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martes, 8 de mayo de 2018

Ningún obispo impuesto… aunque sea auxiliar

Jesús Martínez Gordo


El posible nombramiento de un nuevo obispo auxiliar para la diócesis de Bilbao ha reabierto el problema de la participación del pueblo de Dios en la elección y nombramiento de sus prelados. En el papado de Francisco se ha reforzado el convencimiento de que la designación de quien ha de presidir una iglesia local ha de realizarse escuchando el parecer de los directamente afectados. Y hacerlo, recuperando una tradición católica casi bimilenaria, por fidelidad a la sinodalidad proclamada en el Vaticano II y sin trampa ni cartón, es decir, con claridad y transparencia.

Al Papa S. Celestino I (422-432) se debe lo que, desde el siglo V, es un criterio rector incuestionable en la organización de la vida eclesial: ningún obispo debe ser impuesto. Esta proclama ha sido puesta en práctica de diferentes maneras a lo largo de la historia hasta que una insoportable injerencia de los poderes civiles acaba pervirtiendo la legítima participación del pueblo de Dios. El obispo de Roma se reserva dicho derecho, urgido por la defensa de la libertad de la Iglesia y buscando garantizar la fidelidad de los sucesores de los apóstoles única y exclusivamente al Evangelio.

En el concilio Vaticano II los padres conciliares son conscientes de que la intromisión de la autoridad civil en la elección de los obispos (la llamada crisis galicana) pertenece al pasado, aunque quedan restos de ella. En el postconcilio se busca recuperar, gracias a la sinodalidad y corresponsabilidad bautismal, el protagonismo que tradicionalmente ha tenido el pueblo de Dios en cuestiones que afectan a la vida ordinaria y, sobre todo, en aquellas que comprometen su futuro a medio y largo plazo. Ello explica la demanda de un mayor protagonismo y transparencia en la elección de sus obispos (sean titulares, coadjutores o auxiliares) y la exigencia de cambiar la actual normativa jurídica al respecto.

Como es sabido, el nombramiento de los obispos se rige por el canon 377 & 1, un texto tan importante como desconocido, al menos en una de las dos vías que reconoce y sanciona: “el Sumo Pontífice nombra libremente a los Obispos o confirma a los que han sido legítimamente elegidos”.

1.- El Papa “nombra libremente”

En la primera parte se formula taxativamente lo que para la gran mayoría de los católicos parece ser la única vía posible: el Papa nombra libremente a todos los obispos del mundo.

jueves, 2 de febrero de 2017

Sensibilizados



CARTA ABIERTA A D. MARIO ICETA, OBISPO DE BILBAO

Bilbao, a 30 de enero de 2017.


Estimado D. Mario:

El pasado 14 de diciembre participó en un desayuno con los medios de comunicación y personas de cierto relieve en la sociedad de Bizkaia. Aunque ha pasado algún tiempo desde entonces creemos que hay algunos puntos de su intervención que mantienen actualidad y mucho interés por lo que querríamos comentarlos con Ud. Quizá sean materia para un diálogo posterior.

Es destacable la referencia al nuevo Directorio de la Iniciación cristiana (¿no está siendo demasiado lenta su promoción en toda la diócesis?) y al objetivo del Plan respecto al encuentro personal y comunitario con Dios. Nos llama mucho la atención que no cite el clamor diocesano respecto a la ineludible renovación del lenguaje litúrgico y catequético. Esa renovación fue una de las principales conclusiones del discernimiento del V PDE. ¿Cómo es que no lo menciona?

La llamada a la comunión diocesana, más allá de la realidad territorial o institucional propia, es realmente oportuna y aspecto fundamental del PDE. El obispo es el primer servidor de esa comunión diocesana, con la ayuda de los vicarios. ¿No hay aquí una seria interpelación para Ud. mismo y sus más próximos colaboradores? ¿No se podría decir y hacer algo más?

