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lunes, 30 de noviembre de 2020

"¿Me han llamado qué? ¿Un carnaval?"

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.

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Fuente:   La Croix international

Por     Loup Besmond de Senneville

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Un párroco de 80 años en un santuario popular en el sur de Roma cuenta su sorpresa cuando le dijeron que el Papa Francisco había decidido nombrarlo cardenal.

Enrico Feroci, párroco de Santa Maria del Divino Amore (Foto de Agencia IPA / Maxppp)

"¡No me llames 'Su Eminencia'!" advierte el padre Enrico Feroci, mientras mira a través de los anteojos colocados sobre su máscara azul.

"Parece que estás hablando con otra persona", bromea.

El sacerdote de Roma de 80 años es uno de los 13 hombres que el Papa Francisco agregó al Colegio de Cardenales durante un consistorio el sábado en la Basílica de San Pedro.

En los días previos a la ceremonia, el ahora cardenal Feroci habló de su sorpresiva cita desde su residencia en el Santuario de Santa María del Divino Amore (Amor Divino), el popular santuario ubicado a unos 20 kilómetros al sur de Roma donde se encuentra el rector.

“Estaba a punto de celebrar la misa dominical de las 12:30 pm [el 25 de octubre], cuando alguien entró en la sacristía y me dijo: '¡El Papa te ha hecho cardenal!'”, recuerda el anciano sacerdote.

"Pensé que estaban bromeando. Dije, '¿Cardenal? ¿No te refieres a un carnaval?' Y me reí ", dice con una amplia sonrisa.

Pero el hombre que le trajo la noticia sacó su teléfono y le mostró al padre Feroci el texto del anuncio del Papa sobre los nuevos cardenales, que Francisco había hecho minutos antes después de recitar el Ángelus desde el estudio papal con vista a la Plaza de San Pedro.

A diferencia del nombramiento oficial de obispos, el Papa nunca avisa con anticipación a los hombres que elige para ingresar en el Colegio Cardenalicio.

"Mirando esto, estaba completamente perdido, no sabía qué decir", dice el cardenal Feroci, refiriéndose al texto que el hombre le mostró en la sacristía.

"Finalmente fui a celebrar la misa, como estaba previsto, pero estaba abrumado", confiesa.

Durante su conversación con La Croix , que fue ya varios días después del anuncio del 25 de octubre, el neocardenal sigue en un estado de incredulidad.

"Es una sorpresa total. Tengo más de 80 años", dice.

domingo, 29 de noviembre de 2020

El Papa Francisco, el Cardenal Becciu y la importancia de la transparencia

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Fuente:   La Croix international

Por   Robert Mickens (28/11/2020)

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 El extraño y preocupante caso del despido por parte del Papa de un cardenal de alto rango y su negativa a decir por qué

 


Más de nueve semanas.

Eso es cuánto tiempo ha pasado desde que el Papa Francisco tomó la medida sin precedentes de humillar públicamente a un cardenal de alto rango al obligarlo a renunciar a su puesto en la Curia romana y renunciar a todos los derechos relacionados con la membresía en la ilustre universidad de los sombreros rojos.

Y más de nueve semanas después, todavía no sabemos por qué lo hizo el Papa.

Ni él, ni ningún funcionario del Vaticano, ha dicho exactamente lo que hizo el cardenal Angelo Becciu para merecer la ira del legislador supremo de la Iglesia aquí en la tierra.

Nos hemos quedado solo con informes de prensa sin fundamento sobre cómo el cardenal sardo de 72 años supuestamente derrochó cientos de millones de dólares del fondo de caridad del Papa en malos acuerdos inmobiliarios y cómo malversó las arcas del Vaticano para enriquecer a su familia.

Pero estos informes simplemente citan la narrativa elaborada por un par de periódicos italianos que basaron su “primicia” en documentos filtrados, ninguno de los cuales muestra que Becciu hizo algo que realmente se eleve al nivel de delitos y faltas graves.

 

El caso del cardenal Keith Patrick O’Brien

La mayor parte de lo que han escrito los periódicos es especulativo. Y algo de eso parece ser absolutamente falso. Por ejemplo, los periodistas italianos han dicho repetidamente que el cardenal está siendo investigado por magistrados vaticanos e italianos. Pero estas dos entidades judiciales lo han negado.

¿Entonces, qué está pasando aquí? El Papa no hace lo que Francisco le hizo a Angelo Becciu por algo que no es extremadamente grave.

