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lunes, 12 de octubre de 2015

Celibato impuesto a todos los presbíteros



De PROCONCIL
Por Emilia Robles

El Sínodo sigue reunido en torno a la familia. Se está orando para que se descubra como sublime ese gran proyecto de Dios de manifestarse en la relación. Y en ese paradigma de Dios-trinidad-relación, entra la relación hombre-mujer cuyas vidas se unen para responder a una vocación primigenia.

Hay voces que expresan preocupación por el deterioro y la inmadurez que rodean muchas veces a las uniones de pareja. Es penoso ver cómo en un mundo donde cada vez muchos disponen de más recursos, tantas relaciones dañinas atenten contra esa unión profunda. Entre ellas, un trabajo alienante y deshumanizador, el imperio del consumo ordenado por el dios Mercado, un ser humano que se va descentrando de sí mismo y que busca el placer en el cambio continuo, en el ver sucesivo, en el poseer, en el dominar. Para poder cuidar una relación hace falta silencio, contemplación, poder mirar al otro desde la mirada de Dios, verlo como el niño o la niña que fue…



Para nada voy a entrar a analizar en profundidad todas las amenazas ni las oportunidades que se le presentan a la vida en pareja y a las familias hoy día por las influencias mundanas. Solo quiero fijarme en un tema que atañe directamente a la Iglesia y, que por lo tanto, sólo ella puede resolver.

Estaría bien que este Sínodo de la familia, condujera a un espacio de reflexión, amplio, en el seno de la Iglesia y, tal vez, en diálogo con otras Iglesias cristianas, para revisar algunas cuestiones relativas al celibato impuesto a todos los presbíteros; y para analizar si tienen algo que ver también —entre otras cuestiones ajenas a la institución eclesiástica— con el deterioro progresivo del sacramento del matrimonio, así como a las dificultades para una orientación pastoral, tanto de las parejas que inician su relación, cuanto de los matrimonios y familias que enfrentan diversas dificultades en su itinerario.

Desde la Edad Media se impone, en la Iglesia católica romana de rito latino occidental, a los presbíteros la ley del celibato obligatorio. Entre las justificaciones para ello, se asimila amor humano a concupiscencia y pasión desordenadas, que necesitan un cauce para regularse ¿Qué tiene que ver eso con la llamada de Dios a las personas para unir sus vidas, como algo positivo originario y originante? Cuando algún sacerdote, ya después del concilio, en tiempos, por ejemplo, de Juan Pablo II sentía la llamada al matrimonio y se veía obligado a secularizarse se decía que quedaba reducido al estado laical (evidentemente inferior al clerical-célibe) Por lo tanto el que se casaba quedaba "degradado".

sábado, 10 de octubre de 2015

Sinodoa Erroman. Ezkonduak: Dibortzioa eta errukia

Jesús Martínez Gordo
Teólogo

«Estuve divorciado y me acogisteis». Ante el Sínodo de la Familia
En VN: Pliego (02/10/15)

JESÚS MARTÍNEZ GORDO, Facultad de Teología de Vitoria-Gasteiz | Desde que Francisco reconociera la necesidad de abordar “el problema de la comunión a las personas en segunda unión” y, posteriormente, de revisar los procesos judiciales de nulidad matrimonial, se ha asistido a un intenso debate entre dos maneras de afrontar estas cuestiones: una más pastoral o misericordiosa y otra más tradicional o dogmática. Los padres sinodales tienen abierto el camino para debatir y formular propuestas que articulen –de manera mucho más equilibrada que hasta ahora– la verdad de la indisolubilidad con una práctica pastoral y misericordiosa. El autor de estas páginas argumenta que se trata de algo perfectamente compatible con la Escritura, con la praxis y legislación de las Iglesias apostólicas y de las primeras comunidades, además de con la tradición dogmática, por lo que sería un gran bien que se aprobara y que el Papa lo ratificara.



     Presaka bizi zaren horrentzat, VIDA NUEVAn (2015-10-3/9) datorren «Pliegoa» laburbildu nahi nuke.  «Pliego» horretan, jakina, ez dator gaiaz esan daitekeen guztia. Are gutxiago laburpen honetan. Gainera, Sinodoa ez da mugatzen hemen aipatu arazora. Egilea Jesús Martínez Gordo da, Gasteizko Teologia Fakultateko irakaslea. Euskeraz: Dionisio Amundarian.