La pregunta por quiénes serán los evangelizadores de mañana en Bizkaia suscita otras muchas cuestiones que están esperando una respuesta clara y valiente. ¿Es cierto que la economía diocesana no permite el nombramiento de más laicos y laicas con encargo pastoral y remuneración? ¿Cómo tendríamos que entender que todavía haya muchas realidades pastorales sostenidas por compañeros jubilados y sin horizonte de relevo? ¿Sigue siendo normativo que los presbíteros que alcanzan la jubilación civil sólo asumirán responsabilidades de segundo nivel? ¿Qué se está haciendo para desatascar la creación de Unidades Pastorales en las que existen parroquias encomendadas a religiosos? ¿Para cuándo la reconversión o el cierre de algunas parroquias en zona urbana? ¿Hay realmente una jerarquía de actividades pastorales para nuestro contexto de misión? ¿Cuánto esfuerzo dedicamos a tareas con personas ya integradas —de diversas formas— en la comunidad y cuánto a la propuesta de fe, a la convocatoria, a sumar nuevos cristianos? ¿No es cierto que gastamos mucha energía en devociones de otros tiempos y olvidamos lo que ahora mismo debiera ser prioritario?

Estamos de acuerdo en lo que se dice respecto del compromiso diocesano en cuanto a la economía y el trabajo. Igualmente en lo referido a antiguas y nuevas pobrezas.  Ahora bien, ¿no es verdad que la situación está reclamando una más nítida denuncia del sistema de mercado (auténtico ídolo colectivo) y no sólo de sus consecuencias? ¿No estamos desperdiciando las posibilidades de formación y motivación social que todavía conservan nuestras parroquias, centros educativos y otras realidades de Iglesia? ¿No es cierto que muchos fieles no son todavía conscientes de la dimensión social y política de su opción por Jesucristo? ¿No estamos demasiado silenciosos?

El compromiso diocesano con la cultura y más específicamente con el euskera fue en una época más que notable. Estamos de acuerdo. ¿Puede decirse lo mismo del Seminario de hoy? ¿Hay suficiente motivación y recursos para su aprendizaje por parte de quienes serán los curas de una comunidad diocesana bilingüe?

Nos parece muy destacable en su intervención el apartado dedicado a la “minorización” de la Iglesia de Bizkaia. Dado que este aspecto no se encuentra en la versión escrita de que disponemos imaginamos que fue parte del diálogo posterior. Por otra parte ha sido lo más subrayado por los medios. Agradecemos que hable sin tapujos ni maquillajes: somos menos, vamos a ser menos, nos estamos achicando… Seguramente es lo mismo que se quería decir con aquello de la “debilidad del sujeto eclesial”. La pregunta es si estamos preparándonos realmente para esa nueva situación. ¿Seremos capaces de abandonar todo estilo triunfalista? ¿Sabremos discernir cuáles son los rasgos de identidad irrenunciables, hoy y aquí, en un contexto que es similar al del exilio bíblico? ¿Despertaremos en nosotros mismos una actitud testimonial que busca y ofrece la palabra oportuna en lo cotidiano? ¿Evitaremos la tentación del gueto? ¿Será Ud. mismo un agente comprometido en la transformación de mentalidades y prácticas que esta situación requiere? 


Muy agradecidos por su atención, aprovechamos para saludarle. 


FORO DE CURAS DE BIZKAIA – BIZKAIKO ABADEEN FOROA

sábado, 21 de mayo de 2016

Opción ecologista



El nuncio en Costa de Marfil el 14 de mayo, optando por la «Laudato si'» y un transporte sostenible, envidia de algún obispo...

miércoles, 26 de agosto de 2015

Carta enviada por correo certificado al Obispo de Córdoba



 
Introducción

Esta carta, redactada serena y gozosamente, está dirigida al Obispo de Córdoba, y, de paso, a los muchos obispos españoles, sacerdotes, religiosos, laicos, miembros de los nuevos movimientos: Legionarios, Opus Dei, Comunión y Liberación, Heraldos del Evangelio, etc. y Hermanos y Hermanas del Cordón Verde. Todos ellos preocupados por la marcha de la Iglesia en este trance fatal motivado por los nuevos aires provenientes del Vaticano. La firma un irónico compulsivo bastante harto y hastiado.




