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sábado, 26 de septiembre de 2015

¡Qué bochorno!



Guiado, probablemente, por mi “gen” masoquista, he conectado varias noches con la cadena 13TV, para tratar de comprobar cómo son esos debates “socio-políticos” de los que algunos “feligreses” me habían comentado.



¡Qué alucine! (como dicen algunos): ¡qué portento de pluralismo en los y las tertulianas, qué debates más sosegados y razonables, qué respeto a los adversarios políticos; qué moderador más equilibrado e imparcial! Eso sí que era una tele al servicio de todas las sensibilidades, recogiendo, además, esos valores éticos que tanto salen en las pastorales episcopales.

         Ahora en serio: ¿se está pagando con el dinero de los feligreses (y sobretodo, de feligresas) a esta cadena para que hagan apología  de las ideas de la derecha más recalcitrante? ¿Es posible que nadie de nuestra jerarquía eclesiástica se haya percatado que en esa tele suya apenas hay no digo ya voces socialistas, o nacionalistas o de izquierdas, pero ni siquiera con algo de respeto hacia los adversarios políticos? ¿Acaso no hay cristianos (católicos) de esas tendencias? ¿Es que no tienen derecho a contrastar, a expresar libremente sus ideas frente a otras, sino que se las rebate y ataque “en ausencia”?

         Desconozco si algún obispo (o sus delegados de medios) ve a esas horas nocturnas esos debates, y si, viéndolos, ha hecho algún comentario que a mí no me consta, pero tengo que decir que a mí si se me han dirigido creyentes para protestar por esa manera tan parcial de transmitir y comunicar ideas políticas y sociales.

Leo que 13TV está arrastrando anualmente una deuda que sufraga en gran parte la Conferencia episcopal como accionista mayoritaria de la cadena. ¿Y esa Conferencia tiene en tan poco valor ese dinero como para emplearlo sin evaluar en qué y cómo se gasta? Y si han hecho esa evaluación ¿dónde aparece y qué dice? ¿O la transparencia es sólo para los demás? O ¿es que ese dinero sale del bolsillo personal de los Obispos? Se podría pensar que los que contribuyen con ese dinero fuesen todos de la  derecha, y de la más “cavernaria”. ¿No llega a la Conferencia episcopal ningún dinero proveniente de comunidades cristianas más plurales, más abiertas y a las que les gustaría verse representadas en una tele de una Iglesia que dice ser seguidora del Jesús de las Bienaventuranzas?

                   Javier G.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Carta enviada por correo certificado al Obispo de Córdoba



 
Introducción

Esta carta, redactada serena y gozosamente, está dirigida al Obispo de Córdoba, y, de paso, a los muchos obispos españoles, sacerdotes, religiosos, laicos, miembros de los nuevos movimientos: Legionarios, Opus Dei, Comunión y Liberación, Heraldos del Evangelio, etc. y Hermanos y Hermanas del Cordón Verde. Todos ellos preocupados por la marcha de la Iglesia en este trance fatal motivado por los nuevos aires provenientes del Vaticano. La firma un irónico compulsivo bastante harto y hastiado.




Bilbao, 20 de julio de 2015
Don Demetrio Fernández.
Obispo de Córdoba
                                                          
Muy apreciado y respetado Don Demetrio:

Tal vez le resultará chocante una carta desde Bilbao. Le explico: soy un presbítero mayor. Todos los domingos, desde que la descubrí veo la Santa Misa desde la 13 Tv. Para mí, ha sido un gran consuelo y un inmenso gozo este descubrimiento. Esa Eucaristía es una roca firme en la que en esta época confusa anclo mi fe. No son buenos tiempos para muchos de nosotros, tras los fecundos años de San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aquellos eran tiempos de firmeza teológica, y de profundidad pastoral con el desarrollo de una gran fuerza evangelizadora. Hoy, los aires del Vaticano a muchos nos han sumido en el desconcierto y en cierta amargura y desesperanza.


Cómo veo hoy la situación de la fe.

