Fuente: Adista
Por Ivano Pioli
12/01/2026
Recibimos y publicamos con mucho gusto.
En su homilía del 11 de enero, con motivo de la festividad del Bautismo del Señor, el Papa León XIV declaró: «Los niños que ahora tienen en sus brazos se transforman en nuevas criaturas. Así como recibieron la vida de ustedes, sus padres, ahora reciben el sentido para vivirla: la fe. Cuando sabemos que un bien es esencial, lo buscamos de inmediato para quienes amamos. ¿Quién de nosotros, en efecto, dejaría a los recién nacidos sin ropa ni alimento, esperando que ellos elijan cómo vestirse y qué comer cuando crezcan? Queridos, si el alimento y el vestido son necesarios para la vida, la fe es más que necesaria, porque con Dios la vida encuentra la salvación».
¿Salvación de qué? Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que nuestra vida trata por igual a quienes tienen fe y a quienes no la tienen, y Dios parece estar completamente ausente de este mundo; lejos de buscar y dar lo esencial a quienes ama...
¿O quizás con Dios, la vida encuentra la salvación del pecado? Sabemos bien que quienes nunca pierden la oportunidad de proclamarse cristianos no dudan en cometer los peores crímenes.
Pero sobre todo: ¿se puede argumentar que la fe es el sentido de la vida? ¿Vivirían los no creyentes vidas sin sentido? Conozco ateos que jamás dirían que la vida (y sus vidas en particular) carece de sentido; personas que creen en lo que hacen y poseen un altruismo que muchos cristianos están lejos de poseer.
Es hora de dejar de hacer afirmaciones que la realidad desmiente, de colocarnos en una posición privilegiada, convencidos de que tenemos la verdad y el sentido de la vida a nuestro alcance, y desde ahí emitir juicios inaceptables. La Iglesia siempre ha tenido este vicio, por desgracia, y está lejos de perderlo.
Ivano Pioli
*Foto recortada de Edgar Beltrán tomada de Commons Wikimedia, imagen original y licencia

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