miércoles, 20 de mayo de 2015

La mujer en la Iglesia

Eloísa LARREA

El sábado 16 de mayo tuvo su última sesión el CPD. Se presentaron cuatro ponencias con el tema del LAICADO. Entre ellas, Eloísa Larrea presentó ésta centrada en la figura de la mujer. En tono reivindicativo, puede hacernos sintonizar con lo que dentro llevan muchas mujeres que, con su presencia y su trabajo y entrega, sostienen a tantas y tantas comunidades de nuestra Diócesis. A pesar de la amplia acogida que tuvo, a D. Mario le pareció poco menos que fuera de lugar, alegando que el tema no era el sacerdocio de la mujer sino el laicado. Aquí la ponencia:




Quisiera aclarar tres cuestiones para comenzar:

La primera que yo no soy ninguna experta en este tema, no he estudiado teología más allá de los cursos del Sedere necesarios para impartir clases de religión. Voy a hablar, por lo tanto, no desde lo intelectual, el estudio o la teoría sino desde la experiencia, mi experiencia, desde la vivencia, la opinión y el sentimiento que es un marco diferente al intelectual pero totalmente complementario. No vengo como experta y no me siento como tal. Aún así, estoy convencida de que lo que voy a tratar de expresar es todo ello RAZONABLE, es decir, de sentido común, que es el suelo básico en el que podemos entendernos las personas.

La segunda aclaración es que mi intención con lo que voy a decir no es provocar ni ofender a nadie sino, como me pedía Estrella, hacer mi reflexión, compartirla con vosotros y si sirve bien y sino queda mi disponibilidad y voluntad de hacerlo. Todo ello desde el amor y el cariño a la Iglesia de Jesús de Nazaret de la que me siento parte, partícipe y constructora.

El último previo es deciros que voy a estructurar mi exposición en tres momentos: el VER, el JUZGAR y el ACTUAR. Es la metodología que he aprendido en los movimientos de AC en los que he participado y participo desde joven y no sé hacerlo de otra manera. En cada uno de ellos voy a poner hechos de vida, vividos por mí, o escuchados por mí que tratarán de reflejar o argumentar aquello que sostengo.


1.- VER: Las mujeres mayoría en la base, “conjunto vacío” en los órganos de dirección.

Estrella me decía que enmarcara mi pequeña intervención en el marco de la reflexión sobre el laicado que estáis haciendo en el CPD. Diría que la situación de la mujer en la Iglesia comparte todas las características que ella enumeraba en su intervención al hablar del laicado en general. En nuestra Iglesia hay mujeres con distinta conciencia de su ser creyentes y féminas, también hay diferentes niveles de participación e implicación en las comunidades eclesiales, desde las que son dominicales a aquellas otras mujeres a las que sólo les falta que les ordenen. Claramente convivimos mujeres con distintos grados de conciencia de nuestra situación, con distintos niveles de corresponsabilidad y de la misma manera con diversos niveles de formación y capacitación pastoral.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El modelo Sacerdotal

José Comblin
Crisis de la separación entre lo sagrado y lo profano y de la ley del celibato
 (En RyL)


La separación entre lo sagrado y lo profano.


Constituido en el siglo XVII – el modelo sacerdotal - tendió a exasperar la separación entre el clero y el pueblo. Se multiplicaron los signos visibles de la separación: ropa diferente, casa aislada, no participación de los padres en el trabajo manual, en el comercio, en las actividades profanas. El padre se reserva exclusivamente para actividades sagradas. El lenguaje es propio. El padre no puede aparecer en los lugares públicos de encuentro de personas: teatros, estadios, circos, lugares de diversión, playas, y cines. No puede ver espectáculos profanos. Su conversación debe ser muy reservada. En la propia iglesia todo muestra la separación. Hay un espacio reservado para el padre y otro para el pueblo, y nadie puede pasar la frontera, a no ser por absoluta necesidad, por ejemplo, el sacristán o las encargadas de la limpieza. El confesionario es un modelo de esta separación. El padre y el penitente ni siquiera pueden mirarse y reconocerse. La distancia es total. No es diálogo entre las personas, sino diálogo entre pecado y absolución. El pecado entra por un lado y la absolución sale por el otro.

