Segura alerta también de que puede resultar un «factor crítico» para el euskera, cuya «situación es complicada»
Fuente: El Correo
Por David Guadilla
14/05/2026
El obispo de Bilbao, Joseba Segura, ha lanzado este jueves un aviso sobre el escenario que puede darse en Euskadi en un futuro con la llegada de personas de otros países. En pleno debate migratorio y en mitad de la tormenta política abierta por el proceso regulatorio impulsado por el Gobierno central, el prelado se ha referido a cómo puede impactar la entrada de gente con otras culturas a la «identidad vasca» y al euskera, sobre todo, recalca, ante la crisis demográfica en la que está sumergido el territorio.
Segura se muestra convencido de que en las próximas décadas Euskadi se enfrenta a una serie de retos que pueden cambiar por completo su paisaje. «No es difícil hacerse una idea de que, efectivamente, muchísimas cosas que damos por sentadas se van a poner en cuestión», ha reiterado en declaraciones a Radio Euskadi.
El prelado vizcaíno recordó que resulta «evidente» que, en este momento, «muchos jóvenes están cuestionándose la posibilidad de tener hijos, y eso va a tener repercusiones enormes». Y añadió de nuevo aludiendo a la escasa tasa de nacimientos entre la población autóctona: «Yo creo que es el factor crítico de lo que va a ser la identidad vasca futura. Imagínate qué va a suceder si resulta que la gente que tiene clara la identidad tiene dudas respecto a si van a tener hijos o no dentro de 50 años, es evidente lo que va a suceder».
En su opinión, además, hay otro elemento a tener en cuenta. La escasa preocupación que existe entre la ciudadanía al abordar esta cuestión. Porque para Segura la sociedad no es consciente «del impacto que eso tiene» o «quizá hay otro tipo de razones» por las que no se quiere plantear. «Decir esto va a tener una consecuencia enorme en lo que ha sido, lo que es y lo que va a ser la identidad vasca, me parece que eso es evidente», insistió.
El prelado bilbaíno se mostró convencido de que la integración de los inmigrantes «ayuda a afrontar muchísimos retos demográficos», pero «por el otro lado pone un desafío enorme respecto a lo que significa ser vasco dentro de 50 años». Y, en especial, a la hora de hablar del euskera, un «tema fundamental» para Segura, sobre todo porque la lengua vasca «está ya en una situación complicada» y «pueda complicarse más».
«Por supuesto necesitamos gente que venga de fuera para hacer trabajos que nosotros no queremos o ya no sabemos hacer. Pero eso va a tener una repercusión enorme», insistió el obispo de Bilbao, quien en todo caso rechazó de plano el concepto de «prioridad nacional» impulsado por Vox y aceptado por el PP para formar varios gobiernos autonómicos.
Para Segura se trata de «un lema que tiene mucha fuerza» pero que «pone de manifiesto un planteamiento que la Iglesia no puede aceptar». Según explicó, la Iglesia, «aunque reconoce que los Estados tienen que tener procedimientos para aceptar migración y asumir migrantes en la convivencia social», no acepta que, «porque uno sea de fuera o sea de aquí, tiene más o menos derechos». asegurado que integración de los inmigrantes supondrá para Euskadi «un desafío enorme» en la identidad vasca y el euskera dentro de 50 años. Además, ha seeñalado, sobre la 'identidad nacional' defendida por Vox, que la Iglesia «nunca aceptará» una jerarquía de derechos «en base a un planteamiento político».

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