miércoles, 7 de enero de 2026

'Catolicismo y democracia', de Emile Perreau-Saussine: una relación incómoda

El autor estudia la larga historia de encuentros y desencuentros entre la Iglesia y el Estado en su última obra

Fuente:    El Periódico

Por   Óscar R. Buznego

06/01/2026


Emile Perreau-Saussine. / Ediciones Encuentro

En una reciente entrevista, el presidente de la Conferencia Episcopal sugirió que se elija una de las tres opciones previstas en la Constitución, cuestión de confianza, moción de censura o elecciones, para salir de la situación actual del país. Y el presidente del Gobierno respondió que "el tiempo en que los obispos interferían en la política acabó cuando empezó la democracia". Ante esta nueva manifestación de una discrepancia que se ha mantenido viva a lo largo de la historia, reparando con especial consideración en los términos en que se expresa, procede que nos preguntemos si la iglesia tiene derecho a adoptar públicamente una posición en materia política. La pregunta es del máximo interés precisamente cuando se plantea en una democracia. En principio, resulta paradójico que se postule la inhibición política de los obispos a partir del momento en que se inaugura un régimen democrático, constitucional y liberal. Pero la cuestión ha dado muchas vueltas de siglo en siglo, que han dejado constancia de su extrema complejidad.

Lo cierto es que en el orbe del catolicismo los mundos de la política y la religión han alternado periodos de confusión con otros de separación y enfrentamiento. El estado y la iglesia han cooperado, combatido y guardado una respetuosa distancia, según las circunstancias de cada época. En la edad media la iglesia tendió a invadir el terreno del incipiente estado. Y en la modernidad, al contrario, fue el estado el que procuró por lo general imponer su ley a la iglesia. Solo en contadas ocasiones perdieron el contacto, pero en su trato hubo con frecuencia tirantez y conflicto. El estado democrático rompió hostilidades desde sus inicios y la iglesia reaccionó con igual virulencia, hasta que décadas más tarde hicieran oficialmente las paces y encontraran un modus vivendi. Entre las causas de esta desavenencia destaca el hecho de que la iglesia se guía por normas distintas de las que rigen en el estado y, por su parte, los católicos han tenido que cumplir con dos lealtades, la estatal y la eclesial, a veces atrapados en un dilema dramático.

Emile Perreau-Saussine estaba alcanzando la plenitud de su prometedora carrera académica cuando falleció en 2010, a los 42 años, de forma repentina. Había publicado su tesis doctoral, de la que era director Pierre Manent, gran historiador del liberalismo, y dejó escrito este magnífico libro, que apareció el año siguiente y es el primero de los suyos traducido al español. La clarividencia del autor y la tensión de su prosa hacen de la lectura de este texto una aventura intelectualmente apasionante. Es uno de esos libros en que el lector se ve llevado de página en página por los mil vericuetos de las ideas que inspiran las actitudes de los gobernantes, los ministros de la iglesia y los ciudadanos de la república.

 

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