¿Cuál es la razón de ser de tal separación? Si consultamos los libros de espiritualidad sacerdotal del siglo XVII no hay duda: se trata de la separación entre lo sagrado y lo profano, exactamente lo que Jesús vino a suprimir.  El padre es el hombre de lo sagrado: su dominio es el mundo sagrado, el edificio del templo, el lugar de administración de los sacramentos. Su mundo es poblado de objetos sagrados: el material de los sacramentos, las imágenes, los libros sagrados. Su trabajo es el sacrificio. La misa es vista en la línea de los sacrificios del Antiguo Testamento. El padre es aquel cuyo trabajo consiste en celebrar la misa.

Lo que él hace son misas. El cardenal que me ordenó dijo un día en un retiro sacerdotal: si el padre celebra la misa y reza el breviario, cumplió su obligación. De hecho su sacerdocio consiste en esto: mantener las funciones sagradas. El resto es facultativo, y puede ser peligroso. No lo constituye como sacerdote.

Estas actividades sacerdotales son totalmente inaccesibles a los laicos. Ellas marcan una separación radical. Son dos modos de vida totalmente separados, pues entre lo profano y lo sagrado no hay comunicación.

lunes, 11 de mayo de 2015

“No tenemos necesidad de sacerdotes caídos del cielo”


Alphonse Borras: 
“No tenemos necesidad de sacerdotes caídos del cielo”




          El año 2011, la revista “Lumière & Vie” entrevistaba a Alphonse Borras, nacido el Lieja (1951) y vicario general de la diócesis del mismo nombre en Bélgica. Doctor en derecho canónico por la Universidad Gregoriana, enseña derecho canónico en la Universidad católica de Lovaina y en el Instituto católico de Paris. Sus publicaciones van, frecuentemente, más allá del campo estricto de los cánones y abordan cuestiones referidas a la Iglesia y a la pastoral; en particular, a las parroquias y a los nuevos ministerios.



            Publicamos parte de una interesante entrevista que le hace la revista “Lumière et Vie” (“Alphonse Borrras, le droit canon au Service de la pastorale”: Lumière et Vie, 289 (2011) 5-20) y que, a pesar de estar editada el año 2011, no ha perdido, en bastantes pasajes, su enorme actualidad  Al menos, para nuestra diócesis.

***

L &V: El código de derecho canónico de 1917 ha sido revisado completamente en 1983 para adaptarlo a las directrices del Vaticano II, ¿qué capacidad de movimiento deja dicha adaptación a las autoridades locales?

Alphonse Borras: (…). En el nuevo código existe claramente un planteamiento más pastoral; se tiene en cuenta la condición común de todos los bautizados (llamados “fieles de Cristo”); se valora la vocación y la misión de todos; se activa una comprensión más rica de la vida consagrada y tiene un mayor peso el derecho particular de las diócesis o el derecho propio, en especial, el de los institutos de vida consagrada. Pero el código no va más lejos de los textos conciliares o de los primeros documentos post-conciliares. Esto es algo particularmente constatable, por ejemplo, en todo lo referente a los consejos pastorales: el código, recoge, ciertamente, lo que dice el concilio, pero no va más allá del concilio.

El papel de las autoridades locales, en mi opinión, está bastante matizado. Siguiendo el último concilio, el código de 1983 puede ser un instrumento precioso para desplegar una eclesiología participativa y favorecer la pluriministerialidad, por citar sólo dos asuntos.

Todo depende de la manera como se lea el código: se puede hacer dando por buena una lectura literal, estrecha, cerrada, en la que el código es leído “en sí mismo”, apartado de la pastoral, como un intra-texto, en el que es fácil encontrar justificaciones a prácticas clericales sin tener en cuenta la corresponsabilidad bautismal de todos los fieles. También, por pereza o por inercia, es posible no verter el derecho universal en derecho particular de las iglesias locales, limitándose a dar por buenas, las más de las veces, “unas orientaciones pastorales” con el fin de evitar “decisiones episcopales” en las que el prelado de la iglesia local se implique promoviendo el derecho diocesano. Por supuesto, en muchas diócesis se han celebrado sínodos diocesanos. Éstos han sido, frecuente y felizmente, el punto de partida de un derecho particular gracias a los “decretos sinodales” en los que el obispo ha hecho uso de su autoridad como legislador, aprobando las disposiciones acordadas por los miembros del sínodo.

Pero sería injusto si no mencionase los obstáculos mayores que provoca la redacción de un derecho particular.

viernes, 8 de mayo de 2015

"Gatopardismo" en la elección de obispos

Por J. RUBIO
en R. D.