Mal, Don Demetrio, al menos en este País Vasco. La siembra de cizaña, no digo que con maldad, durante varias décadas por parte de los Setién, Uriarte, Pagola, y ciertos pseudoteólogos han convertido esta tierra en un erial religioso. Por cierto, Sr. Obispo, qué razón tuvo Ud. con el libro de Pagola. Varios íntimos amigos míos, tras su lectura, han convertido a Jesús en un libertador al estilo latinoamericano. Aquel País Vasco, verdadera sementera de vocaciones cristianas, religiosas y sacerdotales ha muerto para el Evangelio. A los Obispos, Don Mario Iceta y Don José Ignacio Munilla, trabajadores como los que más, les es harto difícil contrarrestar el daño del último Concilio y, en el caso de Bilbao, de aquella Asamblea Diocesana de los años ochenta de infausta memoria. Al actual Cardenal Blázquez se le despreció y bloqueó en Bilbao.

Don Demetrio, hoy los niños y los jóvenes, excepto los que estudian en los Colegios del Opus Dei, apenas saben las oraciones. Ni el Credo, ni el Padrenuestro, ni la Salve forman parte de su mínimo bagaje espiritual y oracional. Aquellas oraciones de niños, el “Jesusito de mi vida eres niño como yo…”, “Cuatro esquinitas tiene mi cama…” no forman parte de esas preciadas oraciones de la infancia que nos debían enraizar en el niño Dios. No son cosas pueriles. Son fundamentales. No se bautiza, y si se hace, se celebra por su repercusión familiar y social. Aquí la gente no se confiesa. Se celebran esas inanes, vacuas, ¿heréticas? celebraciones comunitarias de la penitencia, que constituyen un auténtico abuso del sacramento. No se da lugar al arrepentimiento y la sana humillación ante Dios.
El clero está a su suerte. Los mayores, desesperanzados y sin ilusión. Han sido muchos años inmersos en la frivolidad del nacionalismo. Yo pongo mi esperanza en los más jóvenes que vienen ordenándose en los últimos años. Don Mario les atiende con solicitud y son sanos en sus lecturas teológicas. Visten al estilo sacerdotal, no como camioneros.


La Iglesia y la política

Ahí encuentro una gran dificultad y un futuro incierto, terriblemente incierto para la Iglesia. Ahora, creo yo, estamos pagando la gran frivolidad del Cardenal Enrique y Tarancón y los suyos que tanto hizo sufrir a Juan Pablo II. El consentir no contar con Dios en la Constitución pero, sobre todo, el no promocionar y patrocinar un partido demócrata cristiano, al estilo de Italia, nos ha traído a una difícil situación. Sr. Obispo, me dan pavor las próximas elecciones generales de finales de año. Tenemos ahora una izquierda radical, de origen marxista, llena de odio y espíritu de revancha. Un partido socialista con solo ganas de poder e inclinado a ese radicalismo. Unos nacionalistas que no aman a España, y que no se dan cuenta del gran valor ético y humano que supone la unidad de la Patria. No quiero decir que estemos en los mismos tiempos que en 1931 y 1936, pero sí en algo análogo. Los partidos de la derecha, los únicos que nos pueden salvar, no están en sus mejores momentos.

¿Se denunciarán los acuerdos Iglesia-Estado de 1979? ¿Se desinmatricularán tantos y tantos bienes inmuebles de la Iglesia? ¿Qué serán del aborto, del, para mí, repugnante “matrimonio” entre homosexuales, de la enseñanza de la Iglesia, la clase de religión…?


Qué hacer

Don Demetrio, yo tengo esperanza y creo en el Espíritu. Pero, Éste necesita de nosotros. Nos tenemos que unir férreamente y orar mucho, encomendarnos a María, nuestra Madre y Reina de la Iglesia. Pero, tenemos que ser prácticos en nuestros hechos.
Por de pronto, nuestros medios de comunicación, la COPE y la 13 Tv, son buenos, pero no llegan. Necesitamos fortalecerlos y afianzarlos. Ha sido un gran fichaje el de Carlos Herrera para la COPE. Urgen, sin embargo, nuevas firmas, de categoría. Echo de menos la firmeza y claridad de un Federico Jiménez Losantos, de César Vidal, de Eduardo Inda, Curry Valenzuela… Más presencia de Cristina López. La izquierda tiene fuertes bazas mediáticas e, incluso, Lara ha trasvasado su Sexta de TV a la izquierda del panorama político. Programas como el Intermedio, del Gran Woayoming son disolventes y profundamente anticlericales. Hay que apoyar más La Razón y el ABC.

