martes, 17 de marzo de 2026

Urge la convocatoria de una Asamblea diocesana

Berpiztu Kristau Taldea (Diócesis de Bilbao) ha repartido el siguiente “Manifiesto ante las asambleas territoriales sobre el Sínodo mundial” el pasado 28 de febrero en Cruces (Vicarías I y II); y en Amorebieta (Vicarías IV y V) el 14 de marzo. Lo volverá a repartir el próximo 28 de marzo a las 10:00, en el colegio de los Escolapios de Bilbao (Vicarías III, VI y VII).

 

Manifiesto ante los encuentros territoriales de Vicarías sobre el Sínodo mundial:

Urge la convocatoria de una Asamblea diocesana

 


En la “Nota de acompañamiento” al Documento final del Sínodo mundial sobre la sinodalidad el Papa Bergoglio señala que “las iglesias locales” -es decir, nuestra diócesis de Bilbao- “está llamada” a “tomar decisiones” sobre lo aprobado en el Sínodo y confirmado por él porque hay “indicaciones” que “ya pueden ponerse en práctica en las Iglesias locales” bien sea ejecutándolas “eficazmente” o “a través de un discernimiento sinodal” (noviembre de 2024).

En el número 108 del Documento final del Sínodo Mundial se propone que la celebración de sínodos diocesanos sea “periódica” para escuchar, orar, discernir, rendir cuentas, decidir y evaluar. Lo normal es que en un sínodo diocesano el obispo presente “una relación de la actividad pastoral en los diversos sectores, de la aplicación del plan pastoral, de la acogida de los procesos sinodales de toda la Iglesia, así como de la administración de las finanzas y de los bienes temporales”. En el Documento final se indica igualmente que se ha de prever que “los sínodos diocesanos se reúnan con una periodicidad regular. Lo más frecuente posible”.

Visto el recorrido hecho en nuestra diócesis hasta el presente en la recepción del Documento final del Sínodo mundial, no nos queda más remedio que reconocer que no ha habido -ni está habiendo- un proceso sinodal o una asamblea diocesana, tal y como lo indica el Papa Francisco en su “Nota de acompañamiento”. 

Estamos asistiendo a un mero trámite, en la medida que no observamos una voluntad real de realizar una verdadera lectura implicativa y sinodal para nuestra Diócesis del Documento final del Sínodo mundial. De ahí, que este proceso está llamado a ser irrelevante y a provocar una nueva frustración.

 •Por eso, proponemos que el primer y más importante acuerdo de este encuentro territorial, y de los restantes, sea la celebración de un Sínodo Diocesano o, mejor aún, de una Asamblea Diocesana. Y que el obispo comunique, en la Pascua de este año, la fecha de inicio del mismo (nº 108). 

•Creemos que tenemos que abordar, entre otras cuestiones, y de manera particular, el futuro pastoral de nuestras comunidades, sobre todo, las parroquiales, algunas en riesgo de desaparición, y el modelo de presbítero que necesitamos para caminar hacia el futuro que veamos necesario y diseñemos. 

*Entendemos que una iglesia sinodal, misionera y corresponsable requiere que los consejos -tanto parroquiales como los diocesanos- sean deliberativos y codecisivos y no meramente consultivos (nº 36. 89. 92).

•Igualmente, que el pueblo de Dios participe en la elección de sus Obispos gestionando ante el Vaticano que el Consejo Pastoral Diocesano pueda presentar una terna de posibles candidatos cuando toque elegir o nombrar un obispo (nº 70).

•La Constitución Apostólica  “Praedicate Evangelium” (nº10), publicada por el Papa Francisco en marzo de 2022, exige “la participación de los laicos, incluso en funciones de gobierno y responsabilidad. Su presencia y participación es también esencial”. Por ello, defendemos la legitimidad y legalidad de ampliar la nominación de posibles candidatos para vicarios a laicos, laicas, religiosos no ordenados y religiosas. Igualmente defendemos su participación, junto con el ministerio ordenado, en la explicación del evangelio en las homilías de las eucaristías. 

•En coherencia con la misión de la comunidad de seguidores de Jesús, y ante la insuficiente respuesta institucional,  demandamos una mayor respuesta ante la situación de las personas sin hogar. 

*Así mismo, en un momento de reestructuración del patrimonio diocesano creemos necesario articular respuestas efectivas ante la demanda de vivienda asequible, especialmente por los colectivos más vulnerables. 

•Es necesario acoger y bendecir en nuestras parroquias, con mayor dignidad litúrgica que la habida hasta el presente, a quienes no son sexualmente binarios (nº 42. 50. 52).

•Urge superar la actual configuración eclesiástica, castigo franquista de la postguerra, proponiendo a los obispos del País Vasco y al arzobispo de Pamplona y Tudela la creación de la Conferencia Episcopal Vasca en conformidad con los nº 120 y 126 del Documento final y sabiendo que ya existe en Cataluña la Conferencia Episcopal Tarraconense desde 1969.

Berpiztu Kristau Taldea

21 de febrero de 2026

 

 

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