Fuente: Redes Cristianas
Por Juan
28/04/2026
Enviado a la página web de Redes Cristianas
La Cátedra que ahora se denomina “Hana y Francisco J. Ayala de Ciencia Tecnología Religión” se fundó oficialmente el 30 de junio de 2003. Con un acertado criterio, la Cátedra está integrada en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, teniendo en el profesor Javier Leach S.J. su primer director.
El objetivo fundamental de la Cátedra en estos casi 25 años de trabajo, ha sido convertirse en un foro de reflexión y discusión sobre aquellos temas que se encuentran en debate entre el conocimiento científico y el religioso, en un ámbito abierto a la diversidad de opiniones y enfoques, a la participación tanto de creyentes (de las distintas religiones y confesiones) como de no creyentes y la de todos cuantos en nuestra sociedad se presten al diálogo desde un pensamiento riguroso.
De alguna manera, La Cátedra asentada en ICAI pretende impulsar entre el profesorado de la Universidad Comillas, los alumnos y el personal un proceso de discernimiento ético y epistemológico. Frente a la sociedad de la incertidumbre, se defiendo la posibilidad de fundamentar la ciencia, la tecnología y la sociedad desde una racionalidad crítica que parece haberse difuminado.
En estos casi 25 años, el mundo ha dado bandazos políticos, científicos y técnicos, económicos, culturales y religiosos de gran calado. La búsqueda de verdad no parece ser de interés, y la cultura dominante muestra un rostro postmoderno en el que la apariencia social, la imagen corporativa, la realidad virtual, las interpretaciones que llegan por las redes sociales han sustituido a la ética tradicional basada en la honestidad y la búsqueda de la verdad.
La sociedad de la incertidumbre
Nos ha tocado vivir en una sociedad compleja en la que dominan los sentimientos negativos de la INCERTIDUMBRE: la ausencia de CERTEZAS, de hitos existenciales que puedan ser considerados REFERENTES e ISLAS de seguridad, genera ansiedad, angustia, desesperanza, y búsqueda de sucedáneos (como determinados tipos de experiencias místicas) que nos hagan evadirnos de la REALIDAD líquida, flotante, banal, efímera y artificial.
Una sociedad en la que las ciencias y las tecnologías deben discernir sobre las consecuencias éticas, sociales, ambientales, religiosas y políticas del paradigma tecnocrático.
“Tiempos líquidos”: Zygmunt Bauman y el retrato de una sociedad en constante incertidumbre
En un mundo donde todo parece efímero y cambiante, – desde mi puntode vista como científico interdisciplinar – el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman (1925-2007) nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de las estructuras sociales en su obra publicada hace ya 20 años, en 2006 Tiempos líquidos: Vivir en una época de incertidumbre.
A través de un análisis profundo, el sociólogo polaco-británico desentraña cómo la modernidad líquida ha transformado nuestras vidas, reemplazando la estabilidad por la volatilidad, y obligando a los individuos a navegar en un mar de incertidumbre. Con un enfoque crítico y visionario, Bauman explora los retos del consumismo, la globalización y la fragmentación social, planteando preguntas esenciales para comprender los desafíos de nuestra época.
Zygmunt Bauman
La modernidad y sus promesas de estabilidad y progreso han dado paso a una nueva era: la «modernidad líquida». En Tiempos líquidos: Vivir en una época de incertidumbre (2006), Zygmunt Bauman describe un mundo caracterizado por la fluidez, la volatilidad y la incertidumbre. El sociólogo polaco-británico, una de las mentes más influyentes del pensamiento contemporáneo, ofrece en esta obra un análisis profundo sobre cómo las transformaciones sociales, económicas y políticas han moldeado las condiciones de vida en el siglo XXI.
El concepto de modernidad líquida Bauman define la modernidad líquida como un estado de la sociedad en el que las estructuras tradicionales –como las instituciones políticas, económicas y culturales– han perdido su capacidad de ofrecer estabilidad. A diferencia de la modernidad sólida, donde las normas y estructuras duraban el tiempo suficiente para guiar las acciones humanas, la liquidez implica un estado de constante cambio, donde nada permanece lo suficiente para solidificarse. Este concepto sirve como eje central para analizar fenómenos contemporáneos como el consumismo, la precarización laboral y la fragmentación de las comunidades.
Principales argumentos del libro
1. La incertidumbre como condición permanente: Bauman señala que, en la modernidad líquida, la incertidumbre se ha convertido en una característica endémica. Este fenómeno es evidente en el ámbito laboral, donde las garantías de empleo a largo plazo han sido sustituidas por trabajos precarios y temporales. Los individuos se ven obligados a adaptarse rápidamente a circunstancias cambiantes, renunciando a la seguridad y estabilidad que antes ofrecían los sistemas de bienestar estatal.
2. Separación entre poder y política: Uno de los temas más relevantes es la desconexión entre el poder –la capacidad de actuar y ejercer influencia– y la política –el marco institucional para tomar decisiones colectivas–. Según Bauman, en la modernidad líquida, el poder ha migrado a la esfera global, mientras que la política sigue confinada a los límites del Estado-nación. Este divorcio ha debilitado la capacidad de los gobiernos para proteger a sus ciudadanos y garantizar la seguridad social.