“Breve y contundente” quiere ser este post, como decía Borges, cuando, después de almorzar , le preguntaban qué deseaba tomar: “Algo breve y contundente” respondía. Pues así y, referido a algo que ocupa y preocupa a la Iglesia española, haré partiendo de una premisa: LAS DIÓCESIS NO SON SUCURSALES DE ROMA. El obispo de Roma las preside en la fe y en el amor y debe alentarlas y cuidarlas, “primus inter pares”. Francisco lo dijo bien claro el día de su elección. Pero en España se está produciendo cierto síndrome de "Gatopardismo": Que cambie todo, para que todo continúe igual. 

En España, empezamos una época de nombramientos por el inevitable ritmo del tiempo (más de los que creemos). El cambio se produce ahora y si no se hace algo, seguiremos igual otros treinta años. ( Y ya no vale echarle la culpa al cardenal Rouco) Muchos de los actuales prelados, cansados de tanto problema ( parece que le crecen los enanos cada día) esperan que les llegue la inevitable edad canónica en la que presentarán la renuncia al Papa. Algunos están deseando y temen que el Papa les de años de prórroga. Hoy ser obispo es algo que no es fácil. Y en España siguen ocupándose las diócesis vacantes por el inevitable juego del ajedrez . 

El papel del Nuncio es realmente poco eficaz. Poco sabe éste y el que sea, de lo que pasa en este país…y en esta Iglesia…. La Conferencia Episcopal tiene más claves para proponer. El papel del Nuncio ha de ser mas diplomático que elector de obispos. Urge la renovación del papel de las nunciaturas, preocupadas de tener el banquillo preparado, pero es que ese banquillo ,a veces, está compuesto por caprichos ,más que por servicio eclesial. Hoy, el ser obispo no debe ser un premio. Hoy, más que nunca, ha de ser una responsabilidad para gente preparada y dispuesta a dar la cara y no refugiarse solo en la doctrina de la Iglesia. Obispos sin miedos y que les haya dado el aire de la cultura, de la calle, de las parroquias, de esa gente en tierra de nadie que solo quiere obispos buenos; no solo listos. Para gobernar ya se buscarán buenos equipos. . No obispos curiales. Los hay que no han salido de las curias desde que se ordenaron sacerdotes. No sé si la Nunciatura tiene el banquillo listo y adecuado, o más bien se dedica a poner oído y premiar o castigar a unos y otros o jugar al mero ajedrez…y mover piezas ( Y no lo digo por Sánchez Monge…un nombramiento excelente y que creo acertado)

jueves, 30 de abril de 2015

Cinco años de problemas



Jesús Martinez Gordo
Diario Vasco, 26.IV.2015

Eutsi Berrituz es un colectivo, numéricamente importante y cualitativamente significativo, de sacerdotes, laicos y laicas de la diócesis de Gipuzkoa, fundado en 2010 como reacción al nombramiento episcopal de J. I. Munilla. Este colectivo percibió su designación no sólo como una imposición, sino también como un intento de laminar las opciones, claramente conciliares que, hasta entonces, habían presidido la Iglesia de S. Sebastián, al menos a lo largo de los cuatro decenios precedentes.

A los cinco años de la entrada de D. José Ignacio Munilla, Eutsi Berrituz evalúa muy críticamente en un comunicado el nombramiento entonces realizado y la gestión desplegada por el obispo al frente de la diócesis.

Hay un primer apartado en el que recuerdan la extrañeza y perplejidad que provocó a muchos católicos y gente de bien que un sacerdote de la diócesis, en abierta oposición a su obispo y actuando al margen de las directrices diocesanas, fuera elegido obispo de otra Iglesia local. Ya entonces se intuía que se trataba de un movimiento de mayor calado: era, como luego se pudo comprobar, un primer paso para nombrarle más adelante obispo de S. Sebastián con el fin de eliminar y erradicar todo aquello que fuera renovación de la Iglesia guipuzcoana y referencia al Concilio Vaticano II.

