jueves, 26 de enero de 2023

Patxi López, Dios y las mujeres

El Sr. Portavoz acaba de agredir innecesariamente (si es que hay alguna agresión necesaria) a todos los que creemos en Dios.

Fuente:    Protestante Digital

Por   X. Manuel Suárez

26/01/2023



"No hay gobierno, ni estado, ni Dios que pueda decidir sobre las mujeres", acaba de sentenciar con heroica vehemencia en el Congreso el portavoz socialista, Patxi López.

Si cree en Dios, ¿por qué lo menta así? Si no cree en Dios, ¿por qué lo menta así? El Sr. Portavoz acaba de agredir innecesariamente (si es que hay alguna agresión necesaria) a todos los que creemos en Dios. Ignora que la libertad desde la que habla en una institución democrática ha sido conquistada por personas creyentes en Dios, que pusieron los cimientos del sistema democrático occidental en la Europa que abrazó la Reforma protestante, un movimiento que asentó las libertades personales y sociales y generó la primera Constitución democrática del mundo en la sociedad puritana americana. Y creyentes en Dios fueron protagonistas en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU o en la gestación del proyecto de la Unión Europea.

Como socialista y feminista debería saber que los primeros sindicatos, las Trades Unions, surgieron con el sustento del protestantismo metodista y el movimiento de reivindicación de la igualdad de la mujer se inició en una iglesia evangélica en Seneca Falls.

El tema que suscitó tan vehemente expresión se vincula igualmente a los fundamentos del sistema democrático. Como protestantes nos hemos enfrentado siempre a cualquier tipo de tutelaje, porque el tutelaje es incompatible con la libertad; defendemos la libertad de toda persona para tomar sus decisiones con plena responsabilidad. Iniciamos así nuestra lucha por las libertades reclamando el acceso personal, sin cortapisa ni censura alguna, a la Biblia, porque cada uno tiene el derecho y la obligación de acceder a toda la información para tomar sus decisiones con pleno conocimiento. No hay plena libertad sin plena información.

Esta forma democrática de entender la libertad se aplica a la relación médico-paciente: Es obligación del médico aportar toda la información disponible al paciente para que este pueda tomar sus decisiones con libertad y responsabilidad. Es tutelaje ocultar esa información al paciente, es tutelaje manipular esa información para promover en él una determinada decisión.

Esa información debe estar fundamentada en criterios científicos, no ideológicos, en realidades objetivas, no en ocultaciones y manipulaciones. Es ocultación y manipulación extender el concepto pre-científico, medieval, de que “en unos milímetros no puede haber vida humana”, como dijo la ministra de Derechos Sociales.

Comete ocultación intencionada el médico que no muestra a la mujer que piensa en abortar la realidad del ser humano que lleva dentro. La mujer embarazada debe saber que ese ser humano, sobre el que va a tomar una decisión irreversible, tiene vida con latido objetivamente audible y rostro humano objetivable en una ecografía.

Ocultarle esa información a la mujer es restringir activamente su capacidad para tomar una decisión en plena libertad con plena información, es volver al tutelaje que por siglos nos ha impuesto lo que podemos ver y lo que no nos conviene ver, es una desconsideración hacia la madurez y responsabilidad de la mujer, es miedo a la libertad.

En una sociedad democrática todas estas cuestiones se deben debatir con objetividad, no con eslógans, con evidencia científica, no con ocultaciones, con argumentos, no con agresiones verbales. Aquí se demuestra el verdadero progresismo de una sociedad. El Sr. portavoz socialista debe ser consciente de que además de encender a su bancada, tiene la responsabilidad de mostrar ante la sociedad un modelo correcto de cómo se discrepa desde el respeto, porque los diputados tienen también una función de ejemplaridad y la población que les escucha aprende de esos modelos. Su intervención en la citada sesión parlamentaria fue poco ejemplar.

Nos faltó al respeto a numerosos ciudadanos –entre ellos, numerosos votantes de su partido– y con eso ha perdido nuestro respeto. Si quiere recuperarlo, le invitamos a que retire esa frase y pida disculpas; estará haciendo así un excelente ejercicio de ejemplaridad.

 

 

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