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lunes, 14 de septiembre de 2020

Covid e Iglesia

 NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Por J. ELZO (Sociólogo)
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La crisis del Covid 19 no va a suponer el fin de la Iglesia. Tampoco el de la Iglesia de masas. Es un paréntesis que se observa en todo acto multitudinario, hasta el punto que hay regiones en España que han prohibido reuniones de más de diez personas. El Covid ha pillado a la Iglesia en un momento de profundos cambios. En una mutación histórica. Los que tenemos ya una edad avanzada hemos nacido y hemos vivido la adolescencia todavía en el estado de cristiandad. Valga un dato: la iglesia llena de jóvenes los primeros viernes de mes. En la década de los 60 del siglo pasado irrumpe, de forma abrupta la secularización, con un descalabro en la práctica dominical. Primero como un hecho incuestionable, después como una ideología de futuro. La secularidad deviene, entonces, secularismo en determinados colectivos muy influyentes en la sociedad. Pero pronto la secularidad muestra sus límites y, en la actualidad, en los círculos intelectuales europeos es más objeto de historia de las ideas que de sociología del hecho religioso actual. Que está dando paso a la era post-secular, con una pléyade de sacralidades, muchas de ellas de matriz originaria secular, ya en competencia con la sacralidad de matriz religiosa.

Por otra parte, junto al descalabro de la práctica dominical, vemos mantenerse en algunos lugares (Andalucía por ejemplo) y emerger en otros lugares, un doble movimiento: el auge de la religiosidad popular con peregrinaciones a lugares emblemáticos, marchas, como el Camino de Santiago, a caballo entre lo espiritual secular y lo espiritual religioso, por un lado y, por el otro, la efervescencia de pequeños colectivos, movidos por una fe viva en Jesús de Nazaret, que se reúnen en oración y estudio, a lo largo y ancho de la geografía española, aunque todavía no hay un estudio serio que pueda dar fe de su existencia, diversidad y vitalidad.

En este contexto irrumpe el virus. En su lucha, se ha privilegiado la razón sanitaria, pues es la causa de la epidemia, pero no se ha subrayado suficientemente sus consecuencias: laborales, psicológicas, relacionales, espirituales, etc. En las tomas de decisiones, precauciones y prohibiciones, los lobbies son capitales. El gran musico Daniel Barenboim se quejaba de que, en Berlín, donde reside, los restaurantes estén a rebosar mientras que en las salas de ópera y conciertos haya restricciones que pueden acabar con la programación de un año, como ha sucedido en el MET de Nueva York, donde han anulado la temporada 2020 - 2021. El lobby hostelero es mas fuerte que el musical. Y no digamos si lo comparamos con el religioso, inexistente. Se dirá que, en misa, y en la ópera y música clásica, se ven muchas canas y calvas, como si las canas y calvas no llenaran los restaurantes de postín. Y no se anularan, también, los conciertos de música electrónica, a donde acuden muchos jóvenes.

El futuro de la Iglesia está, y estará, en manos de los creyentes. Ahora no toca grandes manifestaciones. Pero hoy la Iglesia, los cristianos, tenemos otra prioridad: acompañar a los enfermos de Covid, muchos ancianos viviendo solos, y a los que se queden sin trabajo porque le cierren sus empresas: Corintios 13.

Donostia San Sebastián 7 de septiembre de 2020
Javier Elzo

Secularización y coronavirus…

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Fuente: Vida Nueva, 13/009/20
 
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Para González-Anleo, “ya apunta una cuarta ola de secularización de los jóvenes”

¿La imagen de las parroquias vacías o con el aforo reducido es un adelanto de que estamos ante el fin de la Iglesia de masas? ¿Está azuzando este proceso histórico el coronavirus? El sociólogo Juan María González-Anleo, autor de libros como ‘Generación Selfie’, explica que, “en este tiempo de pandemia, he acudido a varios filósofos y cada uno tiene una visión sobre lo que esta supondrá. Por ejemplo, mientras el sociólogo esloveno Slavoj Žižek defiende que el coronavirus propiciará ‘un golpe mortal al capitalismo’, el francés Michel Houellebecq considera que ‘no cambiará absolutamente nada’”.

“Personalmente –añade–, intuyo que no van a cambiar demasiado las cosas. Ni va a ser el fin del capitalismo ni va a modificar en exceso nuestro modo de relacionarnos. En cuanto haya vacuna, volveremos a lo mismo, porque cambiar un patrón cultural es algo ciertamente complejo y que tarda mucho tiempo en penetrar en una sociedad”.

 

¿Se puede hablar de comunidad?

A nivel eclesial, “también se mantendrá lo mismo y no vamos hacia una Iglesia del tú a tú”. Algo que el sociólogo, coautor del último informe sobre la juventud de la Fundación SM, publicado el 2017, también aprecia en el que están preparando para que vea la luz en los próximos meses: “Comprobamos que continúa una tercera ola de secularización de los jóvenes y que, seguramente, ya apunta una cuarta… Así que, por ese lado, la situación va a seguir exactamente igual o irá a peor”.

Hasta el extremo de que González-Anleo llega a plantear que “hablar de comunidad hoy en la Iglesia me parece algo arriesgado… Al menos si nos referimos a una realidad dominada por personas octogenarias, que repiten siempre lo mismo y que no tienen ninguna actividad más allá de la celebración”.

 

No habrá nuevas

Un duro diagnóstico que concluye con su aldabonazo final: “Quienes conforman comunidades las mantendrán, pero no habrá nuevas en el futuro. Con pandemia o sin ella, esto no va a cambiar”.

