lunes, 25 de mayo de 2026

León XIV: 10 conclusiones clave de la encíclica del Papa sobre inteligencia artificial, "Magnifica humanitas"

Fuente:   La Croix

Por Céline Hoyeau

25/05/2025


El Papa León XIV en la Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, 20 de diciembre de 2025.  MATERIAL DE PRENSA DEL VATICANO / EPA/MAXPPP

El Papa publicó su primera encíclica, Magnifica Humanitas, el lunes 25 de mayo de 2026. Este extenso texto, que consta de 245 párrafos, desarrolla una reflexión sobre la revolución de la inteligencia artificial (IA) y sus consecuencias para la dignidad humana.

 

1.- Desarmando a la IA

En esta primera encíclica, el Papa León X propone no una simple reflexión sobre los avances digitales actuales, sino más bien un amplio análisis de nuestro mundo moldeado por la inteligencia artificial (IA), con la protección de la dignidad humana como eje central de su argumento.

«Desarmar no significa abandonar la tecnología, sino impedir que domine a la humanidad» (§ 110); este es, sin duda, su principio fundamental. «La tarea actual no es meramente ética ni técnica», opina: «Es ecológica en el sentido más radical, porque implica una nueva dimensión de nuestra casa común. La IA ya es un entorno en el que estamos inmersos y un poder con el que debemos lidiar. Por eso no basta con regularla: hay que desarmarla y hacerla accesible».

 

2.- Una súplica de perdón por la esclavitud y una advertencia contra un nuevo colonialismo.

El Papa advierte del riesgo de nuevas formas de esclavitud y colonialismo, «no menos vergonzosas que las del pasado», que puede generar la economía digital (la cual, en su opinión, puede convertirse fácilmente en un «espacio de depredación», especialmente mediante el uso de datos digitales para controlar a las poblaciones). «No reaccionar con firmeza o tolerar estas prácticas de cualquier manera es, en cierta medida, convertirse hoy en cómplice de las injusticias cometidas ayer, cuando la esclavitud se justificaba o se hacía la vista gorda», declara en un pasaje particularmente contundente. Para dar aún mayor credibilidad a esta advertencia, León XIV pide perdón en nombre de la Iglesia por la demora con la que ella misma condenó la esclavitud.

 

3.- Más allá de la teoría de la "guerra justa"

Hoy en día, esta teoría, según León XIV, «se invoca con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, incluso si está sujeta al derecho a la legítima defensa». Magnifica Humanitas es también una poderosa advertencia contra los riesgos de nuevas guerras. El Papa denuncia un doble cambio: no solo una carrera por el rearme, sino también una trivialización de la guerra en la mente de las personas, alimentada por «narrativas mediáticas polarizadoras, a menudo amplificadas por algoritmos que glorifican la confrontación y la oposición».

«La guerra no solo se libra, sino que también se prepara culturalmente mediante narrativas simplistas, la lógica de amigos y enemigos, la desinformación y el miedo», denuncia. «Cuando la memoria histórica se desvanece y los criterios éticos que protegen a los civiles y a los más vulnerables se debilitan, resulta más fácil presentar la violencia como necesaria, inevitable o incluso “limpia”. Es en este clima que la humanidad se desliza hacia una cultura violenta del poder» (§192).

 

4.- La salvación a menudo se encuentra más allá de las fronteras.

Ante las promesas del transhumanismo y el posthumanismo —que pretenden trascender las limitaciones humanas pero en realidad conducen a la deshumanización—, el Papa propone otro camino hacia la salvación: «Los seres humanos no florecen a pesar de las limitaciones, sino a menudo a través de ellas» (§ 118). Es frecuentemente en la adversidad donde se humanizan y se abren a «reconocer el rostro de Dios y del otro» (§ 122). «Para un algoritmo, el error es algo que se corrige; para una persona, puede ser el comienzo de una transformación profunda».

Si bien el desafío esencial para León XIV es «mantenerse profundamente humano» en la era de la tecnología, también reconoce la legítima aspiración de la humanidad a «trascenderse a sí misma». Pero lo verdaderamente «más que humano» no es tecnológico, subraya: es la humanidad, unida a Dios en su fragilidad y finitud, y llevada más allá de sí misma, elevada en su capacidad de relación y amor. Lo verdaderamente «más que humano» no surge «de una divinización tecnológica, sino de la acción de la gracia de Dios recibida en Cristo», el rostro perfecto de nuestra «magnífica humanidad».

 

5.- Babel o Jerusalén

«¿Qué clase de mundo queremos construir?», pregunta el Papa. «La verdadera elección no reside entre el entusiasmo y el miedo (a la IA), sino entre dos maneras de construir: el progreso al servicio del individuo y de los pueblos, o el progreso que los somete a la lógica del poder». León XIV ilustra esto con dos imágenes: la de la Torre de Babel (símbolo del paradigma tecnocrático, de la estandarización, de la pretensión de autosuficiencia, de la dominación que sacrifica a los más débiles) y la de la reconstrucción por el pueblo de las murallas de Jerusalén (sinónimo de la unión de todas las fuerzas para construir el bien común y la convivencia fraterna).