Bilbao, 20 de julio de 2015
Don Demetrio Fernández.
Obispo de Córdoba
                                                          
Muy apreciado y respetado Don Demetrio:

Tal vez le resultará chocante una carta desde Bilbao. Le explico: soy un presbítero mayor. Todos los domingos, desde que la descubrí veo la Santa Misa desde la 13 Tv. Para mí, ha sido un gran consuelo y un inmenso gozo este descubrimiento. Esa Eucaristía es una roca firme en la que en esta época confusa anclo mi fe. No son buenos tiempos para muchos de nosotros, tras los fecundos años de San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Aquellos eran tiempos de firmeza teológica, y de profundidad pastoral con el desarrollo de una gran fuerza evangelizadora. Hoy, los aires del Vaticano a muchos nos han sumido en el desconcierto y en cierta amargura y desesperanza.


Cómo veo hoy la situación de la fe.

Mal, Don Demetrio, al menos en este País Vasco. La siembra de cizaña, no digo que con maldad, durante varias décadas por parte de los Setién, Uriarte, Pagola, y ciertos pseudoteólogos han convertido esta tierra en un erial religioso. Por cierto, Sr. Obispo, qué razón tuvo Ud. con el libro de Pagola. Varios íntimos amigos míos, tras su lectura, han convertido a Jesús en un libertador al estilo latinoamericano. Aquel País Vasco, verdadera sementera de vocaciones cristianas, religiosas y sacerdotales ha muerto para el Evangelio. A los Obispos, Don Mario Iceta y Don José Ignacio Munilla, trabajadores como los que más, les es harto difícil contrarrestar el daño del último Concilio y, en el caso de Bilbao, de aquella Asamblea Diocesana de los años ochenta de infausta memoria. Al actual Cardenal Blázquez se le despreció y bloqueó en Bilbao.

Don Demetrio, hoy los niños y los jóvenes, excepto los que estudian en los Colegios del Opus Dei, apenas saben las oraciones. Ni el Credo, ni el Padrenuestro, ni la Salve forman parte de su mínimo bagaje espiritual y oracional. Aquellas oraciones de niños, el “Jesusito de mi vida eres niño como yo…”, “Cuatro esquinitas tiene mi cama…” no forman parte de esas preciadas oraciones de la infancia que nos debían enraizar en el niño Dios. No son cosas pueriles. Son fundamentales. No se bautiza, y si se hace, se celebra por su repercusión familiar y social. Aquí la gente no se confiesa. Se celebran esas inanes, vacuas, ¿heréticas? celebraciones comunitarias de la penitencia, que constituyen un auténtico abuso del sacramento. No se da lugar al arrepentimiento y la sana humillación ante Dios.
El clero está a su suerte. Los mayores, desesperanzados y sin ilusión. Han sido muchos años inmersos en la frivolidad del nacionalismo. Yo pongo mi esperanza en los más jóvenes que vienen ordenándose en los últimos años. Don Mario les atiende con solicitud y son sanos en sus lecturas teológicas. Visten al estilo sacerdotal, no como camioneros.