De hecho, la última vez (y parece ser la única otra vez) que un cardenal fue despojado de sus derechos de voto fue en 2015 cuando este mismo Papa impuso la misma pena al cardenal Keith Patrick O’Brien.

martes, 3 de noviembre de 2020

CONGRESO DEL LAICADO EN MADRID: RETOS CONOCIDOS AÚN PENDIENTES

 

 

Estrella Moreno Laiz

 

Entre el 14 y el 16 de febrero de 2020 se celebró en Madrid, auspiciado por la Conferencia Episcopal Española a través de la comisión de Apostolado Seglar,el congreso de laicos “Pueblo de Dios en salida”. Tal como se presentaba, se convocaba con el objetivo de dinamizar el laicado en España partiendo del protagonismo y la participación de los propios laicos. Para ello, se articuló un proceso previo de reflexión y motivación que debía desarrollarse en las diferentes diócesis españolas, en torno a un documento marco con unas cuestiones para su reflexión. Y ahora se pretende generar un post-congreso que siga impulsando el trabajo en las diversas diócesis en torno a los mismos subrayados.

El Congreso, celebrado antes de la situación de pandemia, fue un éxito de participación para los organizadores: 1867 congresistas representantes de todas las diócesis españolas, movimientos y asociaciones laicales, congregaciones religiosas e institutos seculares, acompañados por 70 obispos y 153 presbíteros que se hicieron presentes en algún momento a lo largo de esos dos días y medio.

Además de una ponencia inicial y los espacios de oración y celebración, el congreso se articuló en torno a cuatro grandes contenidos o itinerarios (primer anuncio, acompañamiento, presencia en la vida pública y procesos formativos) que se desarrollaron cada uno, a partir de una ponencia inicial, en distintos talleres donde se presentaba una experiencia concreta relacionada con esa dimensión. Finalmente, hubo un espacio en el que compartir en pequeños grupos las llamadas recibidas en torno a qué actitudes convertir, qué procesos activar y qué proyectos proponer.

La ponencia final, que intentaba recoger las cuestiones más significativas, subrayaba algunas de ellas:

·        La identidad de la Iglesia toda y de cada una de sus vocaciones como discípula misionera que debe desarrollar su acción en un contexto secular y pluralista.

·        La sinodalidad como forma de trabajo necesaria para una iglesia en salida

·        El protagonismo del laicado dentro de una iglesia de comunión

·        El discernimiento como actitud fundamental para responder a la llamada que Dios nos hace hoy a través de la realidad.

lunes, 26 de octubre de 2020

Francia: ¿están los laicos por un Sínodo?

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Fuente:     settimananews

Lorenzo Prezzi

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Unos cuarenta movimientos eclesiales, comunidades y asociaciones francesas, han acordado en una “Carta de Intenciones” (aún no pública) emprender un camino de reforma eclesial. Por primera vez, sectores muy diferentes de la Iglesia y asociaciones dedicadas a actividades sociales se han preguntado cómo ayudar a la Iglesia en este difícil momento. Informa de ello La Croix (16 de octubre) subrayando el papel integrador de la iniciativa, llamada “Promesses d'Eglise”. 

 


 Una respuesta

Todo arranca de la “Carta al Pueblo de Dios” (20 de agosto de 2018) en la que el Papa llamaba al mundo laical a colaborar frente a la devastación causada por el maltrato infantil. Un pequeño grupo informal se reunió preguntándose qué hacer.

Unos meses más tarde, en la primera reunión (mayo de 2019), se juntaron representantes de una treintena de colectivos eclesiales, de lo más diverso: desde la “Communauté de l'Emmanuel” hasta la “CCFD-Terre Solidaire”, pasando por las “Semaines sociales” o la “DCC (delegación católica de cooperación)”, el “Secours catholique” y “Chemin-Neuf”.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Nuevos nombramientos de obispos y “conversión eclesial”

 

 Jesús Martínez Gordo
(Teólogo)

 


