lunes, 27 de abril de 2026

Faggioli, historiador de la Iglesia: “El Papa no quería ser el anti-Trump, pero ha sido arrastrado al choque”

El prestigioso erudito del Trinity College de Dublin analiza la crisis abierta entre el Vaticano y el presidente de Estados Unidos ante las críticas reiteradas del Pontífice a la guerra

Fuente:   La Vanguardia

Por   Francesco Olivo

Roma. Corresponsal

15/04/2026



El Papa León XIV y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con una gorra Kevin Lamarque / Reuters

Según Massimo Faggioli, historiador de la Iglesia en el Trinity College de Dublín y autor del ensayo De Dios a Trump (editorial Scholé), este choque entre Donald Trump y el papa León XIV era inevitable.

 

Profesor, ¿por qué inevitable?

León XIV ha sido prudente durante estos meses. Pero desde enero todo ha cambiado.

 

En las últimas semanas la voz del Papa se ha hecho más fuerte.

Claro. Cuando hay un presidente que amenaza con borrar civilizaciones enteras, llega un punto en el que el Papa tiene que alzar la voz. Y lo ha hecho de manera muy clara. Desde el Domingo de Ramos, toda la Semana Santa ha sido un crescendo.

 

¿Prevost es el anti-Trump?

No quería ser el anti-Trump. No quería entrar en la polarización estadounidense, siempre lo ha dicho. Pero se ha visto arrastrado a ello, porque Trump convierte todo en un ring permanente. Es el terreno en el que se mueve: arrastra a mucha gente, y entre ellos también ha estado el Papa. Y en ese momento no puedes fingir que estás hablando con un poeta. Tienes que enfrentarte a la situación tal como es, y por eso el choque es inevitable.

 

¿Dónde nace el conflicto?

Prevost ya no estaba entre los convencidos de la primera presidencia de Trump. Pero ahora es aún más evidente que hay una brecha entre las promesas hechas a los católicos, al electorado moderado religioso, y lo que ha ocurrido en estos últimos cuatro meses, empezando por la política exterior.

 

¿Y en política interna?

Ahí el papa León había intentado delegar en los obispos de Estados Unidos, y eso ha funcionado bastante en los últimos seis meses. Un episcopado muy dividido entre progresistas y conservadores se ha unido, por ejemplo, en la defensa de los migrantes. Trump ha terminado por despertar conciencias.

 

¿Qué empuja a Trump a atacar así al Pontífice?

El trumpismo se siente traicionado por el Vaticano. Esperaban que un Papa estadounidense se alineara con la agenda de Trump, también en clave religiosa. Y eso no ha ocurrido.

 

¿Qué ha cambiado en estos cuatro meses?

Venezuela, Cuba, Irán y Líbano. Solo por citar algunas crisis. Son temas muy sensibles para la Iglesia católica.

 

¿Y en Washington no lo sabían?

Estamos hablando de una élite que mira el mundo como si fueran parcelas inmobiliarias que desarrollar, contratos que adjudicar. Basta ver ciertos vídeos, como el de Gaza. Hay una incomprensión total de lo que es el Vaticano y de cómo reacciona ante determinadas provocaciones.

 

¿Le ha sorprendido la reacción del Papa?

Este episodio ha revelado un rasgo del carácter de Prevost que había permanecido bastante en la sombra cuando estaba en Roma como cardenal. En cambio, en su larga etapa en Perú ya había demostrado que sabe actuar con gran firmeza ante los poderosos.

 

En su ensayo ya hablaba de un posible “cisma”. Una amenaza que habría reaparecido en una reunión en el Pentágono el pasado enero, entre el subsecretario de Defensa, Elbridge Colby, y el ex nuncio en Washington, el cardenal Christophe Pierre. Se intentó desmentir, pero el choque está ahora a la vista de todos.

Han corregido algunos detalles, pero el hecho es incontestable: el representante del Vaticano fue convocado tras un discurso del Papa en el que criticaba la actitud de la Casa Blanca..

 

¿Hoy es posible un cisma?

Paradójicamente, hoy es un escenario menos verosímil. Los católicos más radicales que amenazaban con el cisma porque Francisco no era lo suficientemente antiabortista tienen ahora dificultades para sostenerlo. Ya no pueden fingir que todo es normal.

 

¿Qué queda de los religiosos trumpistas?

El trumpismo actual sigue la idea de que el Papa es, en el fondo, un comunista. Es un callejón sin salida que no conduce a un cisma, sino al aislamiento, a la pérdida de credibilidad. Este es también uno de los efectos –quizá no buscados– de la elección de León: un Papa moderado en las formas, que no se deja arrastrar por la retórica. El cisma era más visible el año pasado; hoy León ha recompuesto en torno a sí a parte de quienes con Francisco eran más críticos.

 

El católico converso JD Vance también ha atacado al Papa, de forma más sutil pero no menos directa: “Ocúpese solo de cuestiones morales y no de la política estadounidense”.

Es un autogol que liquida su credibilidad intelectual y compromete la viabilidad política del proyecto neointegralista católico made in USA.

 

Vance está a punto de publicar un libro en el que aborda su conversión. ¿Con qué objetivo?

Era una operación pensada para reforzar su credibilidad como candidato y dirigirse a un electorado moderado y religioso. Formaba parte de un escenario diseñado hace meses, pero ahora todo ha cambiado.

 

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