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domingo, 12 de mayo de 2019

Pederastia eclesial, diaconado femenino y reforma de la Curia. Un alto en el camino



Jesús Martínez Gordo
(Teólogo)

Conviene hacer un alto en el camino para mirar lo andado durante estos primeros meses del 2019 y, levantando la vista, otear el horizonte más inmediato al que se dirige la Iglesia católica en los restantes. El cuatrimestre que acabamos de despedir ha estado marcado por el drama de la pederastia eclesial, por la Cumbre de presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en Roma (21-24 febrero) y por el discurso final del Papa. No le han faltado críticas, cierto que, con muy diferente fundamento, por haber contextualizado esta tragedia en el marco de una plaga mundial silenciada y particularmente presente en las relaciones de proximidad; por haber culpado de ella a Satanás, tirando balones fuera; por no haber propuesto medidas concretas; por no haber dado más protagonismo a las víctimas y por no haber atajado el clericalismo, la causa más radical de tan deleznable comportamiento.

En el tiempo transcurrido desde la clausura, el Papa Bergoglio ha aprobado —tal y como se acordó en la Cumbre— una nueva legislación al respecto y hemos sabido que va a incorporar, en breve, entre las Instituciones ligadas a la Santa Sede, la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, creada en 2014. Pero, quizá, su mejor servicio haya sido que, tras años de silencio cómplice, está logrando socializar en toda la Iglesia el criterio del “encubrimiento cero”, así como primando la escucha y acompañamiento a las víctimas, sin descuidar la reparación del daño causado hasta donde sea posible. En el origen de este radical cambio —promovido, no se olvide, por él— se halla su encontronazo, por esta cuestión, con algunos medios de comunicación chilenos visitando aquella Iglesia; la posterior investigación para poder contar con datos fiables; su reconocimiento público de haber estado deficientemente informado y de haber adoptado decisiones erróneas, (como el nombramiento de obispos acusados de encubrimiento) y, sobre todo, el Informe sobre la pederastia en algunas diócesis de Pensilvania (2018).

miércoles, 17 de abril de 2013

Quince días en Roma: así fue elegido el Papa

 

Alessandra Galloni y Stacy Meichtry
 “Pope Francis: From the End of the Earth to Rome”
The Wall Street Journal


Associated Press

Aunque el cardenal Bergoglio pasó en un principio desapercibido, su nombre empezó a ser considerado por sus colegas provenientes de diferentes partes del mundo.

En la mañana templada y húmeda del 27 de febrero, el vuelo 681 de Alitalia aterrizó en el aeropuerto Leonardo da Vinci en Roma después de 13 horas en el aire. Un hombre con escaso cabello gris en su cabeza, lentes de marco grueso, zapatos ortopédicos negros y un abrigo oscuro salió de clase turista. Cojeaba un poco y su espalda estaba un poco rígida por el largo vuelo. Su estomago estaba algo inflado, resultado de muchas décadas de tratamientos con cortisona para ayudarle a respirar mejor después de que en su juventud perdiera parte de un pulmón. Nadie podía ver la cruz plateada que portaba en el pecho bajo su abrigo, símbolo de su autoridad.