domingo, 31 de mayo de 2026

«¡Estoy con ustedes!»: El grito de León XIV en favor de los empobrecidos

Fuente:   Cristianisme i Justicia

Por   Rafael Díaz-Salazar

28/05/2026


Participantes del V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares en Roma

No es el Papa un hombre de gritos, pero está mostrando ser valiente e incluso vehemente en el apoyo a algunas causas sociales. Una de ellas es la identificación con los «pobres organizados» en movimientos populares, esos «pobres que no solo padecen la injusticia, sino que también luchan contra ella», como dijo Francisco y asume explícitamente León XIV.

En el contexto de su visita a España, en la que quiere mostrar su solidaridad con los empobrecidos y los excluidos sociales, conviene conocer esta dimensión de su acción en favor de la justicia y de la paz. Él tiene una lúcida visión de las causas estructurales de la violencia social, de la violencia militar y de la violencia contra la Madre Tierra. En su viaje a Camerún el pasado mes de abril afirmó con rotundidad en Bamenda: «el mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos».

 

Un nuevo actor para el compromiso social de los cristianos: los movimientos sociales populares

En Dilexi Te. Sobre el amor a los pobres, que significativamente ha sido su primera carta apostólica y que muestra la orientación que quiere darle a su pontificado, dedica el capítulo 3 a Una Iglesia para los pobres. En ella hace un recorrido histórico sobre las maneras eclesiales de darle cuerpo real a esta identidad. Es muy significativo que al llegar a nuestro tiempo se centre en tres acciones que se están llevando a cabo y deben ser reforzadas: «al lado de los últimos», «acompañar a los migrantes», «movimientos populares»; es decir, cercanía, defensa de quienes tienen que huir de sus países por las desigualdades internacionales que los empobrecen, y acción sociopolítica de los «pobres organizados».

Desde esta perspectiva, su discurso y su praxis de solidaridad con los empobrecidos está más cerca de las formas de proceder de los movimientos sociales que de los modos de actuar de las ONG, que se caracterizan por la asistencia social. Estas tienen el peligro de mantener a los pobres como «seres domesticados e inofensivos» (Francisco dixit) y operar desde un filantropismo funcional a la reproducción del sistema capitalista que fabrica empobrecimiento, exclusión y destrucción medioambiental para millones de seres humanos. Esto no significa desconocer lo mucho bueno que hacen. Lo que afirmo es que la acción social de la Iglesia no está bien orientada si se reduce al modelo ONG y no incorpora prioritariamente el modelo movimiento social.

En Dilexi Te. El amor a los pobres, León XIV dedica los nº 80 y 81 a «los movimientos populares» que, reconoce, muchas veces son perseguidos por sus acciones. Es muy interesante constatar que concibe la solidaridad de una forma nueva que va mucho más allá de la asistencia social, pues «también es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del imperio del dinero». Me parece muy significativo y especialmente innovador que proponga en este documento que hay que superar la acción hacia los pobres, pues esta ha de ser con los pobres y de los pobres para llevar a cabo la transformación social de las condiciones estructurales que generan empobrecimiento. Es significativo que afirme que la democracia se atrofia sin el protagonismo directo de los empobrecidos que buscan un cambio social.

 

Al lado de los últimos con amor político y lucha social

Esta cercanía a este tipo de movimientos se ha manifestado también en su participación en el V Encuentro Mundial de Movimientos Populares celebrado en Roma en octubre de 2025. En él profirió lo que he denominado «el grito de León XIV»: ¡Estoy con ustedes!, dentro de un discurso valiente y profético. En él afirmó: «La Iglesia debe estar con ustedes: una iglesia pobre para los pobres, una Iglesia que se acerca, que se arriesga, que es valiente, profética y alegre […]. Hoy debemos acompañar a los movimientos populares». Estas organizaciones luchan en los cinco continentes por un Trabajo decente, un Techo digno y una Tierra habitable.

Frente a «la globalización de la impotencia», León XIV declara que los movimientos populares son un ejemplo de esperanza activa. La vida social y el equilibrio ecológico son devastados por los poderosos y solo los humildes, los «pobres organizados» podrán salvar la historia desde su defensa de un sistema social y económico alternativo al imperante que no tenga en el centro el ídolo del dinero.

El Papa advierte del peligro de olvidar «nuestra común humanidad», dado que «no se ha conseguido invertir la tendencia de la dramática exclusión de millones de personas que permanecen al margen. Este es el punto central en el debate sobre ‘las cosas nuevas’». He subrayado «el punto central» para destacar la forma de mirar el mundo que tiene León XIV cuando discierne las rerum novarum de nuestro tiempo. El lo hace desde la humanidad sufriente que se rebela contra su situación. Por eso, del mismo modo que León XIII analizó la revolución industrial desde la situación del proletariado, él discierne la revolución tecnológica en la época de la IA desde «la brecha entre una pequeña minoría —el 1% de la población— y la gran mayoría, algo que se ha ampliado de manera dramática». Desde esta perspectiva, actualiza la visión de aquel Papa que asume como propia: «León XIII denunció la sumisión de la mayoría al poder ‘de unos pocos, de modo que un pequeño número de hombres muy ricos ha podido imponer a las masas de trabajadores pobres un yugo poco mejor que la esclavitud misma’».

En Magnifica Humanitas, el Papa ha seguido profundizando en esta realidad, dedicando un apartado a «Romper las cadenas de las nuevas esclavitudes» (nº 173-179) y otro al «valor del trabajo» y a «una economía que valore la dignidad» (nº 148-169). Son los ámbitos en los que más actúan los movimientos populares. Con gran capacidad analítica ha destacado la conexión entre la explotación laboral en países empobrecidos y las nuevas formas de enriquecimiento en países del Norte: 

A este arduo trabajo invisible se suma la tarea, aún más brutal, de la extracción de los recursos necesarios para la producción de los dispositivos y microprocesadores en los que se basa la IA. En algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa […] La lucha contra las nuevas formas de esclavitud constituye una prueba de fuego decisiva para el discernimiento ético de la IA y la transformación digital. (nº 173 y 174)

Desde esta perspectiva, es necesario crear alianzas entre los movimientos populares del Sur y los movimientos sociales y las organizaciones sindicales del Norte.

 

Un nuevo aprendizaje

En el contexto de la visita de León XIV a España, convendría realizar este aprendizaje: participar en movimientos sociales populares o crearlos donde no existan es una decisión que tiene que ser planteada en las comunidades y grupos cristianos. Me refiero especialmente a quienes en muchas ciudades trabajan para emancipar a los y las empobrecidas, universalizar el trabajo decente, hacer más ecológicos nuestros territorios, mejorar los «barrios olvidados» de las periferias y enfrentarse al belicismo imperialista y al rearme europeo. Atender al magisterio de León XIV sobre los movimientos populares y tomar decisiones coherentes con el mismo puede ser uno de los mejores frutos de esta visita.

[Imagen de www.vatican.va]

 

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