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jueves, 13 de julio de 2017

Laicos y elección de Obispos



(Jesús Martínez Gordo, en R.D.: 11/07/17)

      Un buen amigo me comunica lo que considera la noticia más importante del último encuentro del Papa con el grupo de nueve cardenales que, celebrada a mediados del pasado mes de junio, le viene asesorando en el proyecto de reforma con el que está comprometido. Según la nota facilitada por Greg Burke, portavoz de la Santa Sede, Francisco quiere hacer una "consulta más amplia" a los laicos, religiosos y religiosas sobre los candidatos propuestos para ser nombrados obispos.

      A la espera de lo que pueda dar de sí jurídicamente, su concreción va a marcar la reforma, todavía pendiente, de la administración vaticana, así como la ansiada renovación de la Iglesia católica. Si por "consulta más amplia" se entiende el incremento del número de personas a las que solicitar su parecer, sin tocar para nada el procedimiento, entonces no ha de extrañar que nos encontremos con quienes concluyan, cargados de razones, que para semejante viaje no hacen falta tantas alforjas. En cambio, si lo que se pretende es mejorar el procedimiento, entonces no quedará más remedio que elegir y nombrar obispos de manera inequívocamente transparente y corresponsable o sinodal.

      En efecto, sería deseable que en la reforma pendiente se procediera de manera transparente, habida cuenta de que semejante virtud actualmente no existe, por obra y gracia del llamado "secreto pontificio". Y que se tradujera jurídicamente la tan socorrida corresponsabilidad para que deje de ser un buen deseo, al albur de la voluntad del responsable de turno, y pase a convertirse en un procedimiento normalizado de sinodalidad: por ejemplo, Francisco podría aprobar que los diferentes órganos de consejo y gobierno de las diócesis concernidas presenten una terna de posibles candidatos para que él, como sucesor de Pedro, elija uno de entre ellos o, si se prefiere, que tales consejos diocesanos puedan elegir uno de la terna que presente el Vaticano. Si se dieran pasos en esta dirección, entonces nos encontraríamos ante una comprensión ciertamente relevante de lo que es una "consulta más amplia" desde el punto de vista no solo cuantitativo, sino también y, sobre todo, teológico.

sábado, 30 de enero de 2016

Y van...



 Por  Sebas García Trujillo
en DEIA, 30/01/16


CONSTE, antes de nada, que soy un entusiasta del Papa Francisco. En poco tiempo ha impulsado un apreciable giro en la Iglesia católica hacia posiciones que yo creo son más evangélicas que las anteriores y cuya toma de decisión me parecía había de resultarle mucho más larga y costosa que la que él ha sido capaz de asumir. Y lo ha hecho, además, pese a las trabas que en no pocas ocasiones le está poniendo una curia anquilosada desde hace años y reforzada en su integrismo durante los dos últimos pontificados.

Este entusiasmo templado mío no me impide reconocer que ciertos cambios que muchos católicos percibimos como urgentes en la Iglesia se estén demorando demasiado. He de reconocer, sin embargo, que pilotar la nave de la Iglesia católica exige a su timonel no poca prudencia para que la comunión entre sus fieles —cardenales y obispos incluidos— no se resienta demasiado, con riesgo, incluso, de saltar hecha pedazos. No obstante, hay que reconocer que esta prudencia está prolongando el sufrimiento de no pocos fieles (el caso de ciertos divorciados, por ejemplo) y un alto número de abandonos en la Iglesia católica.

Los cristianos no debiéramos olvidar que tan importante como la comunión entre los fieles es que la salvación aportada por Jesús llegue a ser experimentada lo antes y lo más ampliamente posible por todo ser humano de buena voluntad (et in terra pax hominibus, bonae voluntatis); lo que en mi opinión no está sucediendo en la actualidad con la intensidad que debiera, entre otras muchas causas, por la torpeza de algunos cristianos y por la falta de respuestas adecuadas de estos a la actual problemática de los seres humanos.


Este exordio viene como anillo al dedo para expresar algunas reflexiones personales con motivo del reciente nombramiento del obispo de Vitoria-Gasteiz. Muchos católicos que esperábamos que el Papa Francisco potenciara una nueva manera más participativa y abierta para efectuar la elección de los obispos hemos experimentado una nueva decepción. Y van…

Y es que las diócesis vascas, con ciertos altibajos, fuimos pioneras en el seguimiento y puesta en práctica del Concilio Vaticano II, como han reconocido durante años la mayoría de los expertos que nos han visitado o han analizado las conclusiones y puesta en práctica de la Asamblea Diocesana en la diócesis de Bilbao entre 1984-87, que supo leer los signos de los tiempos con una dosis de sabiduría y espíritu evangélicos que se venía fraguando entre nosotros desde muchos años atrás (el seminario de Vitoria ha sido reconocido como uno de los mejores y más abiertos de Europa en la primera mitad del siglo XX).