 

lunes, 9 de septiembre de 2019

El hecho religioso en la televisión pública catalana


Eduardo Ibáñez, en Catalunya Religió

Siempre he considerado que la Televisión Pública de Cataluña es globalmente de una gran calidad. Así es reconocido mayoritariamente en nuestro país y los altos niveles de audiencia son una prueba.

Ahora bien, creo que esto tiene una clara y preocupante excepción: el tratamiento del hecho religioso, indigno de la calidad general de esta cadena.


Una presencia marginal

De entrada, es fácil constatar que la presencia del hecho religioso en los informativos y en el conjunto de la programación es realmente marginal o, como mínimo, completamente insuficiente para la importancia sociológica de la religión en nuestro país.

Según el último Barómetro de la Religiosidad en Cataluña (2016), el 68% de la población catalana se identifica con una confesión religiosa y al menos la mitad (50,09%) se consideran personas con creencias religiosas. Además, una parte significativa de ellas participa regularmente en actos de culto y se interesa por los acontecimientos y temáticas religiosas.

Por otra parte, desde un punto de vista cualitativo, las creencias religiosas no son una afición o gusto cualquiera, sino que normalmente constituyen una dimensión fundamental y decisiva de la vida de los creyentes.

Cada vez es más claro que las religiones hacen un aporte social de primera magnitud, ofreciendo sentido a la vida de muchas personas, creando y promoviendo valores éticos esenciales, dando apoyo a los colectivos más vulnerables y contribuyendo a la educación, a la cultura y a la cohesión social. Los medios de comunicación públicos deben reflejarlo de forma natural e informar sobre ello objetivamente.

A pesar de todo esto, lo cierto es que los contenidos específicamente religiosos en los canales de la televisión pública de Cataluña son sorprendentemente escasos.

Esta marginalidad es bien patente sobre todo si se compara con la presencia tan importante y sistemática de otros contenidos que, a pesar de tener su legítimo interés y audiencia, diría que no cuentan con una adhesión o demanda popular mucho mayor, como (por poner ejemplos al azar), la cocina, las setas, los castellers, el cine, la danza, el motociclismo, el baloncesto o los índices del IBEX37, que prácticamente cada día visitan las pantallas (en algunos casos de manera terriblemente repetitiva), por no hablar de la omnipresencia del fútbol.

viernes, 25 de abril de 2014

España ha dejado de ser católica practicante

Julio Embid
(en eldiario.es)

  • La práctica religiosa ha quedado muy reducida a mayores y mujeres, de pueblos pequeños del interior, de clase obrera y con educación primaria o secundari
  • Texto publicado en 'Qué está pasando en la Iglesia', el número 5 de la revista 'Cuadernos' de eldiario.es: aquí tienes la lista de librerías y quioscos en los que puedes encontrar la revista






El 13 de octubre de 1931 el presidente del Consejo de Ministros de España, Manuel Azaña, declaró en un largo discurso ante las Cortes Constituyentes republicanas que España había dejado de ser católica. Se estaba buscando una solución al llamado problema religioso y al excesivo peso que, según la izquierda y el centro laico, tenía la Iglesia Católica en la educación española y en la sociedad. Se afirmó aquella sentencia que entonces, e incluso ahora, podría considerarse excesiva.

jueves, 21 de noviembre de 2013

En Colombia se abren cada semana entre 15 y 20 nuevas iglesias

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CL.H.

La Dirección de los Asuntos Religiosos del ministerio colombiano del interior tiene conocimiento de, por lo menos, tres peticiones diarias de registro de una nueva Iglesia, o de entre 15 y 20 cada semana. Es lo que informa el diario colombiano “El Tiempo” que recuerda la existencia de 5.000 iglesias registradas en el país. Nueve de cada diez de estas Iglesias son variantes de sectas evangélicas.

lunes, 11 de noviembre de 2013

los nuevos curas

Carlos F. Barberá
Michel de Saint-Pierre, escritor monárquico y ultracatólico, publicó en Francia en 1964 una novela traducida con el nombre de Los nuevos curas. Presentaba en una parroquia de un barrio obrero, en pleno clima conciliar, a dos curas “comprometidos” que no lograban tener éxito pastoral por sus actitudes secularizadas. Frente a ellos aparecía un “nuevo cura” de talante tradicional quien, con su silencio y su vida interior, conseguía lo que los otros no pudieron lograr. Hubo mucha polémica sobre esta novela que -siendo mediocre- no dejó, sin embargo, de resultar profética: los nuevos curas estaban llegando y ya están aquí.

Un hecho reciente ha sido para mí muy revelador. Como al final aludo a una carta privada diré el pecado sin nombrar al pecador. Se trata de un cura joven al que yo había escrito una nota sobre una eucaristía veraniega que vi por televisión. Me contestó con una carta de puño y letra que terminaba con el siguiente párrafo: “Me encomiendo a su oración para que algún día llegue a ser un sacerdote santo y para que mi modo de dirigir al rebaño de Cristo sea el más adecuado y oportuno”.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La religiosidad popular y su renovada actualidad

L. Berzano

Profesor ordinario – Universidad de Turín
Coordinador Nacional de las Asociaciones Italianas de Sociología (AIS)
Departamento de Sociología de la Religión


He aquí las tres conclusiones más importantes del Congreso sobre la religiosidad popular celebrado  entre el 19 y el 20 de octubre de 2012 en la basílica del Santo de Padua con la participación de sociólogos y semiólogos tanto italianos como extranjeros:

La primera, la actualidad de la religiosidad popular: algo así como si se estuviera asistiendo al renacimiento de la religión de siempre.