La Iglesia y la política

Ahí encuentro una gran dificultad y un futuro incierto, terriblemente incierto para la Iglesia. Ahora, creo yo, estamos pagando la gran frivolidad del Cardenal Enrique y Tarancón y los suyos que tanto hizo sufrir a Juan Pablo II. El consentir no contar con Dios en la Constitución pero, sobre todo, el no promocionar y patrocinar un partido demócrata cristiano, al estilo de Italia, nos ha traído a una difícil situación. Sr. Obispo, me dan pavor las próximas elecciones generales de finales de año. Tenemos ahora una izquierda radical, de origen marxista, llena de odio y espíritu de revancha. Un partido socialista con solo ganas de poder e inclinado a ese radicalismo. Unos nacionalistas que no aman a España, y que no se dan cuenta del gran valor ético y humano que supone la unidad de la Patria. No quiero decir que estemos en los mismos tiempos que en 1931 y 1936, pero sí en algo análogo. Los partidos de la derecha, los únicos que nos pueden salvar, no están en sus mejores momentos.

¿Se denunciarán los acuerdos Iglesia-Estado de 1979? ¿Se desinmatricularán tantos y tantos bienes inmuebles de la Iglesia? ¿Qué serán del aborto, del, para mí, repugnante “matrimonio” entre homosexuales, de la enseñanza de la Iglesia, la clase de religión…?


Qué hacer

Don Demetrio, yo tengo esperanza y creo en el Espíritu. Pero, Éste necesita de nosotros. Nos tenemos que unir férreamente y orar mucho, encomendarnos a María, nuestra Madre y Reina de la Iglesia. Pero, tenemos que ser prácticos en nuestros hechos.
Por de pronto, nuestros medios de comunicación, la COPE y la 13 Tv, son buenos, pero no llegan. Necesitamos fortalecerlos y afianzarlos. Ha sido un gran fichaje el de Carlos Herrera para la COPE. Urgen, sin embargo, nuevas firmas, de categoría. Echo de menos la firmeza y claridad de un Federico Jiménez Losantos, de César Vidal, de Eduardo Inda, Curry Valenzuela… Más presencia de Cristina López. La izquierda tiene fuertes bazas mediáticas e, incluso, Lara ha trasvasado su Sexta de TV a la izquierda del panorama político. Programas como el Intermedio, del Gran Woayoming son disolventes y profundamente anticlericales. Hay que apoyar más La Razón y el ABC.

Ustedes, los Obispos con ideas claras, tienen que diseñar una nítida y meridiana estrategia. Ahí están los cardenales Rouco, ¡cómo echo de menos su clarividencia y su sabiduría!, Herranz, Blázquez, Cañizares y buenos y piadosos obispos como Reig Pla, Munilla, Rodríguez, el Arzobispo de Toledo, nuestro Don Mario, obviamente, Usted, sin olvidar a Martínez Camino, sinónimo éste de seriedad y firmeza teológicas, y tantos otros, grandes obispos-teólogos y hombres de Dios, como Javier Martínez.

Necesitamos urgentemente hombres y mujeres de los nuevos movimientos. Conozco mucho al Opus Dei. Ya, ya sé que, para algunas personas, son hombres y mujeres controvertidos, pero también Jesús lo fue, le calumniaron y difamaron, ¿Y qué? ¡Qué fe tan recia traslucen! ¡Qué fidelidad a Juan Pablo II y a Benedicto XVI! Estoy convencido, tienen madera de santos. Son un modelo de delicadeza en el respeto a la intimidad de las conciencias y la dirección espiritual. Inmersos en la hondura de la pobreza institucional. Respetuosos con la elección de los confesores, abiertos a la libertad de las hijas y los hijos de Dios en sus conversaciones y lecturas. Son verdaderos militantes del Reino. Celosos con las obligaciones fiscales. Y, ahora que los jesuitas han desertado de su misión, ellos están llamados a ser la base fundamental de la recuperación eclesial. Los miembros del Opus Dei han logrado confeccionar una preciosa tela de araña que hace fluir por todos los estratos profesionales, políticos y eclesiales la savia del Evangelio. Hay que ayudarles y empujarles. En la Iglesia hay que confiar mucho en ellos. Son una reserva espiritual. Hacen una gran labor de atracción entre los adolescentes y escolares. Les tratan con esmerada delicadeza, cariño y dedicación, invitándoles con suavidad, dulzura y respeto a formar parte de sus filas, sin presionarles psicológicamente, respetando su libertad, sin ningún tipo de presión. No faltaba más. Y, por fin, están comprometidos, profundamente comprometidos, en el mundo de los pobres, de sus intereses y de sus angustias. Son compasivos con ellos, con una gran hipersensibilidad para con todos los excluidos.