Después de veinticinco años al frente de la diócesis de Bilbao (quince con mons. Ricardo Blázquez y diez con mons. Mario Iceta) casi nadie niega me dice un amigo que estos obispos fueron enviados para reconducirnos al “buen camino” de la involución eclesial, formulada en el Sínodo de obispos de los Países Bajos (1980) y, a partir de entonces, ejecutada sin consideraciones de ninguna clase. Las “Conclusiones” de este singular y atípico Sínodo, celebrado en el Vaticano, bajo la presidencia de Juan Pablo II y los “pesos pesados” de la curia vaticana de aquel tiempo, han sido aplicadas con penosos y más que lamentables resultados no solo en Holanda, sino también en otros lugares. Y, por supuesto, en el País Vasco, la “Holanda del Norte”. Lo han hecho al pie de la letra, estando al frente de la Conferencia Episcopal el cardenal mons. Rouco, en armoniosa y cordial entente con diferentes nuncios en Madrid. El punto capital de aquel Sínodo (y de la hoja de ruta en que cuajó) ha venido siendo el nombramiento de obispos con un perfil ajustado a las susodichas “Conclusiones” que invito a leer detenidamente a los más interesados. Y el problema que había que atajar era la recepción del Vaticano II en curso. Es referencial al respecto la Asamblea Diocesana (1984-1987) de Bilbao y las propuestas votadas y aprobadas: una buena parte, ratificadas por los obispos de entonces (mons. Larrea y Uriarte) y otras, muy pocas, referidas a asuntos reservados a la Santa Sede, comunicadas por los obispos al Vaticano.

 

Estamos hablando de un acontecimiento (la Asamblea Diocesana) y de un “modus operandi”, sinodal y corresponsable, que encendió todas las alarmas en la Santa Sede, ocupada —como estaba, ya por aquellos años en recepcionar involutivamente el Vaticano II y en aplicar la hoja de ruta “aprobada” en el famoso Sínodo holandés en la Santa Sede de enero de 1980. Por eso, no extraña que, desde el minuto uno, ni mons. Blázquez ni mons. Iceta quisieran saber nada de dicha Asamblea Diocesana ni, por supuesto de una nueva o, incluso, de un Sínodo (canónicamente, más controlable por ellos). Ya se sabe, el gato escaldado del agua huye… aunque sea fría. Ha habido quien me ha recordado que, siempre que se les preguntaba si habían recibido consignas al respecto, tanto mons. Blázquez como mons. Iceta respondían que no había nada de nada al respecto; que todo eran “fantasías conspiranoicas”. Y siempre, apunta quien me lo ha trasladado, recibían la misma o parecida réplica: es muy probable que no haya consignas porque Vds. habida cuenta del perfil teológico, espiritual y pastoral que presentan son la consigna.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Covid e Iglesia

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Por J. ELZO (Sociólogo)
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La crisis del Covid 19 no va a suponer el fin de la Iglesia. Tampoco el de la Iglesia de masas. Es un paréntesis que se observa en todo acto multitudinario, hasta el punto que hay regiones en España que han prohibido reuniones de más de diez personas. El Covid ha pillado a la Iglesia en un momento de profundos cambios. En una mutación histórica. Los que tenemos ya una edad avanzada hemos nacido y hemos vivido la adolescencia todavía en el estado de cristiandad. Valga un dato: la iglesia llena de jóvenes los primeros viernes de mes. En la década de los 60 del siglo pasado irrumpe, de forma abrupta la secularización, con un descalabro en la práctica dominical. Primero como un hecho incuestionable, después como una ideología de futuro. La secularidad deviene, entonces, secularismo en determinados colectivos muy influyentes en la sociedad. Pero pronto la secularidad muestra sus límites y, en la actualidad, en los círculos intelectuales europeos es más objeto de historia de las ideas que de sociología del hecho religioso actual. Que está dando paso a la era post-secular, con una pléyade de sacralidades, muchas de ellas de matriz originaria secular, ya en competencia con la sacralidad de matriz religiosa.

Por otra parte, junto al descalabro de la práctica dominical, vemos mantenerse en algunos lugares (Andalucía por ejemplo) y emerger en otros lugares, un doble movimiento: el auge de la religiosidad popular con peregrinaciones a lugares emblemáticos, marchas, como el Camino de Santiago, a caballo entre lo espiritual secular y lo espiritual religioso, por un lado y, por el otro, la efervescencia de pequeños colectivos, movidos por una fe viva en Jesús de Nazaret, que se reúnen en oración y estudio, a lo largo y ancho de la geografía española, aunque todavía no hay un estudio serio que pueda dar fe de su existencia, diversidad y vitalidad.

