Mostrando entradas con la etiqueta Helder Cámara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Helder Cámara. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de junio de 2014

​Inician el proceso para beatificar al pionero de la Teología de Liberación en Brasil


Río de Janeiro, 30 may (EFE).- El episcopado brasileño puso en marcha el proceso para solicitar la beatificación del fallecido obispo Helder Cámara, uno de los pioneros de la Teología de la Liberación y que llegó a ser tildado como el "obispo rojo" por los militares que gobernaron el país entre 1964 y 1985.


Río de Janeiro, 30 may (EFE).- El episcopado brasileño puso en marcha el proceso para solicitar la beatificación del fallecido obispo Helder Cámara, uno de los pioneros de la Teología de la Liberación y que llegó a ser tildado como el "obispo rojo" por los militares que gobernaron el país entre 1964 y 1985.

La iniciativa fue anunciada por el arzobispo de Olinda y Recife, Antonio Fernando Saburido, y ya recibió el respaldo de todos los obispos de la región nordeste de Brasil, dijeron hoy a Efe fuentes de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB).

Saburido redactó y presentó la carta que enviará al Vaticano en agosto próximo, cuando se cumplen los quince años de la muerte de Helder Cámara, para solicitar el inicio del proceso de beatificación y posterior canonización de uno de los prelados más conocidos en Brasil, principalmente entre los más pobres.

viernes, 25 de abril de 2014

Sesenta años del evangelio de Helder Cámara, el 'obispo rojo'

El catolicismo progresista cree que es la hora de reivindicar el papel de los ‘santos padres’ de la Iglesia latinoamericana. Sin el fantasma del marxismo, el Papa está recuperando la Teología de la Liberación.

 
Helder Cámara saluda a la madre Teresa de Calcuta en París, en 1985./ AFP

(De El Correo, 23/04/2014)

  Este mes se han cumplido sesenta años de la llegada de Helder Cámara a la diócesis brasileña de Olinda-Recife, donde el sacerdote de Fortaleza desplegaría toda una doctrina evangélica en favor de la justicia social y la defensa de los derechos humanos. Su entronización no tuvo lugar en la catedral, sino en la plaza de esta localidad del estado de Pernambuco, un signo de lo que sería su compromiso con los humillados y perseguidos, con los desheredados de la Tierra. «Cuando doy de comer a un pobre, todos me dicen santo. Pero cuando pregunto por qué un pobre no tiene comida, todos me dicen comunista», solía decir el 'obispo rojo'. ¡Y era el mismo Evangelio que ahora predica el Papa Francisco! Sus ideas y sus pensamientos siguen siendo válidos hoy, más actuales que nunca con un Pontífice que grita que «el capitalismo mata». En estos tiempos de santificaciones exprés, hay que recordar que a don Helder ya le canonizó el pueblo.

Helder Cámara tomó posesión de Recife el 12 de abril de 1964, doce días después del golpe de estado iniciado por el general Olimpio Mourao Filho, que puso en el poder al general Humberto de Alencar Castelo Branco. La asonada fue apoyada por una gran parte de los empresarios y los terratenientes, y por un sector de la jerarquía eclesial. Cuando las Fuerzas Armadas empezaron a detener, torturar y eliminar a los opositores, como en otras dictaduras del Cono Sur, Helder Cámara se puso enfrente y se convirtió en un símbolo de la resistencia. Pronto, aquella figura frágil y pequeña –medía 1,60 y pesaba 58 kilos–, se convirtió en la 'oveja negra' de los militares, que le rebautizaron como el 'obispo rojo'. Los escuadrones de la muerte le amenazaron de manera constante y su casa fue ametrallada en numerosas ocasiones. Su figura se fue engrandeciendo.

Pero su denuncia de las injusticias se amplió con su batalla indesmayable contra la pobreza y la miseria, aquella 'opción preferencial por los pobres' de la Teología de la Liberación que aventó el fantasma de una alianza de la Iglesia con el marxismo. Helder Cámara impulsó el CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) que escribió páginas valientes en Medellín y en Puebla, con la opción por los pobres como columna vertebral, si bien luego ha ido perdiendo centralidad. Con ocasión de la visita de Benedicto XVI a Brasil, el teólogo vasco Rafael Aguirre escribía que «la comunión con Roma se traduce, en la práctica y con demasiada frecuencia, en el control de las iglesias locales por la curia romana, lo que se está poniendo de manifiesto en la política de nombramientos de obispos, dirigida por centros de poder eclesiástico bien identificados, que valoran el servilismo y el clericalismo. El episcopado latinoamericano, que ha dado algunas de las grandes figuras del cristianismo contemporáneo (Óscar Romero, Hélder Cámara) y fue pionero en el Concilio, es hoy irreconocible», se lamentaba en mayo de 2007.

He vuelto a repasar estos días los artículos de Manuel de Unciti, sacerdote y periodista recientemente fallecido, que en su día habilitó una serie en la revista 'Pueblos del Tercer Mundo' con testigos y profetas que lo dieron todo en los países subdesarrollados. Helder Cámara abrió aquella sección. Unciti ha defendido siempre que la Iglesia tendría que pedir perdón por el trato discriminatorio impuesto por alguno de sus hijos. ¿Por que no se honró a Helder Cámara con la púrpura cardenalicia?, se preguntaba. ¿Por qué no hay prisa alguna en beatificar a monseñor Romero?, insistía el sacerdote vasco denunciando que se condenara al ostracismo a algunos obispos proféticos, inmovilizándoles en sedes de menor incidencia en la vida de la comunidad eclesial. También hubo presiones para que no se le concediera el Premio Nobel de la Paz, al que estuvo varias veces nominado.