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lunes, 5 de octubre de 2020

De nuevo, limpieza en el Vaticano

  

Jesús Martínez Gordo

El Diario Vasco, 05.10.2020


Aunque no exclusivamente, el Papa Bergoglio fue elegido para limpiar y reformar la curia, es decir, la administración vaticana. A la espera de la ansiada reforma, hemos asistido estos días a un nuevo capítulo de la limpieza en la que sigue ocupado, después de siete años de pontificado. No hace mucho, Francisco le pidió al cardenal G. Angelo Becciu, encargado de las Causas de los Santos, que renunciara a la prefectura y a las prerrogativas del cardenalato, entre ellas, la de ser elector del nuevo Papa. “Por qué me haces esto”, le dijo el hoy dimitido. No sé si pidiéndole explicaciones o lamentándose por la pérdida de confianza y el subsiguiente truncamiento de una meteórica carrera eclesial abierta, incluso, según los entendidos, a sentarse en la cátedra de Pedro, una vez finalizado el tiempo de Bergoglio. Francisco le recriminó haber desviado fondos del llamado Óbolo de San Pedro (el dinero que los católicos dan al Papa para atender a los pobres) a una cooperativa, en su Cerdeña natal, de la que es responsable legal un hermano del ya ex-Prefecto. Un caso de nepotismo. Queda en el aire, al menos de momento, su implicación en la compra de un inmueble en Londres -con un precio escandalosamente inflado- y en otros movimientos, igualmente sospechosos.

Más allá de la precisión de los hechos y detalles indicados, todavía en investigación, lo que es incuestionable es que Francisco ha vuelto a “sacar la escoba” para barrer, en este caso, ni más ni menos, que, a una persona, a quién él mismo aupó al cardenalato. Visto lo visto, no parece que el actual Papa tenga el mismo carisma como comunicador que como responsable último en la elección de sus colaboradores. Ni tampoco, por cierto, con los nombramientos de algunos obispos; al menos, entre nosotros, en la piel de toro y en el País Vasco. Pero el asunto adquiere aires novelescos desde el momento en el que el cardenal George Pell (condenado en primera instancia por pederastia y absuelto en apelación), manifiesta que hay que felicitar al Papa “por los acontecimientos recientes”, esperando que “la limpieza de los establos” continúe “tanto en el Vaticano como en Victoria” (Australia). Antes de estas declaraciones, se había podido escuchar y leer, entre gente cercana a este cardenal, que su vía crucis jurídico y carcelario obedecía a un oscuro plan consumado “con cañones australianos y munición vaticana”. Confirma la veracidad de este sorprendente comentario la existencia, según Corriere della Sera, de, por lo menos, un pago que -con dinero del Vaticano- se habría realizado en Australia a algunos periodistas y otras fuentes muy posiblemente en conexión con el juicio de G. Pell.