Bonn – Cantar y rezar no hará más atractiva una profesión poco deseable: la flagrante escasez de sacerdotes en este país es culpa de la Iglesia, comenta Oliver Wintzek. ¿Cuándo terminará este impedimento autoimpuesto?
Fuente: katholisch.de
Por Oliver Wintzek
02/07/2026
Un panorama eclesiástico próspero luce muy diferente. Dondequiera que mires, grandes parroquias anónimas, cuyos templos desiertos, cerrados, reconvertidos o demolidos por falta de clero, desmienten la afirmación de que se trata de un nuevo comienzo prometedor. Es un colapso masivo, acompañado de una disminución drástica de la presencia eclesial, que refuta el mantra de que la celebración de la Eucaristía es la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana. Los pocos oasis de celebración eucarística no cambian el hecho de que la Iglesia en Alemania sufre de facto un interdicto, aunque probablemente solo quienes se rigen por el derecho canónico sean conscientes de esta sanción.









