Por primera vez, los visitantes que quieran acceder a la catedral de Colonia tienen que pagar. La medida es controvertida.
Fuente: DW
Por Christoph Strack
01/07/2026

La catedral de Colonia define el perfil de la ciudad. Hasta ahora, apenas hay edificios que superen la altura de las torres de este templo. Quienes se acercan a Colonia por alguna de las distintas autopistas suelen ver el edificio desde muchos kilómetros antes.Imagen: Michael Claushallmann/imageBROKER/picture alliance
Por primera vez en su historia, habrá que pagar para poder acceder a la catedral de Colonia. El cabildo justifica esta medida con el aumento de los costos de seguridad y mantenimiento del templo.
Para quienes solo quieran ir a rezar, seguirá siendo gratis en una zona delimitada y accederán por una entrada separada.
"Por la patria no se paga entrada"
En Colonia, el anuncio ha generado controversia. "Por la patria no se paga entrada", escribió a principios de junio de 2026 en el diario local Kölner Stadt-Anzeiger el gestor de medios Oliver Eckert. Según él, Colonia pierde "un lugar que siempre perteneció a todos".
"Que en el futuro se cobre entrada para visitar la iglesia más importante de Alemania es, en muchos sentidos, un gran error", dice a Deutsche Welle Olaz Zimmermann, director del Consejo Alemán de la Cultura. "¡La catedral es una iglesia, no un museo!", prosigue.
Hace casi 780 años, un arzobispo católico inició su construcción. 630 años después, un rey prusiano protestante impulsó su finalización. Y el emperador alemán, también protestante, celebró su conclusión en 1880 como símbolo de la unidad del Imperio.
La catedral de Colonia no es solo una de las catedrales góticas más importantes del mundo. Para los coloneses, simboliza el hogar y es un punto de referencia, un lugar al que cantar, evocar y añorar en la distancia. Ningún otro edificio religioso en Alemania tiene estas connotaciones emocionales tan poderosas.
Aumento de los costos de mantenimiento
Lo cierto es que la situación económica es difícil para quienes se encargan de la catedral. El deán Guido Assmann ha explicado que el mantenimiento cuesta 16 millones de euros al año.
El arzobispado, la Asociación Central para la Construcción de la Catedral, el estado federado de Renania del Norte-Westfalia y la ciudad de Colonia contribuyen a su financiación. Pero, debido al aumento de salarios, materiales y energía, existe un déficit anual de cuatro millones de euros. "Tenemos la obligación de pagar adecuadamente a las personas que trabajan en la catedral", ha subrayado Assmann.
Por ese motivo se introduce ahora el pago de entrada. Hay excepciones para quienes acuden a rezar, así como para grupos habituales de niños, estudiantes o personas con discapacidad. Además, la Asociación Central de la Catedral ha observado que más gente ha solicitado membresía desde que se supo que quienes estén afiliados no tendrán que abonar nada.
En Alemania, este no es el primer templo que cobra entrada, aunque en el ámbito católico es poco habitual. La Iglesia suele defender que estos edificios son lugares de oración y recogimiento. En el ámbito protestante es más frecuente cobrar, como en la catedral de Berlín (construida en el siglo XIX por el mismo arquitecto que trabajó en Colonia), la catedral de Naumburgo y otras iglesias. En el extranjero, el cobro de entrada es habitual, ya sea en la Sagrada Familia de Barcelona, la catedral de Westminster en Londres, la Fraumünster de Zúrich o la catedral de San Esteban en Viena.
En el debate actual, se cita a menudo la catedral de Berlín, donde hay que pagar 15 euros para poder acceder. "Solo porque los protestantes en Berlín hayan dado un mal ejemplo, la Iglesia católica no tiene por qué seguirlo", destaca Zimmermann, y recuerda además que Colonia es una de las diócesis más ricas del mundo.
Espacios abiertos con importancia social
Zimmermann también subraya la importancia social de los lugares que están abiertos a todos sin necesidad de pagar. Una iglesia debe ser "un lugar abierto para todos", no solo durante los servicios religiosos. Y plantea una pregunta clave: "¿Quién viene a rezar, quién a admirar, quién por duelo, quién como turista?"
El director del Consejo Cultural califica la decisión del cabildo como una "catástrofe". Para él, la catedral es patrimonio cultural público, por lo que diócesis y responsables locales tendrían que haber hallado otra solución. El problema es que Colonia —como muchas ciudades alemanas— está fuertemente endeudada.
Las peticiones ciudadanas para lograr más financiación de la catedral no han tenido efecto. A partir del 1 de julio de 2026, quien quiera visitar el emblemático edificio de la ciudad tendrá que abonar 12 euros.
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