Eutsi Berrituz (y, con ellos, muchos otros colectivos católicos) siempre vio en este nombramiento la mano larga del cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela, así como de otros sectores de la Iglesia española que nunca han aceptado que la diócesis de S. Sebastián tuviera una personalidad propia en el conjunto de las diócesis españolas y un notable entronque y manifiesta relevancia en la vida social de Gipuzkoa. Peor todavía: creían que se trataba de una diócesis demasiado politizada, excesivamente nacionalista, con escaso sentido de afecto y pertenencia a la Iglesia española, con nula oposición ante determinadas corrientes culturales existentes y demasiado abiertas a propuestas teológicas más progresistas y creativas. Era, además, una diócesis en la que no se potenciaban la presencia y actuación de los nuevos movimientos eclesiales (marcadamente neoconservadores), y en la que campaba por su fueros una espiritualidad débil y excesivamente encarnada.

jueves, 23 de abril de 2015

Sobre las nuevas muertes en el Mediterráneo




Ante las nuevas y alarmantes noticias de muertes por naufragio en el Mediterráneo de personas que intentaban entrar en Europa, las entidades firmantes queremos expresar nuevamente nuestro dolor e indignación ante esta continua e inaceptable tragedia.

Creemos que esta terrible situación requiere una intervención internacional inmediata, organizando un sistema de auxilio en aguas del Mediterráneo para salvar vidas. A la vez, es necesario crear un sistema regular y controlado que permita la entrada a Europa por motivos humanitarios. Y si Europa no está a la altura de poner fin a las inaceptables muertes en el mar, las Naciones Unidas han de entrar en acción utilizando todos los medios disponibles, incluyendo la convocatoria del Consejo de Seguridad.

Así mismo, nos unimos a la sentida oración que el Papa Francisco ha hecho este martes en el Ángelus por aquellas personas “que buscaban felicidad, pero han acabado encontrando la muerte”, y nos adherimos también a su petición de una movilización de la Comunidad Internacional.

Finalmente, queremos una vez más pedir públicamente lo que ya hemos dicho recientemente en anteriores comunicados: es necesaria y urgente una nueva política europea que, en lugar de controles, vigilancia y barreras fronterizas, priorice verdaderamente la protección de la vida y los derechos humanos de las personas migrantes, que garantice y respete realmente el derecho de asilo, que abra vías realistas a la migración laboral y que favorezca eficazmente la paz, la estabilidad y el desarrollo humano en el entorno europeo y en todo el mundo.

Madrid, 22 de abril de 2015

Poligamia Episcopal

De Agustín Cabré, cmf
(En RyL)


El anillo tiene un significado fácilmente entendible en las culturas del mundo. Su forma circular indica plenitud, eternidad, un anillo no tiene ni principio ni fin. Un anillo es símbolo de poder y así antiguamente a los reyes se les otorgaba un anillo como signo de autoridad. El anillo tiene significación de compromiso y así se ha usado en las ceremonias de matrimonio. Con ese significado profundo de compromiso hasta la muerte lo ha usado la iglesia católica.
 
Uno de los signos que se realizan en la liturgia de consagración de un nuevo obispo es la entrega de un anillo para su mano derecha. Tiene el mismo significado que en los desposorios. Es una señal visible de la relación esposo-esposa que tiene el obispo con su iglesia particular. Así lo dice el Nº 34 del Directorio para el Ministerio pastoral de los obispos: “en cuanto Pastor, servidor del Evangelio y esposo de la Iglesia, debe revivir, junto con su presbiterio, el amor esponsal de Cristo en relación con la Iglesia su esposa”.
 
El símbolo del anillo implica que el obispo ame de verdad a su diócesis. Que le sea fiel y no la abandone, ni desee otra. Que le haga profesión de fidelidad hasta el fin.
Sin embargo, muchísimos obispos empiezan contrayendo nupcias con una iglesia a la que son designados y después son cambiados a otra, y quizá a una tercera. Por eso el título de esta nota no es ofensivo ni herético.
 
Es lo que ha sucedido últimamente con el nombramiento de Juan Barros como obispo de Osorno. Se puede decir que el obispo es polígamo.
 
Barros comenzó con una “esposa” morenita, pero más vieja que el mundo. Se trataba de una iglesia (una comunidad de cristianos ) que había existido en Bilda, al interior de Mauritania, en Africa occidental, y que ya estaba desaparecida en los anales de la historia. Esto fue en 1995 cuando pasó de secretario del cardenal Juan Fco. Fresno a obispo de “Bilda”.

Je suis aussi un chrétien



Ocurrió en el mes de Enero, ¿lo recuerdan?  Unos descerebrados, con un motivo pretendidamente religioso, entraron en el corazón de la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo y dispararon contra los trabajadores del medio. 12 personas cayeron asesinadas derramando la sangre víctimas del fanatismo de unos tipos que arguyeron justificaciones pretendidamente religiosas para ejecutar su macabra acción. 

