viernes, 3 de abril de 2026

La procesión de los sinhogar

La Semana Santa lleva a la calle las procesiones religiosas; una de ellas es singular porque la forman personas sin hogar atendidas en el Hospital de Campaña de Santa Anna

Dentro de la procesión, no se nota si el penitente es una persona que vive en la calle o no

Algunos penitentes pasan por lugares donde, horas más tarde, volverán a dormir

Fuente:   elpuntavui.cat

Por   Aina Argueta

02/04/2026

 


En el corazón del Gòtic desfila una procesión de Domingo de Ramos no muy diferente a las demás. Al menos a primera vista. Pero este séquito incorpora uno de los elementos más sobrecogedores del paisaje barcelonés: las personas que duermen en la calle.

El desfile comienza en la calle de Santa Anna, donde se esconde una parroquia que hace casi diez años decidió poner el foco en los más olvidados: las personas sin hogar. El Hospital de Campaña de Santa Anna se ha convertido en un referente en la acogida de personas en situación de calle desde el invierno del 2017, cuando abrió sus puertas a raíz de una ola de frío extrema. De ahí nace una iniciativa peculiar: la creación de una cofradía formada por personas sintecho. Manel Zamora, presidente de la Congregación de la Bonamort de Barcelona, ​​con más de 300 años de historia, recuerda que en el 2017 vieron incoherente no reflejar la realidad de la parroquia. "Decidimos que, cuando la cofradía saliera a la calle, tenía que ser un reflejo de lo que había dentro. Y lo que teníamos era gente durmiendo y pidiendo comida", explica. A partir de ese momento, se invitó a las personas atendidas a participar en la procesión como penitentes. También se rompieron algunos elementos tradicionales: en lugar de estandartes, traen fotografías del día a día del hospital de campaña y una placa con los nombres de las personas que han muerto en la calle durante el año.

“Un día, en el comedor social, me propusieron salir a la procesión y me acogieron con los brazos abiertos”, explica Vanesa, una mujer que vivió en la calle durante 28 años. “Yo empecé a conocer el cariño en esta iglesia”, dice, todavía emocionada. Ahora ya no vive en la calle, pero este año ha querido regresar porque participar en la procesión durante ocho años fue una experiencia importante para ella.

El párroco de la parroquia, Peio Sánchez, destaca que lo más significativo es precisamente quien la forma. De las 120 personas que participaron el domingo, 35 viven actualmente en la calle. "Ellos remarcan mucho que este día todos somos iguales: no se nota quién es de la calle y quién no", apunta.

Cuando la procesión sale, una multitud espera a Cristo. Algunos rostros muestran emoción; otros, curiosidad, preguntando por el significado de las fotografías. El recorrido avanza lento, constante y solemne. Los espectadores descubren que detrás de los penitentes hay historias de sufrimiento. “Por eso, los penitentes sin hogar se sienten especialmente identificados con Cristo resucitado”, concluye Sánchez. Durante el recorrido, algunos penitentes pasan por lugares en los que, horas más tarde, volverán a dormir. Un contraste que evidencia la fragilidad de su situación. La procesión forma parte del acompañamiento que se hace desde Santa Anna, donde en 2025 se llegó a atender a 4.005 personas en situación de calle.

 

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