Señor Obispo, no le canso. Tome estas líneas como un desahogo y una liberación moral de un sacerdote tan cansado como angustiado.

Le besa su anillo episcopal y le encomienda ante el Santísimo

Fmado. Ignacio Villota Elejalde


Respuesta del Obispo de Córdoba, a los 4 días, a la carta

EL OBISPO DE CÓRDOBA 24.07.2015


Gracias, Don Ignacio, por sus palabras de ánimo y es bueno desahogarse. Sirve para comunicar una inquietud y una esperanza.

Que le siga doliendo la Iglesia. Señal de que la ama. Y rece por el Papa y los Obispos para que no echemos a perder la (no se entiende) de Cristo, sino que la prolonguemos.

Mi afecto y bendición. Demetrio, Obispo de Córdoba

viernes, 8 de mayo de 2015

"Gatopardismo" en la elección de obispos

Por J. RUBIO
en R. D.


“Breve y contundente” quiere ser este post, como decía Borges, cuando, después de almorzar , le preguntaban qué deseaba tomar: “Algo breve y contundente” respondía. Pues así y, referido a algo que ocupa y preocupa a la Iglesia española, haré partiendo de una premisa: LAS DIÓCESIS NO SON SUCURSALES DE ROMA. El obispo de Roma las preside en la fe y en el amor y debe alentarlas y cuidarlas, “primus inter pares”. Francisco lo dijo bien claro el día de su elección. Pero en España se está produciendo cierto síndrome de "Gatopardismo": Que cambie todo, para que todo continúe igual. 

En España, empezamos una época de nombramientos por el inevitable ritmo del tiempo (más de los que creemos). El cambio se produce ahora y si no se hace algo, seguiremos igual otros treinta años. ( Y ya no vale echarle la culpa al cardenal Rouco) Muchos de los actuales prelados, cansados de tanto problema ( parece que le crecen los enanos cada día) esperan que les llegue la inevitable edad canónica en la que presentarán la renuncia al Papa. Algunos están deseando y temen que el Papa les de años de prórroga. Hoy ser obispo es algo que no es fácil. Y en España siguen ocupándose las diócesis vacantes por el inevitable juego del ajedrez . 

El papel del Nuncio es realmente poco eficaz. Poco sabe éste y el que sea, de lo que pasa en este país…y en esta Iglesia…. La Conferencia Episcopal tiene más claves para proponer. El papel del Nuncio ha de ser mas diplomático que elector de obispos. Urge la renovación del papel de las nunciaturas, preocupadas de tener el banquillo preparado, pero es que ese banquillo ,a veces, está compuesto por caprichos ,más que por servicio eclesial. Hoy, el ser obispo no debe ser un premio. Hoy, más que nunca, ha de ser una responsabilidad para gente preparada y dispuesta a dar la cara y no refugiarse solo en la doctrina de la Iglesia. Obispos sin miedos y que les haya dado el aire de la cultura, de la calle, de las parroquias, de esa gente en tierra de nadie que solo quiere obispos buenos; no solo listos. Para gobernar ya se buscarán buenos equipos. . No obispos curiales. Los hay que no han salido de las curias desde que se ordenaron sacerdotes. No sé si la Nunciatura tiene el banquillo listo y adecuado, o más bien se dedica a poner oído y premiar o castigar a unos y otros o jugar al mero ajedrez…y mover piezas ( Y no lo digo por Sánchez Monge…un nombramiento excelente y que creo acertado)

