LAS SUBLIMES Y CONFUSAS EXPRESIONES DEL NUEVO
MISAL ROMANO
APROBADO POR LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.
Desde hace años, muchos curas hemos
estado esperando una nueva edición del Misal Romano porque el que usábamos en
la celebración de la Eucaristía contenía expresiones que se habían hecho
ininteligibles no sólo para los fieles sino, incluso, para nosotros, que
después de haber estudiado tres años de filosofía y cuatro de teología, no
podíamos comprender el significado de muchas de sus “sublimes expresiones”.
Llamaba la atención, sobre todo, la insistencia que se muestra en sus
oraciones, prefacios y plegarias, en concebir la salvación eterna, como si ese
fuera el único fruto de la salvación procurada por la vida de Jesús y el único
objetivo de la vida cristiana. Otro tanto cabe decir del alcance de la
salvación como premio o como fruto de los méritos adquiridos tal y como aparece,
sobre todo, en las misas de difuntos. También hemos sufrido presidiendo la
celebración, cuando para hablar de la resurrección se refería el texto del
Misal, a la inmortalidad del alma, como si fueran la misma cosa.
Se decía y no sin razón, que “lex
orandi, lex credendi”, pero lo que ha sucedido es que la fe, animada por la
teología, ha ido evolucionando, mientras que la liturgia, sometida a la
disciplina, ha mantenido formulaciones que no expresan la fe de la Iglesia, al
menos de una iglesia que ha actualizado su formulación y su vivencia tratando
de hacerla adecuada para responder a los interrogantes que le plantea hoy la
cultura.