14.02.2021
El teólogo bilbaíno y doctor en Ciencias Políticas Carlos García de Andoin consideró "urgente cambiar la actual concepción de la Iglesia reservada en exclusiva a varones célibes y ordenados"
El director del Instituto de Teología y Pastoral de Bilbao, teólogo, doctor en Ciencias Políticas y profesor de sociología Carlos García de Andoin defendió en el Foro Gogoa que "la Iglesia no puede posponer por más tiempo la reforma sobre su modelo de participación y de gobierno". Considera urgente cambiar su actual concepción excluyente del poder, reservada en exclusiva a varones célibes y ordenados, y extremadamente "endógena, centralista y gerontocrática, no acorde con el Vaticano II". Con la mirada puesta en la Asamblea de Obispos sobre la sinodalidad de 2022 propone dar poder de decisión a los consejos pastorales, confiar ministerios a laicos y laicas, el acceso al diaconado de las mujeres como primer paso para la igualdad real en la Iglesia, impulsar las consultas al pueblo de Dios o prescribir canónicamente la rendición de cuentas.
Está muy extendida la cultura negacionista del poder en la Iglesia. Solo
existe el servicio.
¿Dificulta esto cualquier cambio?
—Hay que comenzar por aquí porque la cultura eclesial tiende a la demonización o a la espiritualización del poder, lo invisibiliza o sacraliza. Esta cultura negacionista del poder es tajantemente desmentida por la realidad, por la eclesiología, por el Código de Derecho Canónico y por la misma Palabra de Dios. Existe poder, debe existir, y para que ayude a la convivencia de la comunidad y sirva al cumplimiento de sus fines debe ser definido, regulado y ordenado. Eso sí, conforme a los Evangelios, a la tradición apostólica y a la común dignidad humana. El poder es una mediación necesaria también en la Iglesia y no es entendible sino como servicio. No hay que enfrentar poder y servicio.