jueves, 30 de abril de 2015

Cinco años de problemas



Jesús Martinez Gordo
Diario Vasco, 26.IV.2015

Eutsi Berrituz es un colectivo, numéricamente importante y cualitativamente significativo, de sacerdotes, laicos y laicas de la diócesis de Gipuzkoa, fundado en 2010 como reacción al nombramiento episcopal de J. I. Munilla. Este colectivo percibió su designación no sólo como una imposición, sino también como un intento de laminar las opciones, claramente conciliares que, hasta entonces, habían presidido la Iglesia de S. Sebastián, al menos a lo largo de los cuatro decenios precedentes.

A los cinco años de la entrada de D. José Ignacio Munilla, Eutsi Berrituz evalúa muy críticamente en un comunicado el nombramiento entonces realizado y la gestión desplegada por el obispo al frente de la diócesis.

Hay un primer apartado en el que recuerdan la extrañeza y perplejidad que provocó a muchos católicos y gente de bien que un sacerdote de la diócesis, en abierta oposición a su obispo y actuando al margen de las directrices diocesanas, fuera elegido obispo de otra Iglesia local. Ya entonces se intuía que se trataba de un movimiento de mayor calado: era, como luego se pudo comprobar, un primer paso para nombrarle más adelante obispo de S. Sebastián con el fin de eliminar y erradicar todo aquello que fuera renovación de la Iglesia guipuzcoana y referencia al Concilio Vaticano II.

Eutsi Berrituz (y, con ellos, muchos otros colectivos católicos) siempre vio en este nombramiento la mano larga del cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela, así como de otros sectores de la Iglesia española que nunca han aceptado que la diócesis de S. Sebastián tuviera una personalidad propia en el conjunto de las diócesis españolas y un notable entronque y manifiesta relevancia en la vida social de Gipuzkoa. Peor todavía: creían que se trataba de una diócesis demasiado politizada, excesivamente nacionalista, con escaso sentido de afecto y pertenencia a la Iglesia española, con nula oposición ante determinadas corrientes culturales existentes y demasiado abiertas a propuestas teológicas más progresistas y creativas. Era, además, una diócesis en la que no se potenciaban la presencia y actuación de los nuevos movimientos eclesiales (marcadamente neoconservadores), y en la que campaba por su fueros una espiritualidad débil y excesivamente encarnada.

miércoles, 15 de abril de 2015

Texto de los sacerdotes de Abetxuko


 Ante el nuevo obispo de la Diócesis de Vitoria

Al llegar el relevo del hasta ahora obispo de nuestra diócesis, Miguel Asurmendi, queremos expresar, como miembros del Pueblo de Dios, desde criterios evangélicos y conciliares, las características que deseamos para el próximo obispo. Esperamos que, guiado por el Espíritu de Jesús que vino a dar la buena noticia a los pobres y liberar a los oprimidos (Lc 4,18), como servidor del Pueblo de Dios, en especial de los pobres, atento a los signos de los tiempos, sea testigo fiel de su mensaje y de su Reino (Vaticano II). Por tanto, quisiéramos que:


 Siguiendo el estilo del Papa Francisco,
 • sea acogedor, cercano, cordial, dialogante;
 • sepa escuchar al pueblo y comparta sus angustias y esperanzas, sobre todo de los pobres (Vaticano II);
 • esté presente en las comunidades, las escuche, y tenga en cuenta;
 • se distinga por su espíritu de servicio; que sea discípulo antes que maestro. Un hermano entre hermanos;
 • potencie una espiritualidad, fiel al Espíritu de Jesús: encarnada, misericordiosa, liberadora, comunitaria.


