Mostrando entradas con la etiqueta Igesia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Igesia. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2019

Casi cuarenta diócesis deberán cambiar de obispo en cinco años



Los próximos años van a estar marcados por numerosos relevos pastorales en las diócesis españolas, unos movimientos que podrían afectar a la de Asidonia-Jerez.

Según los datos ofrecidos por la Conferencia Episcopal Española (CEE), en un horizonte de cinco años habrán alcanzado los 75 años casi cuarenta obispos, siendo esta la edad a la que suele presentarse la renuncia a Roma.


El obispo de Asidonia-Jerez, José Mazuelos, no se encuentra entre los prelados próximos a la edad de jubilación. Más bien al contrario, ya que con 59 años se encuentra en el grupo de obispos jóvenes llamado a cubrir las vacantes que se vayan produciendo en otras diócesis.

El caso es que a lo largo del presente ejercicio han alcanzado la edad de jubilación siete prelados y en 2020 lo harán otros cinco. Entre 2021 y 2022 serán 18 los obispos que lleguen a los 75 años y presenten su renuncia por edad.

Eso implicará movimientos en treinta diócesis españolas en un periodo de tiempo relativamente cercano. Y en la mayoría de los casos para cubrir esas vacantes deberá recurrirse a los obispos de menor edad.

Entre ellos se encuentra José Mazuelos, que el pasado mes de junio cumplió diez años al frente de Asidonia-Jerez y que por tanto estaría en disposición de ser trasladado a otra diócesis.

Según los datos de la CEE, actualmente hay 28 obispos titulares con 69 años o menos, a los que deben sumarse otros 15 que ejercen como auxiliares y a los que podría encomendarse diócesis propia. Seis de esos obispos titulares tienen ya más de 65 años, lo que significa que en el supuesto de que fueran trasladados su labor al frente de esas nuevas diócesis sería relativamente breve.

Con menos de 65 años quedan 23 obispos titulares. Dentro de este grupo Mazuelos ocupa por edad una posición intermedia, lo que facilitaría un hipotético traslado. Más aún si se tiene en cuenta que ya ha cumplido diez años al frente de Asidonia.

Además es el obispo más joven de las diócesis andaluzas, donde deben producirse varias vacantes en estos próximos años, empezando por Huelva, cuyo prelado ya ha cumplido los 75 años. El de Sevilla tiene 74; los de Almería y Jaén, 73; el de Granada, 72; y los de Málaga y Cádiz, 70.

jueves, 28 de febrero de 2019

Discurso del Papa en la cumbre antiabusos. Texto integro




Queridos hermanos y hermanas:

En la acción de gracias al Señor, que nos ha acompañado en estos días, quisiera agradeceros también a vosotros por el espíritu eclesial y el compromiso concreto que habéis demostrado con tanta generosidad.

Nuestro trabajo nos ha llevado a reconocer, una vez más, que la gravedad de la plaga de los abusos sexuales a menores es por desgracia un fenómeno históricamente difuso en todas las culturas y sociedades. Solo de manera relativamente reciente ha sido objeto de estudios sistemáticos, gracias a un cambio de sensibilidad de la opinión pública sobre un problema que antes se consideraba un tabú, es decir, que todos sabían de su existencia, pero del que nadie hablaba. Esto también me trae a la mente la cruel práctica religiosa, difundida en el pasado en algunas culturas, de ofrecer seres humanos —frecuentemente niños— como sacrificio en los ritos paganos.

Sin embargo, todavía en la actualidad las estadísticas disponibles sobre los abusos sexuales a menores, publicadas por varias organizaciones y organismos nacionales e internacionales (Oms, Unicef, Interpol, Europol y otros), no muestran la verdadera entidad del fenómeno, con frecuencia subestimado, principalmente porque muchos casos de abusos sexuales a menores no son denunciados,[1] en particular aquellos numerosísimos que se cometen en el ámbito familiar.

De hecho, muy raramente las víctimas confían y buscan ayuda.[2] Detrás de esta reticencia puede estar la vergüenza, la confusión, el miedo a la venganza, los sentimientos de culpa, la desconfianza en las instituciones, los condicionamientos culturales y sociales, pero también la desinformación sobre los servicios y las estructuras que pueden ayudar. Desgraciadamente, la angustia lleva a la amargura, incluso al suicidio, o a veces a vengarse haciendo lo mismo. Lo único cierto es que millones de niños del mundo son víctimas de la explotación y de abusos sexuales.

Sería importante presentar los datos generales —en mi opinión siempre parciales— a escala mundial,[3] después europeo, asiático, americano, africano y de Oceanía, para dar un cuadro de la gravedad y de la profundidad de esta plaga en nuestras sociedades.[4] Para evitar discusiones inútiles, quisiera evidenciar antes de nada que la mención de algunos países tiene el único objetivo de citar datos estadísticos aparecidos en los informes mencionados.