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sábado, 20 de febrero de 2021

Sola ante el peligro

Fuente: DIARIO VASCO (20/02/2021)

Jesús Martínez Gordo
(Teólogo)

 

 

Me refiero a la “soledad” de Nathalie Becquart. Esta religiosa javierana, de nacionalidad francesa, ha sido designada por el Papa Francisco subsecretaria para la oficina del Sínodo de Obispos, a celebrar en octubre de 2022, siendo la única mujer con derecho a voz y voto, por primera vez, en una asamblea integrada exclusivamente por varones. Y me refiero al “peligro” que corre de convertirse, bien a su pesar, en el “nombramiento estrella” que pueda usarse para despistar de lo que está en juego. Si ocurriera eso, creo que no le haría ningún bien a ella ni al Sínodo ya que incrementaría el número de quienes descuidan que lo que se va a debatir es, si se me permite la expresión, una de las “patatas más calientes” que tiene la Iglesia católica desde hace siglos: cómo deshacerse del modelo absolutista de ejercer la autoridad en nombre de “la verdad” o de “la unidad”, administradas solo por varones. Hoy, a diferencia de otros tiempos más autoritarios, y no tan remotos, se pueden distinguir dos líneas de superación: la promovida por Francisco y la liderada por los obispos alemanes.

Para el Papa Bergoglio, todos los bautizados han de caminar juntos; pero no, como ha venido siendo usual, hasta antes de su llegada a la cátedra de Pedro, al toque de corneta de la autoridad eclesial, sino después de haber escuchado lo que piensan al respecto los más de 1.300 millones de católicos sobre el asunto que se trate. Esta estructuración de lo que se llama “sinodalidad” o “caminar juntos” explica que intente “rutinizar”, antes de cada Asamblea de obispos, las oportunas consultas y que insista en que los prelados han de ser portavoces, también, de los pareceres recogidos.

Lo cierto es que, cuando algunas iglesias locales han procedido de manera realmente sinodal, se ha asistido a un magisterio eclesial interpelante e, incluso, movilizador y transformador. Me vienen a la memoria los procesos puestos en funcionamiento por los obispos estadounidenses sobre la carrera armamentista nuclear (1983); las desigualdades económicas (1986) o la promoción de las mujeres en la Iglesia, comprendido el de su acceso al sacerdocio; un asunto que, tras siete años de debate y cuatro redacciones -en este caso, controladas por la Santa Sede- resultó fallido: la Conferencia de obispos de EEUU votó en contra del texto presentado al entender que había sido intelectualmente secuestrado por el Vaticano (1992). O los diferentes encuentros de los obispos latinoamericanos en Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007) con la entrada en escena y reforzamiento de la teología de la liberación, uno de los frutos de la identificación de Jesús con los pobres, la asignatura pendiente del Vaticano II.

Sucede que, en este modelo, el Papa con los obispos -nombrados casi todos a dedo- son los que tienen la última palabra. A los bautizados, consultados en un primer momento, pero ausentes en la votación, solo les queda “recibir” y aplicar lo aprobado por los prelados y confirmado por el sucesor de Pedro. Y, si no están de acuerdo, olvidarlo. Es lo que se llama “la recepción”, una especie de prueba del nueve a la que queda sometida cualquier decisión en la Iglesia y que explica la existencia de una enorme cantidad de magisterio que duerme, a pesar de muchos y denodados esfuerzos, “el sueño de los justos”. Ahí está, como un ejemplo, entre otros, la Encíclica “Humanae vitae” de Pablo VI (1968).

viernes, 12 de febrero de 2021

Una monja elogia el "gesto profético" del Papa para convertirla en la segunda funcionaria más alto de su Sínodo

La hermana javeriana Nathalie Becquart dice que la Iglesia debe dar a las mujeres un papel más importante en el proceso de toma de decisiones

 

Sor Nathalie Becquart el 10 de febrero en Roma. (Foto de ALBERTO PIZZOLI / AFP)

 Por Loup Besmond de Senneville
Ciudad del Vaticano

En La Croix International

 

Nathalie Becquart, la hermana francesa Javeriana que recientemente fue nombrada subsecretaria del Sínodo de los Obispos, ha hecho sus primeros comentarios públicos sobre el nombramiento sorpresa, describiéndolo en términos de navegación.

“Acabo de zarpar para una travesía en alta mar", dijo en una reunión del 10 de febrero con la prensa en Roma.

La religiosa francesa y entusiasta de la navegación, de 52 años, sopesó sus palabras cuidadosamente, mientras utilizaba una serie de metáforas náuticas, mientras hablaba con los periodistas sobre su nuevo papel en la secretaría del Sínodo.

La hermana Becquart es la primera mujer y no clériga en ocupar este puesto. También se espera que, siendo la funcionaria número 2 de la oficina, sea la primera mujer en poder votar en las asambleas del Sínodo.

"Si esto resuena en mucha gente es porque responde a las aspiraciones de muchos cristianos", dijo sobre su nombramiento, que el Vaticano anunció el 6 de febrero.