Hacerse cargo de la realidad
Fuente: ECLESALIA
Por Iñigo García Blanco
23/03/26
Hay una Siracusa que despierta cuando las luces comienzan a apagarse y el ritmo de la ciudad se vuelve más lento. Una Siracusa menos visible, más silenciosa, casi secreta. No es la de los paseos iluminados ni la de las terrazas abiertas al mar. Es la de las esquinas discretas, de los portales donde alguien busca resguardarse del frío, de los bancos que se convierten en refugio improvisado. Seguramente, también en tu ciudad podrías reconocer estos rincones. Lugares donde la vida queda a la intemperie y donde la noche se hace más larga.










