lunes, 11 de mayo de 2026

Rebelión interna en la diócesis de Vitoria contra el obispo Elizalde

52 sacerdotes de la diócesis de Vitoria critican en una carta la gestión del obispo Juan Carlos Elizalde y denuncian falta de diálogo, división interna y desplazamiento de mujeres y laicos.

Fuente:   gasteizberri.com

Por Jon Larreategi

06/05/2026 |


El obispo Juan Carlos Elizalde el pasado viernes en la Romería de Estibaliz | Foto: Alex García

52 sacerdotes de la diócesis de Vitoria han enviado una carta al obispo Juan Carlos Elizalde para mostrar su malestar por la gestión de los últimos diez años. El escrito, adelantado por Radio Vitoria, se ha hecho público pocos días después de la homilía de San Prudencio, en la que el obispo lanzó duras críticas políticas con representantes institucionales presentes.

La crisis interna en la diócesis de Vitoria ha salido a la luz en un momento especialmente delicado. 52 sacerdotes han apoyado una carta dirigida al obispo Juan Carlos Elizalde en la que expresan su malestar por la gestión de los últimos diez años. Desde el Obispado han emitido un comunicado donde señalan que Elizalde mantiene abierto el diálogo.

Según la información publicada, el escrito no incluye los nombres de todos los curas que lo respaldan. El Obispado sostiene que fue entregado por dos sacerdotes jubilados y que solo estaba firmado por ellos, aunque se presentó en nombre de 52 sacerdotes.

La carta se ha hecho pública pocos días después de la homilía de San Prudencio, pronunciada el pasado 28 de abril. En aquella celebración, con representantes institucionales presentes, Elizalde criticó al Gobierno de Pedro Sánchez y habló de intentos de controlar instituciones, medios de comunicación y división de poderes.

También se refirió a una doble vara de medir ante la corrupción y a una visión ideológica sobre asuntos como el aborto, la eutanasia, el matrimonio, la familia o la sexualidad. El obispo matizó que varias de esas características podían aplicarse a casi todos los gobiernos, pero sus palabras generaron malestar en sectores políticos, especialmente entre socialistas y peneuvistas.

 

Una diócesis dividida

La carta describe una diócesis fracturada y un clima interno marcado por la desconfianza. Los sacerdotes que la apoyan consideran que Elizalde no ha sabido, o no ha considerado necesario, frenar esa división.

El escrito habla de un malestar acumulado durante la última década. Los firmantes sostienen que una parte del clero y de la comunidad laica se siente poco reconocida dentro de la estructura diocesana.

La crítica no se limita a decisiones concretas. Afecta al modelo de gobierno, al estilo pastoral y al rumbo que ha tomado la Iglesia alavesa desde la llegada de Elizalde en 2016.

 

Críticas a la falta de diálogo

Uno de los principales reproches es la falta de diálogo interno. Los sacerdotes consideran que las diferencias de criterio no han tenido suficiente espacio y que muchas decisiones se han tomado desde una estructura demasiado cerrada.

La carta analiza la situación desde varios planos: personal, pastoral, eclesial y teológico. En todos ellos aparece una misma idea de fondo: parte del clero cree que la diócesis se ha alejado de la tradición pastoral y social que históricamente había marcado a la Iglesia de Vitoria.

Los firmantes también cuestionan el funcionamiento de los órganos de participación. Señalan que espacios como el Consejo Episcopal o el Consejo Presbiteral han perdido peso consultivo y se han convertido, según su visión, en órganos con poco margen real de debate.

 

La sinodalidad y el funcionamiento interno

El escrito pone el foco en la falta de sinodalidad, el modelo de escucha y participación impulsado por el Papa Francisco.

Los sacerdotes consideran que esa forma de trabajo no se está aplicando de manera suficiente en la diócesis de Vitoria. Según explican, las consultas para elegir responsabilidades internas no son claras ni transparentes.

También apuntan a la abstención de una parte del clero en el Consejo Presbiteral, algo que interpretan como una muestra del distanciamiento existente entre parte de los sacerdotes y el actual gobierno diocesano.

 

Sacerdotes locales con menos peso

Otro de los puntos sensibles es el papel del clero formado en la propia diócesis.

Los firmantes consideran que sacerdotes locales han perdido reconocimiento frente a personas llegadas de fuera o designadas directamente por el obispo para tareas de confianza.

La carta también cuestiona algunos nombramientos en parroquias de Vitoria-Gasteiz y de pueblos de Álava. Según los sacerdotes críticos, en determinados casos se ha destinado a curas que no conectan con la realidad local, lo que habría provocado el alejamiento de personas que antes participaban activamente en la vida parroquial.

 

Mujeres y laicos en segundo plano

El escrito dedica una parte importante al papel de las mujeres y de las personas laicas dentro de la Iglesia alavesa.

Los sacerdotes sostienen que antes de la llegada de Elizalde existía un camino abierto hacia una mayor participación laical y que ese proceso se ha frenado durante la última década.

En el caso de las mujeres, consideran que su presencia sigue siendo limitada en espacios de responsabilidad. La crítica apunta a una Iglesia más vertical y más centrada en el papel del clero.

La carta también denuncia que en algunas parroquias de la diócesis no se permite a las mujeres acceder al altar ni repartir la comunión.

 

El peso de sectores conservadores

Otro de los aspectos que aparecen en el documento es el crecimiento de movimientos eclesiales vinculados a sectores conservadores de la Iglesia.

Entre ellos se mencionan Pro Ecclesia Sancta, Peregrinos de la Eucaristía, el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal. Los sacerdotes críticos consideran que estas corrientes han ganado peso durante los últimos años y que su orientación se aleja de la tradición pastoral que había marcado históricamente a la diócesis.

La carta también se detiene en las dos vías de formación sacerdotal existentes en Vitoria: el Seminario Diocesano y el Redemptoris Mater, vinculado al Camino Neocatecumenal.

 

La respuesta del Obispado

El Obispado de Vitoria ha respondido al escrito y ha puesto el foco en la autoría formal del documento. Según la diócesis, la carta fue entregada por dos sacerdotes jubilados y solo estaba firmada por ellos.

La sede episcopal asegura que ambos solicitaron una reunión con Elizalde y que el encuentro duró más de una hora. También afirma que, tras esa cita, trasladaron al obispo que no tenían intención de hacer público el texto.

Elizalde defiende que mantiene abierta la vía del diálogo y recuerda que el Consejo de Presbiterio expresó recientemente su apoyo a su gestión. Según el Obispado, aquel comunicado salió adelante con 25 votos a favor y uno en contra.

El obispo sostiene además que la diócesis vive un momento de renovación, con nuevas vocaciones, parroquias activas y más presencia pastoral.

 

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