 

6.- El principio del destino universal de las mercancías se extendió a los algoritmos.

León XIV analiza la revolución digital desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia y sus seis principios, que sirven como criterios de discernimiento: la dignidad humana, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social, principios a los que añade el respeto por la ecología integral.

A lo largo de la encíclica, se muestra atento a la influencia que las grandes empresas tecnológicas pueden tener sobre las poblaciones, y amplía la lista de bienes universalmente destinados a todos para incluir los datos digitales y los algoritmos: «La propiedad de los datos no puede confiarse únicamente a actores privados» (§ 108), afirma, haciendo hincapié en: «...Cuando estos bienes permanecen concentrados en manos de unos pocos, sin formas adecuadas de compartir y acceder a ellos, se crea un nuevo desequilibrio que contradice el propósito universal de los bienes y alimenta la brecha entre los incluidos y los excluidos...» (§ 67).

 

7.- Un momento de autoexamen para la Iglesia

Para León XIV, la doctrina social «no es solo un mensaje dirigido a la sociedad: es también un examen de conciencia para la Iglesia». Antes de aplicar sus seis principios a la IA, los describe como áreas de reforma dentro de la Iglesia. El bien común, «en un contexto eclesial, adopta la forma de un enfoque sinodal de la misión al servicio del Reino». La subsidiariedad, por su parte, debe apoyar «la responsabilidad de los fieles», la valoración de los carismas y las habilidades, y evitar «todo paternalismo que sofoque la libertad evangélica». El mismo requisito se aplica al principio de justicia: esto implica escuchar a las víctimas de abuso —espiritual, económico, institucional, sexual, de poder y de conciencia— reconociendo el daño, ofreciendo una justa reparación y previniéndolo. El Papa también elogia la labor de «ciertos periodistas apasionados por la verdad (que) han desempeñado un papel fundamental en la denuncia de injusticias y abusos»

 

8.- "Criterios sociales para la innovación"

Siguiendo los pasos de León XIII, quien 135 años antes situó la dignidad del trabajo y del trabajador en el centro de su gran encíclica Rerum Novarum, León XIV dedica gran parte de su reflexión (capítulo 4) al impacto de la transición digital en el trabajo.

«La regla general debe seguir siendo la protección del empleo y el papel insustituible del individuo», subraya. Advierte sobre las falsas promesas de la IA y sus efectos perversos —la pérdida de cualificaciones de los trabajadores, la vigilancia automatizada, la relegación a «tareas rígidas y repetitivas»—, y aboga por la regulación de la IA a nivel nacional e internacional (protección del empleo, regulación del mercado, «criterios sociales para la innovación»…).

 

9.- Una firme negativa a delegar la decisión letal a un algoritmo.

El Papa ya había advertido sobre los peligros de la IA en la guerra: la erosión de la rendición de cuentas en la toma de decisiones y la reducción de las víctimas a meros datos. Aquí, va un paso más allá al rechazar firmemente cualquier delegación del derecho a matar a un algoritmo. «El juicio moral no es simplemente un cálculo: implica conciencia, responsabilidad personal y el reconocimiento del otro como persona», subraya (§ 198), afirmando que «la decisión de usar la fuerza letal no puede delegarse a procesos opacos o automatizados, sino que debe permanecer bajo un control humano efectivo, consciente y responsable» (§ 200).

Como en otras partes de la encíclica, este papa, abogado de profesión, no se limita a una ética general, sino que enumera criterios precisos para el discernimiento: una cadena de responsabilidades identificable, períodos de toma de decisiones suficientemente largos, identificación y protección de las víctimas civiles.

 

10.- Cada persona debe participar en la lucha, como en "El Señor de los Anillos".

Ante el poderío que podría representar la inteligencia artificial, el Papa rechaza cualquier renuncia: «Nadie está exento de responsabilidad». «Cada persona», escribe, «tiene su propio ámbito de acción». Así, propone cinco vías concretas para «contrarrestar la deshumanización» (como «palabras que desarman» o «relanzar el diálogo»). Y es aquí donde cita —por primera vez en una encíclica papal— a un personaje de El Señor de los Anillos de Tolkien, introduciendo así la saga, por así decirlo, en el Magisterio romano: «No nos corresponde, sin embargo, reunir todas las mareas del mundo, sino hacer lo que esté en nuestro poder para aliviar los años en que nos encontramos, arrancando el mal de los campos que conocemos, para que quienes vengan después de nosotros tengan una tierra apta para el cultivo» (§ 213).

 

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