie quedara fuera. Y se la jugó. Y quienes desean hacerse uno con Él, tomamos un trozo de pan y un poco de vino (su cuerpo y sangre decimos) en su memoria, para expresar que su fuerza sea nuestra fuerza para hacer lo mismo.

A Jesucristo le detuvieron injustamente (de noche), le secuestraron, le hicieron un juicio sin pruebas y con testigos falsos, una tortura donde casi murió y una ejecución sumaria en el castigo más cruel del tiempo, la cruz, el instrumento para hacer sufrir muriendo lentamente. Y por tanto representa a todos los injustamente: detenidos, secuestrados, juzgados, torturados y ejecutados.

Y cuando crucificaron a Jesús muchas personas asistieron a ese espectáculo: unos en silencio, otros se daban golpes de pecho, otros se reían, decían: “a otros salvó que se salve él…” Muchos pasamos por las txonas y lo vimos. Cada uno le dio un significado. Para mí, en ese Cristo descuartizado quedó representada la humanidad sufriente en el recinto de las fiestas de Bilbao.

Y la respuesta desde la cruz sería la de su tiempo: Padre sígueles perdonando (también al que escribe estas líneas) porque no saben lo que hacen.

Entiendo que os metáis con nosotros la Iglesia, porque por una parte es el grupo religioso más numeroso de esta sociedad entre las confesiones religiosas, y por tanto, la que más poder tiene. Y porque aunque procuramos hacerlo bien, es decir intentar una sociedad para todos, también tenemos nuestro techo de cristal. Tenemos hoy día mártires de la justicia y como nos dice el mismo Papa, también clericalismo, arribismo, indiferencia hacia los sufrientes… formamos parte de un grupo numeroso de entidades del tercer sector implicados con los sin techo, parados,… y al mismo tiempo nos puede la inercia de hacer lo de siempre…

Entiendo también que tenemos clichés y estereotipos unos de otros. Pero el encontrarnos ayudaría a ponernos caras y no sólo clichés. Creo que un camino podría ser el emprendido en mayo pasado, por médicos del Mundo en Bilborock en relación con las diversas espiritualidades. Allí nos encontramos de igual a igual ateos, mulsulmanes, cristianos, agnósticos, y creo que algún budista. Y comenzamos un diálogo respetuoso. Ese podría ser un camino para reconocernos en la diferencia y aprender de los símbolos y claves de vida y de acción de unos y otros.