NOTA: En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a
entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO
POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a
iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en
soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Por ·
John L. Allen
Jr.
19 de septiembre de 2020
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ROMA - El miércoles, el Vaticano anunció que el cardenal italiano Lorenzo Baldisseri, que cumplirá 79 años a fines de este mes, dejará el cargo de secretario general del Sínodo de los obispos y será reemplazado por el obispo Mario Grech de Malta.
Desde que Grech fue nombrado Pro-Secretario General hace un año, se esperaba que asumiera el cargo principal.
Se podrían decir muchas cosas sobre este cambio. Destaca la importancia de los sínodos para este Papa, especialmente porque el próximo Sínodo de los Obispos se centrará precisamente en la sinodalidad. Igualmente, podríamos hablar sobre la historia de amor de Francisco con Malta, ya que ahora ha seleccionado al 66 por ciento de los obispos de la isla para cargos importantes en el Vaticano.
(El arzobispo Charles Scicluna es el hombre clave del Papa en los escándalos de abuso sexual infantil, y solo hay tres obispos en el país. Las reuniones de la conferencia episcopal pueden tener lugar en un taxi que atraviese la ciudad de Valetta).
Sin embargo, parece justo hacer una pausa un momento y reflexionar sobre el legado de Baldisseri, ya que cuando finalmente se escriba la historia del papado de Francisco, será recordado como protagonista central en varios de sus capítulos más controvertidos.
