NOTA: En
el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en
las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19»)
bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que
puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad,
incomunicadas o necesitadas de expresarse.
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Fuente: VN
Por Mateo González Alonso
22 ene 2021
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El Camino Sinodal avanza con propuestas sobre los
ministerios, el papel de la mujer o la moral sexual
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Ningún tema se ha vetado en un debate que busca ser el
germen de una Iglesia renovada
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Visto por algunos como una temeridad, para otros es
referencia ante el Sínodo vaticano sobre sinodalidad
En 2018, un informe demoledor llegó a la Asamblea
Plenaria de la Conferencia Episcopal Alemana. El estudio revelaba que, en el
seno de la Iglesia católica, 3.677 menores confirmados sufrieron abusos
desde 1946 hasta 2014 por parte de 1.670 religiosos. La edad media de las
víctimas no llegaba a los 13 años.
Un “problema masivo”, dijeron los obispos entonces, que
abrió una sangría que llega hasta hoy. El número de personas que abandonaron la Iglesia
católica aumentó un 26,2% en 2019 –unos cinco puntos por encima de la Iglesia
evangélica–, llegando así a la desafección de 272.771 fieles en solo un año.
De este jarro de agua fría –o patata caliente, según se
mire–, surgió el Camino Sinodal. Un proceso que ha derivado en una serie
de asambleas para afrontar lo que obispos, sacerdotes, religiosos y laicos
han establecido como ejes básicos para la renovación pastoral de la Iglesia en
Alemania. Una idea que, hasta materializarse, ha debido afrontar algunos
recelos, de dentro y de fuera. El anterior presidente de la Conferencia
Episcopal, el cardenal Reinhard Marx, es quien condujo el proceso previo a las
asambleas.
Miembro del Consejo de cardenales de Francisco, el
propio Papa respaldó el sínodo con una Carta a los católicos alemanes,
firmada el 29 de junio de 2019, en la que recordaba que “las Iglesias
particulare … si se encuentran separadas del entero cuerpo eclesial, se
debilitan, marchitan y mueren”, frente a las tensiones surgidas ante la
posibilidad de que en Alemania se dieran por buenas opciones rechazadas en el
resto del orbe católico. Ahora bien, invitaba a todo el Pueblo de Dios a
ponerse en “estado de vigilia y conversión que permitan mantener vivas y
operantes” las cuestiones del Camino Sinodal.
Carta desde Roma
El tono de la carta que, apenas dos meses después,
escribió el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los
Obispos, era otro. El purpurado matizaba mucho el alcance o la legitimidad
de algunas de las decisiones pastorales que pudieran salir de esta asamblea
en temas como el papel de la mujer en la Iglesia, el poder de la Iglesia, el
celibato o la integración de los homosexuales –temas esenciales para los
organizadores–.