Ante la situación de nuestro pueblo,
 • sea profeta contra las injusticias de “una economía de exclusión e inequidad, que mata” (Papa Francisco), promoviendo otras relaciones socioeconómicas y ecológicas desde la justicia y derechos sociales;
 • priorice una pastoral de apoyo y realización de los derechos humanos de los débiles de nuestra sociedad: pobres, inmigrantes, presos, enfermos…;
 • viva nuestra cultura, dentro de la pluralidad y hable euskera;
 • sea mediador y colabore en la solución del problema vasco, por medio del diálogo, desde la defensa de todos derechos de Euskal Herria, reconociendo y acompañando a todas las víctimas, para lograr la reconciliación y la paz desde la justicia.


 Como Pastor de nuestra Iglesia,
 • promueva una Iglesia evangelizadora de los pobres, “en quienes reconoce la imagen de su Fundador” (Vaticano II) liberadora, que comparta sus bienes, solidaria con los países pobres y clases oprimidas del mundo;
 • cree cauces de participación y corresponsabilidad en la Iglesia diocesana;
 • anime una Iglesia sencilla, acogedora, que vive y comparte los problemas de la gente;
 • impulse la participación de los laicos, sobre todo de la mujer, en todos los ministerios eclesiales;
 • aliente comunidades plurales, insertas en los problemas del pueblo, proféticas y actuantes con eficacia transformadora en la construcción del Reino de Dios;
 • renueve las estructuras pastorales, donde lo comunitario sea el núcleo inspirador de Zonas pastorales, Arciprestazgos, Unidades Pastorales;
 • potencie una Iglesia vasca, en colaboración con los Obispos de Euskal Herria, unidos pastoralmente en una Provincia Eclesiástica común dentro de la archidiócesis de Pamplona con Bilbao, San Sebastián y Vitoria.

 Con nuestro saludo fraternal y ofrecimiento de colaboración al nuevo Obispo,
 En Vitoria-Gasteiz y pueblos de la diócesis, 
Marzo de 2015
Gasteizko Elizbarrutiko gotzain berriaren inguruan

Miguel Asurmendi, gure elizbarrutiko gotzainaren ondorengoa dela eta, ebanjelio eta kontzilio-irizpideak aintzat izanik, -Jaungoikoaren Herri gisa- gogoeta egin dugu gotzain berriaren ezaugarriak adierazteko asmoz.
Nahi dugu izan dadin Jesusen mezuaren eta haren erreinuaren lekuko (Batikano II), betiere Jesusen Espirituaren gidaritzapean, jakinik txiroei berri ona ematera eta zanpatuak askatzera etorri zela (Lc 4,18), Jaungoikoaren Herriaren -bereziki txiroen- zerbitzari gisa.
Hala izanik, nahi genuke:

Frantzisko Aita Santuaren erara
abegitsua izan dadin, gertukoa, maitekorra, elkarrizketazalea;
herria entzuten dakiena; haren larrialdi eta itxaropenekin -batez ere txiroenekin- bat egiteko gai izango dena (Batikano II);
kristau elkarteetan egongo dena, entzuteko eta aintzat hartzeko asmoarekin.
zerbitzeko jarrera izan dezan beti; maisu baino ikasle izan dadin, alegia, bat ehiago, gainontzeko anai-arreben artean.
Jesusengan oinarritutako espiritualitatea bultza dezan: konprometitua, errukitsua,
askatzailea, elkartegilea.

Gure Herriaren egoeraren aurrean,
profeta izan dadin era guztietako injustiziak salatzeko, batez ere "zapalketa eta
desberdintasunak eragiten dituzten ekonomiarenak" (Frantzisko Aita Santua); beste era bateko harreman sozioekonomiko eta ekologikoen sustatzailea.
gizarteko ahulenen giza eskubideen aldeko apostua egiteko gai izan dadin pastoralgintzan: txiroak, etorkinak, presoak, gaixoak...
aniztasuna kontuan hartuta, gure kulturan txertatuta biziko dena eta, aldi berean, euskara dakiena;
bitartekaria izan dadin eta euskal gatazkaren konponbidearen alde lan egin dezan,
elkarrizketaren bidez, Euskal Herriaren eskubide guztien defentsan, biktima guztiak
errekonozituz, justizian oinarritutako berradiskidetza eta pakea lortzeko.