El Charli Hebdo había publicado años antes unas caricaturas de Mahoma que ofendieron a la población islámica. Esta publicación ignoró el código religioso musulmán y ofendió a muchos islámicos que vieron cómo, desde el acomodado mundo occidental, la burla a la religión tenía una patente de corso extraordinaria para llegar hasta donde quisiera so pretexto de la libertad de expresión.

El fanatismo islamista terminó con el debate. Cierto, no se puede faltar al respeto de las convicciones religiosas, es una indecencia burguesa propia de la prepotencia occidental. Pero utilizar la violencia como respuesta a esta befa da razón a los autores de la ofensa, porque no hay nada más sagrado que la vida humana.

A los pocos días fueron varios millones los que se manifestaron en París. Muchos hombres y mujeres reivindicaron la libertad de expresión luciendo carteles en los que se identificaban con las víctimas. A la manifestación (que convocó a casi cinco millones de personas) no faltaron intelectuales, artistas y políticos de todos los colores que lucían el eslogan “Je suis aussi Charlie Hebdo” reivindicando la libertad de expresión como un derecho inalienable del ser humano y condenando el fanatismo religioso como una perversión ética indigna de cualquier ser humano.

Y a mí la manifestación me pareció muy bien. Estoy convencido que quien defiende con las balas cualquier idea es un fanático, un inculto o un pobre hombre peligroso. La religión no necesita estos defensores. La Historia ha dado buena cuenta de que, cuando uno considera a Dios como una propiedad y lo defiende con violencia, la barbarie se convierte en blasfemia y la guerra, en un negocio con justificantes piadosos. Líbrenos Dios de los que le defienden. El mismo Jesús murió asesinado en nombre de Dios y quienes perpetraron tal atrocidad no quisieron entrar en casa de Pilato porque, al ser la Pascua, se podían contaminar con una impureza religiosa pisando el patio de un infiel.

miércoles, 15 de abril de 2015

Texto de los sacerdotes de Abetxuko


 Ante el nuevo obispo de la Diócesis de Vitoria

Al llegar el relevo del hasta ahora obispo de nuestra diócesis, Miguel Asurmendi, queremos expresar, como miembros del Pueblo de Dios, desde criterios evangélicos y conciliares, las características que deseamos para el próximo obispo. Esperamos que, guiado por el Espíritu de Jesús que vino a dar la buena noticia a los pobres y liberar a los oprimidos (Lc 4,18), como servidor del Pueblo de Dios, en especial de los pobres, atento a los signos de los tiempos, sea testigo fiel de su mensaje y de su Reino (Vaticano II). Por tanto, quisiéramos que:


 Siguiendo el estilo del Papa Francisco,
 • sea acogedor, cercano, cordial, dialogante;
 • sepa escuchar al pueblo y comparta sus angustias y esperanzas, sobre todo de los pobres (Vaticano II);
 • esté presente en las comunidades, las escuche, y tenga en cuenta;
 • se distinga por su espíritu de servicio; que sea discípulo antes que maestro. Un hermano entre hermanos;
 • potencie una espiritualidad, fiel al Espíritu de Jesús: encarnada, misericordiosa, liberadora, comunitaria.


Ante la situación de nuestro pueblo,
 • sea profeta contra las injusticias de “una economía de exclusión e inequidad, que mata” (Papa Francisco), promoviendo otras relaciones socioeconómicas y ecológicas desde la justicia y derechos sociales;
 • priorice una pastoral de apoyo y realización de los derechos humanos de los débiles de nuestra sociedad: pobres, inmigrantes, presos, enfermos…;
 • viva nuestra cultura, dentro de la pluralidad y hable euskera;
 • sea mediador y colabore en la solución del problema vasco, por medio del diálogo, desde la defensa de todos derechos de Euskal Herria, reconociendo y acompañando a todas las víctimas, para lograr la reconciliación y la paz desde la justicia.