Laburtu nahi dudan arazoa sinplifikatzeko, hau da galdera: «bigarren aldiz, herriz, ezkondu den batek jaunartu al dezake?» 2014-10-05/19an egindako Sinodo ezohikoak txinpartak atera zituen. Orain arteko araudiaren arabera, ez. Alabaina, kristau ortodoxoek errukiaren bidea hartu dute: berriz ezkontzeko aukera ematen dute, lehenengoa hautsi denean.
Ezohiko Sinodoaren ondoren, bi ikuspegi agertu ziren aurrez aurre. Batek: ezkontza hautsezina da. Besteak: hautsezina da, baina ebanjelioa eta eliz tradizioak aukera – eta obligazioa− ematen du damutu eta penitentzia egin duen hauslea ERRUKIZ hartzeko, eta jaunartzeko eskubidea aitortzeko, eta, horrenbestez, halakoaren bigarren ezkontza ere onartzeko.
Ikuspegi honen banderaduna, Walter Kasper kardinala izango da: egia eta errukia bateragarri dira, defendituko du; «tolerantziaren, errukiaren eta barkaberatasunaren pastoraltza» posible da; «berriro ezkondu den dibortziatu batek eskuhar dezake, bihotz-berritze-aldi (metanoia) baten ondoren, penitentzia-sakramentuan eta jaunartzen».
Kritika handiak sortu zaizkio Kasper-i. Tartean, hainbat kardinal kontra atera zaizkio: ez da onartzekoa –diote− ezkontzaren hautsezintasuna errukiarekin lotzea; pastoraltzaren baldintzarik gutxienekoa da egiari eustea; hautsezintasuna egia ebanjelikoa da. Elizaren tradizioak hala hartu izan du arazoa hasieratik. Horretan ezin egin da aldaketarik.
Hor sortuko dira istiluak. Ebanjelioak dioena da hautsezintasun errukigabea? Elizaren tradizioak hasieratik defenditu du hautsezintasun errukigabe?
Ortodoxoen exegesia. Jainkoaren borondatekotzat ematen dute hautsezintasuna. Baina, diote, ideal bat dela hori; aldien azkenean beteko den ideala. Horregatik, bitartekoa den aldi honetan tolerantzia onartzen dute. Ez dute onartzen dibortzioa. Baina egoera mingarri bati erremedioa eskaini nahi diote errukiaz.
Luteranoen exegesia. Hautsezintasuna Jesusen gogokotzat ematen dute. Baina, diote, hautsia dena ezin konpondu dela. Horregatik, ahuldadearen aurrean onberatasuna defenditzen dute. Eta Mateok eta Paulok aipatzen dituzten salbuespenak aipatzen dituzte.

lunes, 20 de julio de 2015

Hacia el Sínodo del matrimonio y la familia


(De R y L)
La Familia como lo propone la jerarquía corresponde a un modelo obsoleto que pudo existir antes del surgimiento de la sociedad industrial... (Paul Buchet).


El Sínodo de los obispos convocado por el Papa Francisco va terminar en octubre su segunda y última sesión.


Se pretende poner al día el pensamiento eclesial en los temas del matrimonio y de la familia a fin de reformar la pastoral al respecto. El lineamento de los obispos y las preguntas que dirigieron a la feligresía en una segunda vuelta fueron muy extensos pero dejaron facetas sin abordar.
 Un primer tema descuidado es el  tema del placer afectivo y sexual en el matrimonio.
En realidad el placer del sexo y aún el íntimo disfrutar de la afectividad  son  temas reservados en muchas  culturas: en las más primitivas como en las más modernas. El sexo se insinúa en los chistes picarescos, o en ambientes de licencias sexuales, se lo utiliza comercialmente por el voyeurismo y la pornográfia, se reprime o se lo exalta en el arte pero en torno al placer sexual reina un profundo silencio de significado. A lo más se le encuentra un sentido primario, común a todos los animales, un sentido de conservación de la especie, pero no mucho más.  Las dificultades de la educación sexual en las familias y en los liceos sufren este vacío de sentido profundo.
Levy Strauss, en su libro “Tristes trópicos” cuenta cómo los Nambiquaras, de esa tribu primitiva del Mato Groso, que vivían desnudos, se retiraban fuera del grupo tribal para aparearse. Cuenta cómo esto provocaba risas y bromas de los demás sobre todo con el aprendizaje de los jóvenes; de hecho miraban los animales acoplarse con las mismas risas, unas risas que sin duda celebraba la vida que así se recreaba. El placer sexual manifiesta la felicidad de existir, de vivir.
En la Biblia antigua, tenemos también una  famosa  sonrisa, la “sonrisa de Sara”, la legitima del Padre Abraham. Ella se rió al escuchar las promesas sorprendentes de Dios de que su marido le iba a dar un hijo propio, a ella, a quien se le había terminado la regla de las mujeres como lo cuenta el Génesis 18, 12.  Esta historia chistosa fue tergiversada por los piadosos exegetas que prefirieron comentar la representación de los tres personajes que visitaron Abraham y que vieron como la Santa Trinidad.

martes, 31 de marzo de 2015

Los divorciados casados



Jesús Martinez Gordo
«Diario Vasco» 8.III.2015



El 20 de febrero de 2014, Walter Kasper –por invitación del papa Francisco- comunica en el consistorio de cardenales su posición favorable a que los divorciados vueltos a casar civilmente puedan participar en “el sacramento de la penitencia y de la comunión”. E indica que, para asumir esta propuesta, no es necesario cambiar la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio. Basta con emplear “otros procedimientos, más pastorales y espirituales”, que los estrictamente jurídicos, adoptados hasta el presente.

Las reacciones en contra no se hacen esperar. Y presentan cierta entidad porque proceden de cinco cardenales que tienen o han tenido (en la mayoría de los casos) peso específico en la curia vaticana y en el gobierno eclesial. Una mirada global a las mismas pone de manifiesto la importancia de debatir a fondo la supuesta imposibilidad escriturística, patrística, jurídica y dogmática de la propuesta formulada por W. Kasper.

El argumento escriturístico está particularmente presente. “La indisolubilidad del vínculo, sostiene R. L. Burke, está claramente reconocida, desde la fundación de la Iglesia, en el evangelio de Mateo, por lo que la Iglesia tiene que respetar y promover la verdad del matrimonio de todos los modos posibles, como la unión indisoluble y abierta a la vida entre un hombre y una mujer. No puede haber cambios en eso”. Si los hubiera, la Iglesia no estaría cumpliendo las palabras de Cristo.