Gure Elizako Artzain gisa,
ebanjelioan oinarritutako elizaren bultzatzailea izan dadin, pobreena alegia, "haiengan isladatzen baita Sortzailearen irudia" (Batikano II); askatzailea, ondasunak elkar banatuko dituena; lurralde pobreekin eta munduko zapalduekin bat egingo duena.
parte-hartze eta elkarlan bideak sustatuko dituena elizbarrutian;
  adoretsua izan dadin Eliza xume eta abegikorra sortzeko, non jendearen arazoak aintzat hartuko diren
laikoen parte-hartzea lehenetsi dezan, batez ere emakumeena, ministerio guztietan;
komunitate anitzen adore emailea izan dadin, herriaren arazoetan txartatzeraino, profetikoak eta eragileak izateraino Jaungoikoaren Erreinuaren eraikuntzan;
egitura pastolak berrizta ditzan, komunitatea gailendu eta izan dadin pastoral guneetako, artzapezgo eta unitate pastoraletako giltza;
Euskal Eliza indar dezan, Euskal Herriko gainontzeko gotzainekin batera, Iruñea, Bilbo, Donostia eta Gasteizkoak, denak batera, lan egin dezaten Lurralde Eliztar berean.

Gure agurrik beroena eta elkarlanerako gure eskaintza gotzain berriari,

Gasteizen eta elizbarrutiko herrietan
2015-eko martxoan
 

viernes, 13 de marzo de 2015

El ‘otro’ obispo de Vitoria, 20 años atrás


Ángel Salvatierra, elegido nueva cabeza visible de la diócesis, falleció en Ecuador poco después de su nombramiento 

(De P.D.)

El 5 de agosto de 1995, festividad de La Blanca en Vitoria, y a las 9 de la noche del día 4 de agosto en Ecuador, fallecía de un infarto el misionero Ángel Salvatierra, quien, según relata su familia, había recibido la comunicación de la nunciatura de su nombramiento como obispo de la Diócesis de Vitoria.

La historia la recuerda con cariño y con orgullo su hermano, José Manuel Salvatierra: “mi hermano trabajaba para la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y a su paso por Vitoria tras una visita que había realizado a Roma junto con el presidente de la Conferencia Episcopal de Ecuador a cuenta de algunas discrepancias relacionadas con el catecismo que se había publicado en aquellas tierras, nos comentó que alguien en la curia vaticana ya le había anunciado: “Ángel prepárate que vas a ser obispo”, pero no aclaró nada más.”

Esto sucedía a finales de mayo de 1995. Ángel Salvatierra regresó a Ecuador y, de manera repentina perdía la vida por un infarto en la noche del 4 de agosto, ya 5 en España.

A los dos años de la muerte de Ángel Salvatierra su hermano José Manuel se trasladó junto con su esposa a Ecuador, platicaron largas horas con el carmelita, arzobispo emérito de Cuenca (Ecuador), Luis Alberto Luna Tobar, que debía ser como el “padre espiritual” de Ángel Salvatierra. Este les contó que por esas fechas, las de su muerte, la nunciatura le había comunicado su nombramiento como obispo de Vitoria.

Nadie sabrá ya si fue su incansable ritmo de trabajo o la impresión de la noticia lo que su corazón no pudo resistir.

Monseñor Luna Tobar firmaría un escrito que se haría público en el Diario HOY pocos días después de la muerte de Ángel: “En los ambientes de Iglesia, en el Ecuador, no necesita presentación. Su figura, su presencia, su recuerdo y su trabajo están vivos. Hay luces que jamás se apagan, hay energías que nunca dejan de entregar su fuerza.