 Como Pastor de nuestra Iglesia,
 • promueva una Iglesia evangelizadora de los pobres, “en quienes reconoce la imagen de su Fundador” (Vaticano II) liberadora, que comparta sus bienes, solidaria con los países pobres y clases oprimidas del mundo;
 • cree cauces de participación y corresponsabilidad en la Iglesia diocesana;
 • anime una Iglesia sencilla, acogedora, que vive y comparte los problemas de la gente;
 • impulse la participación de los laicos, sobre todo de la mujer, en todos los ministerios eclesiales;
 • aliente comunidades plurales, insertas en los problemas del pueblo, proféticas y actuantes con eficacia transformadora en la construcción del Reino de Dios;
 • renueve las estructuras pastorales, donde lo comunitario sea el núcleo inspirador de Zonas pastorales, Arciprestazgos, Unidades Pastorales;
 • potencie una Iglesia vasca, en colaboración con los Obispos de Euskal Herria, unidos pastoralmente en una Provincia Eclesiástica común dentro de la archidiócesis de Pamplona con Bilbao, San Sebastián y Vitoria.

 Con nuestro saludo fraternal y ofrecimiento de colaboración al nuevo Obispo,
 En Vitoria-Gasteiz y pueblos de la diócesis, 
Marzo de 2015
Gasteizko Elizbarrutiko gotzain berriaren inguruan

Miguel Asurmendi, gure elizbarrutiko gotzainaren ondorengoa dela eta, ebanjelio eta kontzilio-irizpideak aintzat izanik, -Jaungoikoaren Herri gisa- gogoeta egin dugu gotzain berriaren ezaugarriak adierazteko asmoz.
Nahi dugu izan dadin Jesusen mezuaren eta haren erreinuaren lekuko (Batikano II), betiere Jesusen Espirituaren gidaritzapean, jakinik txiroei berri ona ematera eta zanpatuak askatzera etorri zela (Lc 4,18), Jaungoikoaren Herriaren -bereziki txiroen- zerbitzari gisa.
Hala izanik, nahi genuke:

Frantzisko Aita Santuaren erara
• abegitsua izan dadin, gertukoa, maitekorra, elkarrizketazalea;
• herria entzuten dakiena; haren larrialdi eta itxaropenekin -batez ere txiroenekin- bat egiteko gai izango dena (Batikano II);
• kristau elkarteetan egongo dena, entzuteko eta aintzat hartzeko asmoarekin.
• zerbitzeko jarrera izan dezan beti; maisu baino ikasle izan dadin, alegia, bat ehiago, gainontzeko anai-arreben artean.
• Jesusengan oinarritutako espiritualitatea bultza dezan: konprometitua, errukitsua,
askatzailea, elkartegilea.

Gure Herriaren egoeraren aurrean,
• profeta izan dadin era guztietako injustiziak salatzeko, batez ere "zapalketa eta
desberdintasunak eragiten dituzten ekonomiarenak" (Frantzisko Aita Santua); beste era bateko harreman sozioekonomiko eta ekologikoen sustatzailea.
• gizarteko ahulenen giza eskubideen aldeko apostua egiteko gai izan dadin pastoralgintzan: txiroak, etorkinak, presoak, gaixoak...
• aniztasuna kontuan hartuta, gure kulturan txertatuta biziko dena eta, aldi berean, euskara dakiena;
• bitartekaria izan dadin eta euskal gatazkaren konponbidearen alde lan egin dezan,
elkarrizketaren bidez, Euskal Herriaren eskubide guztien defentsan, biktima guztiak
errekonozituz, justizian oinarritutako berradiskidetza eta pakea lortzeko.

Gure Elizako Artzain gisa,
• ebanjelioan oinarritutako elizaren bultzatzailea izan dadin, pobreena alegia, "haiengan isladatzen baita Sortzailearen irudia" (Batikano II); askatzailea, ondasunak elkar banatuko dituena; lurralde pobreekin eta munduko zapalduekin bat egingo duena.
• parte-hartze eta elkarlan bideak sustatuko dituena elizbarrutian;
•  adoretsua izan dadin Eliza xume eta abegikorra sortzeko, non jendearen arazoak aintzat hartuko diren
• laikoen parte-hartzea lehenetsi dezan, batez ere emakumeena, ministerio guztietan;
• komunitate anitzen adore emailea izan dadin, herriaren arazoetan txartatzeraino, profetikoak eta eragileak izateraino Jaungoikoaren Erreinuaren eraikuntzan;
• egitura pastolak berrizta ditzan, komunitatea gailendu eta izan dadin pastoral guneetako, artzapezgo eta unitate pastoraletako giltza;
• Euskal Eliza indar dezan, Euskal Herriko gainontzeko gotzainekin batera, Iruñea, Bilbo, Donostia eta Gasteizkoak, denak batera, lan egin dezaten Lurralde Eliztar berean.