Ustedes, los Obispos con ideas claras, tienen que diseñar una nítida y meridiana estrategia. Ahí están los cardenales Rouco, ¡cómo echo de menos su clarividencia y su sabiduría!, Herranz, Blázquez, Cañizares y buenos y piadosos obispos como Reig Pla, Munilla, Rodríguez, el Arzobispo de Toledo, nuestro Don Mario, obviamente, Usted, sin olvidar a Martínez Camino, sinónimo éste de seriedad y firmeza teológicas, y tantos otros, grandes obispos-teólogos y hombres de Dios, como Javier Martínez.

Necesitamos urgentemente hombres y mujeres de los nuevos movimientos. Conozco mucho al Opus Dei. Ya, ya sé que, para algunas personas, son hombres y mujeres controvertidos, pero también Jesús lo fue, le calumniaron y difamaron, ¿Y qué? ¡Qué fe tan recia traslucen! ¡Qué fidelidad a Juan Pablo II y a Benedicto XVI! Estoy convencido, tienen madera de santos. Son un modelo de delicadeza en el respeto a la intimidad de las conciencias y la dirección espiritual. Inmersos en la hondura de la pobreza institucional. Respetuosos con la elección de los confesores, abiertos a la libertad de las hijas y los hijos de Dios en sus conversaciones y lecturas. Son verdaderos militantes del Reino. Celosos con las obligaciones fiscales. Y, ahora que los jesuitas han desertado de su misión, ellos están llamados a ser la base fundamental de la recuperación eclesial. Los miembros del Opus Dei han logrado confeccionar una preciosa tela de araña que hace fluir por todos los estratos profesionales, políticos y eclesiales la savia del Evangelio. Hay que ayudarles y empujarles. En la Iglesia hay que confiar mucho en ellos. Son una reserva espiritual. Hacen una gran labor de atracción entre los adolescentes y escolares. Les tratan con esmerada delicadeza, cariño y dedicación, invitándoles con suavidad, dulzura y respeto a formar parte de sus filas, sin presionarles psicológicamente, respetando su libertad, sin ningún tipo de presión. No faltaba más. Y, por fin, están comprometidos, profundamente comprometidos, en el mundo de los pobres, de sus intereses y de sus angustias. Son compasivos con ellos, con una gran hipersensibilidad para con todos los excluidos.

Señor Obispo, no le canso. Tome estas líneas como un desahogo y una liberación moral de un sacerdote tan cansado como angustiado.

Le besa su anillo episcopal y le encomienda ante el Santísimo

Fmado. Ignacio Villota Elejalde


Respuesta del Obispo de Córdoba, a los 4 días, a la carta

EL OBISPO DE CÓRDOBA 24.07.2015


Gracias, Don Ignacio, por sus palabras de ánimo y es bueno desahogarse. Sirve para comunicar una inquietud y una esperanza.

Que le siga doliendo la Iglesia. Señal de que la ama. Y rece por el Papa y los Obispos para que no echemos a perder la (no se entiende) de Cristo, sino que la prolonguemos.

Mi afecto y bendición. Demetrio, Obispo de Córdoba

jueves, 3 de julio de 2014

Dura andanada de los movimientos especializados al "sesgo ideológico" en 13TV y Cope

HOAC: "Algunos medios de titularidad eclesial son, para vergüenza nuestra, un antitestimonio".

 
13TV, ¿un problema para la Iglesia?

 "¿Cuándo pondremos remedio a esta penosa situación de esos medios de comunicación de la Iglesia?" (De R.D.)


(HOAC).- Con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales, el 1 de junio, el Papa Francisco ha publicado un Mensaje, «Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro», en el que hace un llamamiento a orientar los medios de comunicación social en la dirección que nos puede ayudar a superar las enormes fracturas y desigualdades sociales y derribar los muros que hemos levantado entre nosotros: promover una cultura del encuentro, del diálogo y la escucha de los otros. Escuchar y dialogar para «crecer en la comprensión y el respeto».