3. El individuo como responsable de su destino: En la era líquida, las estructuras colectivas que proporcionaban seguridad y orientación han sido desmanteladas. La responsabilidad de enfrentar los riesgos recae ahora en los individuos, quienes deben gestionar sus vidas en un contexto marcado por la incertidumbre. Este fenómeno se observa en el auge del consumo como forma de identidad: los individuos son alentados a definirse y diferenciarse a través de sus elecciones de consumo.
Escribe Bauman: “La virtud que se proclama más útil para servir a los intereses individuales no es la conformidad a las normas (que, en cualquier caso, son escasas, y a menudo contradictorias), sino la flexibilidad: la presteza para cambiar de tácticas y estilos en un santiamén, para abandonar compromisos y lealtades sin arrepentimiento, y para ir en pos de las oportunidades según la disponibilidad del momento, en vez de seguir las propias preferencias consolidadas. ” (Bauman).
4. El miedo como motor social: Bauman explora cómo el miedo –particularmente al otro, al extranjero o al fracaso– se ha convertido en una herramienta de control social. En un mundo globalizado, las amenazas reales y percibidas se amplifican, llevando a los individuos a buscar soluciones individuales, como sistemas de vigilancia privada o vehículos blindados, en lugar de soluciones colectivas.
5. La precariedad de los vínculos humanos: En la modernidad líquida, las relaciones personales también son efímeras y frágiles. Bauman describe cómo las conexiones humanas se han transformado en redes flexibles y superficiales, diseñadas para ser fácilmente desechables si dejan de ser útiles.
Este fenómeno afecta tanto a las relaciones personales como a las comunitarias, erosionando la solidaridad social.
El análisis de Bauman frente al lector contemporáneo
La narrativa de Bauman es profundamente crítica, pero también reflexiva. En lugar de ofrecer soluciones simples, el autor busca iluminar las causas de la incertidumbre contemporánea, invitando a los lectores a comprender los desafíos que enfrentan tanto individual como colectivamente. A través de ejemplos concretos y un lenguaje accesible, Bauman conecta fenómenos abstractos –como la globalización y el consumismo– con la experiencia cotidiana de las personas.
El concepto de la «sociedad red» es central en su análisis: el tejido social ya no es una estructura sólida y jerárquica, sino una red de conexiones temporales, donde las relaciones humanas se miden por su utilidad y su potencial para generar beneficios inmediatos. Esto se traduce en un individualismo exacerbado, que socava los principios de comunidad y cooperación.
Relevancia actual de Tiempos líquidos
A pesar de haber sido publicado en 2006, Tiempos líquidos sigue siendo una obra clave para entender los fenómenos contemporáneos. Los desafíos descritos por Bauman –como la fragmentación social, la precarización laboral y el auge del populismo político– han adquirido aún mayor relevancia en un mundo post-pandemia, donde la incertidumbre y la inestabilidad parecen haberse intensificado.
Bauman también anticipa debates actuales sobre el impacto de la globalización y la tecnología en la vida humana. La capacidad de las grandes corporaciones para influir en la política global, junto con la desconexión de las instituciones tradicionales, refuerza la vigencia de su análisis. Tiempos líquidos es una obra esencial para quienes buscan comprender los dilemas de la sociedad contemporánea. Bauman no solo ofrece un diagnóstico de los problemas actuales, sino que invita a reflexionar sobre las implicaciones éticas de vivir en un mundo donde la incertidumbre y la fluidez se han normalizado.
Con su estilo claro y su agudo sentido crítico, Bauman ilumina las complejidades de la modernidad líquida, desafiándonos a repensar nuestras relaciones con el poder, la política y los demás.
Esta obra es un recordatorio de que, aunque vivimos en tiempos líquidos, la reflexión colectiva y la acción solidaria pueden ser claves para enfrentar los desafíos de nuestra era. Retomemos una de sus últimas frases: “Esta obra es un recordatorio de que, aunque vivimos en tiempos líquidos, la reflexión colectiva y la acción solidaria pueden ser claves para enfrentar los desafíos de nuestra era”. Bauman da dos consejos que deseo hacer llegar en estas páginas:
1. Es necesaria la reflexión colectiva >>> es necesario que en la interacción social REELABOREMOS colectivamente nuestros SISTEMAS DE CREENCIAS de modo que desde una posición racional y madura nos enfrentemos individual y colectivamente con la REALIDAD y seamos capaces de NAVEGAR seguros y con RUMBO en un mundo de mares de incertidumbres.
2. Y el segundo consejo: esta REELABORACIÓN debe impulsar cambio de rumbo para empujar a nuestra sociedad hacia otros sistemas de valores, hacia puertos más seguros en donde en AMOR, la COOPERACION y la SOLIDARIDAD, la convivencia en cultura de la paz y cuidado de la casa común sea una REALIDAD.
Y a la inversa: cuando una persona o un grupo de personas (como es el CUERPO PARA LA MISIÓN que es la Compañía de Jesús, o la Iglesia o una institución) REELABORA su mente, establece un MAPA de su mundo, y eligen rutas para conseguir objetivos, se está ayudando a si misma a encontrar nuevas metas. O como dice el General de la Compañía, es necesario potenciar el DISCERNIMIENTO COMUNITARIO en un mar de incertidumbres.

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