Gure agurrik beroena eta elkarlanerako gure eskaintza gotzain berriari,

Gasteizen eta elizbarrutiko herrietan
2015-eko martxoan
 

lunes, 13 de abril de 2015

Aportación de la diócesis de Lyon al Sínodo de las Familias



La pastoral de las familias de la diócesis de Lyon acaba de hacer pública su síntesis  cara a la próxima asamblea general ordinaria del sínodo de obispos sobre la familia.
110 contribuciones han llegado desde mas de 60 parroquias, grupos, movimientos, así como contribuciones individuales. Así lo explica la misma diócesis.
Es curioso que en nuestra diócesis no conozcamos la síntesis de la segunda parte como tampoco tuvimos noticias de la síntesis de la primera reflexión. Solo datos de participación, nada del contenido ni de la síntesis final.
Cara a una Iglesia de adultos creyentes corresponsables extraña este silencio, incluso cuando algunos grupos pidieron explícitamente conocer el resumen de los aportes.
Si Lyon puede, Bilbao también podría. Con un poco de buena voluntad podemos hacer una Iglesia mas abierta y participativa. Desde detalles sencillos como este: devolver a los participantes el resumen síntesis de lo trabajado.
(Tx. Kortazar)





Au Cardinal Barbarin,
À la conférence des évêques de France

Synthèse diocésaine en vue de la préparation du synode ordinaire

Ce document aborde 7 thèmes ci-dessous :

1. La préparation au mariage

L’Eglise doit communiquer davantage sur l’importance de se préparer au mariage, engagement qui concerne l’avenir de sa vie personnelle mais aussi celle de sa future famille. Nous nous préparons pendant plusieurs années à notre vie professionnelle, aussi notre vie de couple et de famille mérite une meilleure préparation.

Accueil : les jeunes qui approchent l’Eglise doivent être accueillis avec enthousiasme et bienveillance, indépendamment de leur état de vie ; ils doivent bénéficier d’une écoute active qui part de leur réalité présente. La diversité des couples dans l’équipe de préparation au mariage doit être considérée comme une richesse et comme un atout par les animateurs.

Consistance de la préparation : un consensus se dégage sur la nécessité d’une démarche de préparation ambitieuse, consistante, nourrissante, questionnante, prenant son temps…, conduite par des accompagnateurs formés à l’accompagnement de groupe et à des bases théologiques. L’ambition doit être à la hauteur de l’enjeu que représente un engagement pour la vie. La formation pourrait comprendre dans un premier un volet ‘humain’ : éducation à l’altérité, à l’écoute dans la relation de couple, à la communication non violente, réflexion sur la notion d’engagement puis dans un 2ième temps un volet plus ‘spirituel’.

Pénétrer le mystère du sacrement : ‘Dieu, le Tout Autre, est à la Source de notre amour humain. Si je me ‘branche’ sur cette Source, ma vie de couple en sera transformée. Cette Source permettra le pardon dans les blessures qui arriveront, et ‘les grâces nécessaires dans le parcours du mariage’. Cette entrée dans le mystère du sacrement ne doit pas seulement être un’ catéchisme’ ou un ‘enseignement’, mais doit s’appuyer sur des témoignages de couples expérimentant cette réalité, sur un accompagnement individualisé des jeunes en préparation et sur un travail de recherche et de discernement pour tenter d’éprouver, dans le quotidien de la relation, cette ‘présence’ qui nous dépasse. Les couples acteurs de la préparation au mariage doivent oser parler de la présence du Christ dans leur vie.

Il est dans le rôle de l’Eglise d’être présente lors des moments importants de la vie des hommes, et il convient de ne pas négliger pour elle cette occasion de rencontrer pour l’évangélisation. D’où la proposition de ne pas prévoir seulement le mariage sacrement, mais aussi une bénédiction des époux pour leur confirmer que l’engagement qu’ils prennent est bon pour Dieu. Il s’agirait d’un accompagnement par étape vers le sacrement.

Une préparation qui ouvre un chemin : proposer aux couples qui le souhaitent une poursuite du cheminement de formation, avant ou après le mariage, pour rentrer plus avant dans l’initiation chrétienne : participation à des groupes Alpha, préparation à la confirmation pour les fiancés et mariés non confirmés…