Berpiztu Kristau Taldea
En la “Nota de acompañamiento del Santo Padre Francisco” al Documento final del Sínodo mundial sobre la sinodalidad el Papa Bergoglio señala que “las iglesias locales” -es decir, nuestra diócesis de Bilbao- “está llamada” “a implementar” y “tomar decisiones” sobre lo aprobado en el Sínodo y confirmado por él. Hay “indicaciones” que “ya pueden ponerse en práctica en las Iglesias locales” bien sea ejecutándolas “eficazmente” o “a través de un discernimiento sinodal” (noviembre de 2024).
En respuesta a tal llamamiento papal, ofrecemos nuestra lectura implicativa del documento final del Sínodo mundial en la esperanza de que contribuya a poner en marcha -también en nuestra diócesis- un proceso sinodal que permita “implementarlo” de manera creíble y responsable, algo que pasa por la celebración de una Asamblea Diocesana o de un Sínodo Diocesano. Creemos que hay que dar por finalizado el tiempo de los llamados Planes de Evangelización y olvidarse de una lectura del Documento Final del Sínodo Mundial que no sirva al objetivo fijado por el Papa o despiste del mismo.
En este espíritu, ofrecemos nuestra lectura implicativa, invitando a que otros grupos y personas realicen y ofrezcan la suya.
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Ante todo, compartimos y ratificamos lo que puede pasar en la Iglesia y en una diócesis cuando no se implementa -como es nuestro caso- una Asamblea Diocesana: “sin cambios concretos a corto plazo, la visión de una Iglesia sinodal no será creíble y esto alejará a los miembros del Pueblo de Dios que han sacado fuerza y esperanza del camino sinodal” (nº 94 del Documento final del Sínodo mundial). Damos fe de que esto es algo que ya sucede en nuestra diócesis desde hace muchos años.
1.- Tenemos presente, en primer lugar, el nº 117 de dicho Documento final porque entendemos que la primera y más importante de las sugerencias teológico-pastorales que brotan de nuestra lectura es la de promover y acompañar a los actuales “restos parroquiales” o “rescoldos comunitarios”, allí donde los haya o pueda haberlos, para que puedan ser -cuanto antes- comunidades vivas, con futuro y estables. Tales “restos parroquiales” o “rescoldos comunitarios” tendrían que elegir periódicamente equipos ministeriales de base (ministerios laicales de la palabra, la liturgia y la caridad y justicia, más coordinadores de finanzas e infraestructuras y representación), siendo acompañados por presbíteros itinerantes y apostólicos.
2.- Si queremos superar en nuestra diócesis el clericalismo, es urgente poner al día la identidad y espiritualidad del ministerio ordenado a partir de la matriz bautismal, tal y como se realiza en el Vaticano II (“Presbyterorum Ordinis”, 1965). Y actualizar -desde dicha matriz bautismal- en qué consiste la “representación de Cristo” y la actuación “en nombre de Cristo, Cabeza” del ministerio ordenado, así como los “poderes” derivados del sacramento del Orden.
3.- Necesitamos comprender y ejercer el diaconado como sacramento de Cristo, servidor de los pobres y promotor de la justicia, no como “sub-presbíteros” o “curas de segunda división”. Igualmente, necesitamos promover el ministerio- a la vez ordenado y laical- de la caridad y de la justicia y, a su luz, repensar el papel de Cáritas como entidad al servicio de la caridad y de la justicia de toda comunidad cristiana. No es de recibo externalizar la caridad y la justicia ni hacerla depender de profesionales o de criterios y protocolos de actuación ajenos.
4.- Urge poner en valor que la identidad y espiritualidad de los obispos es la propia de quienes son sucesores de los apóstoles –para nada, como explícitamente proclama el Vaticano II, vicarios o delegados del Papa. A ellos corresponde liderar proactiva y esperanzadamente la renovación eclesial, olvidándose del pluralismo indiscriminado al que -en concreto- se recurre en nombre de una comunión, formal, “ingenua” y aparentemente sin opciones. Creemos que todos los obispos han de someterse -en sintonía con el nº 135 del Documento final del Sínodo- a evaluaciones periódicas.
5.- Es necesario repensar el ministerio de los laicos con encomienda pastoral y profesionalizados como laicos que, especializados en algunas de las dimensiones de toda comunidad cristiana, acompañan a las parroquias y a sus “equipos ministeriales de base” que soliciten su servicio especializado. Tal acompañamiento o servicio no puede ser como gestores o coordinadores de los mismos o por encima de ellos.
6.- Nuestra diócesis necesita con urgencia que se lidere la renovación eclesial, que no se gestione su demolición y que se activen los procedimientos que sean precisos para que los consejos -tanto parroquiales como los diocesanos- sean deliberativos y codecisivos (nº 36. 89. 92).
7.- Necesitamos que nuestro obispo realice las gestiones que sean necesarias ante el Vaticano para que el Consejo Pastoral Diocesano pueda presentar una terna de posibles candidatos cuando toque elegir o nombrar un obispo (nº 70).
8.- En conformidad con el nº 108 del documento final, el obispo ha de establecer Asambleas diocesanas periódicas, empezando por fijar la fecha de la próxima.
9.- Corresponde a todos los obispos del País Vasco proponer la creación de la Conferencia Episcopal Vasca en conformidad con los nº 120 y 126 y superar la actual configuración eclesiástica, castigo franquista de la postguerra.
10.- “Para muchos fieles, la Eucaristía dominical es el único contacto con la Iglesia: cuidar su celebración de la mejor manera, con particular atención a la homilía y a la “participación activa” (SC 14) de todos, es decisivo para la sinodalidad”. Nuestra iglesia local necesita que dicha “participación activa” de todos “en la doble mesa de la Palabra y del Pan” se exprese también mediante homilías en las que pueda participar el pueblo de Dios que lo desee (nº 142).
11.- Si es incuestionable la existencia en nuestra diocesis de una gran “diversidad de edad, sexo y pertenencia social” y si se nos invita “a que cada uno reconozca y asuma su propia parcialidad, renunciando a la pretensión de ser el centro y abriéndose a acoger otras perspectivas”, creemos que también hemos de acoger y bendecir con mayor dignidad litúrgica que la habida hasta el presente a quienes no son sexualmente binarios (nº 42. 50. 52).
Berpiztu Kristau Taldea
Bizkaia, noviembre 2025
Para un desarrollo más detenido de estas sugerencias puede consultarse:
https://drive.google.com/file/d/11AscP3hx3jygzfLsH-l9_euD2vKL6EuU/view?pli=1

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