En este contexto irrumpe el virus. En su lucha, se ha privilegiado la razón sanitaria, pues es la causa de la epidemia, pero no se ha subrayado suficientemente sus consecuencias: laborales, psicológicas, relacionales, espirituales, etc. En las tomas de decisiones, precauciones y prohibiciones, los lobbies son capitales. El gran musico Daniel Barenboim se quejaba de que, en Berlín, donde reside, los restaurantes estén a rebosar mientras que en las salas de ópera y conciertos haya restricciones que pueden acabar con la programación de un año, como ha sucedido en el MET de Nueva York, donde han anulado la temporada 2020 - 2021. El lobby hostelero es mas fuerte que el musical. Y no digamos si lo comparamos con el religioso, inexistente. Se dirá que, en misa, y en la ópera y música clásica, se ven muchas canas y calvas, como si las canas y calvas no llenaran los restaurantes de postín. Y no se anularan, también, los conciertos de música electrónica, a donde acuden muchos jóvenes.

El futuro de la Iglesia está, y estará, en manos de los creyentes. Ahora no toca grandes manifestaciones. Pero hoy la Iglesia, los cristianos, tenemos otra prioridad: acompañar a los enfermos de Covid, muchos ancianos viviendo solos, y a los que se queden sin trabajo porque le cierren sus empresas: Corintios 13.

Donostia San Sebastián 7 de septiembre de 2020
Javier Elzo

sábado, 12 de septiembre de 2020

Cardenal Hollerich reacciona ante incendio en el campo de refugiados de Lesbos

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Por: Gudrun Sailer – Ciudad del Vaticano
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El cardenal Jean-Claude Hollerich está consternado por el gran incendio que se produjo en el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos. En una entrevista con Radio Vaticana, el Arzobispo de Luxemburgo, Presidente de la COMECE, hizo un llamamiento a los países ricos de Europa para que finalmente asuman su responsabilidad hacia los refugiados.

 


El campo de refugiados en la isla griega de Lesbos, que el Papa Francisco visitó en 2016, fue quemado en gran parte este miércoles a la madrugada. La causa aún no es clara; el fuego fue controlado al día siguiente. Según el Cardenal Hollerich, el desastre tiene repercusiones en Europa.

"Creo que lo que está ardiendo o se ha quemado allí no es sólo el campo de Moria, el campo de refugiados. La esperanza del pueblo se ha quemado. La humanidad de Europa, la tradición del humanismo, del cristianismo, ya no existe tampoco. Ya cuando visité el campo junto al Cardenal Krajewski en nombre del Santo Padre y hablamos con la gente, nos dimos cuenta de que no tenían más esperanza. Han perdido toda esperanza, están desesperados, no saben qué hacer. El fuego mismo me parece una expresión de toda esta desesperación", dijo el Cardenal con tristeza.

 

Los efectos de la publicidad ya no son suficientes

El Cardenal Hollerich dijo que, como Presidente de la Comece, agradecía que la Unión Europea ya hubiera expresado su opinión sobre el dramático incendio del campamento de refugiados y aseguraba al Gobierno griego su asistencia a los afectados, por ejemplo en forma de reubicación.

"Pero creo que esto ya no es suficiente", ha alarmado el Cardenal Hollerich. Debemos aceptar nuestra responsabilidad como seres humanos. Esto significa que todos los países que han prometido acoger a los niños y a los enfermos no siempre deben posponerlo por cualquier razón. En vez de eso, deberían hacerlo ahora. También creo que la Iglesia debe actuar. Sant'Egidio está muy presente, y ya han llevado a muchas personas por los corredores humanitarios, especialmente en Italia. Y si la pobre Italia todavía puede acoger a toda esta gente, no entiendo por qué los países menos afectados por la crisis de coronavirus no pueden también hacer su contribución".

 

Europa está en peligro de perder su humanidad

Si Europa no se apresura, la situación de los refugiados en las fronteras europeas empeorará aún más, asegura preocupado el Cardenal Hollerich. "Creo que muchos gobiernos están escuchando a la derecha radical que no quiere refugiados", dijo. "Esto está llevando a Europa a la inhumanidad, estamos perdiendo nuestro sentido de la humanidad", se lamentó. Las diócesis de Europa, así como la suya propia, han perdido mucho dinero por la crisis del coronavirus, admitió el cardenal. Pero compartir en el sentido cristiano de la palabra también significa compartir cuando uno es pobre.

El propio Cardenal Hollerich había visitado el campo en 2019 y luego recibió a dos familias de refugiados en su archidiócesis en Luxemburgo. "Puedo decirte la alegría que siento cuando visito a estas dos familias", dijo el cardenal. "La gente está tan feliz de tener una vida normal. Los niños, que nunca tuvieron la oportunidad de ir a la escuela, están aprendiendo el alfabeto mientras hablamos. Tienen esperanza de vivir. Hay que dar esperanza a esta gente", concluye.