El documental ‘Reconciliación’, estrenado ayer en Bilbao y que se emitirá en ETB, recoge una serie de conversaciones entre diez víctimas de violencias de diferente signo en las que abogan por la convivencia y ven el futuro con esperanza.
| Familiares de víctimas de la violencia participantes en el documental dialogan al término del estreno, ayer en La Alhóndiga bilbaina. Foto: Pablo Viñas |
DIEZ víctimas de diferentes violencias, todos ellos hijos de personas asesinadas por ETA, los GAL o por abusos policiales, dialogando entre sí. Algunos habían coincidido en experiencias previas como los encuentros de Glencree, otros no se conocían y hay quienes no habían hablado nunca delante de una cámara. Se trata de cinco conversaciones en las que “empiezan a hablar de lo que les pasó y las consecuencias que tuvo en sus vidas, siguen acerca de cómo superaron el odio y terminan hablando del futuro”. Así define Fermín Aio el documental que ha dirigido, Reconciliación, destacando que “para todo el equipo y para mí personalmente haber hecho este trabajo ha supuesto un antes y un después”.
En el arranque del mismo, Inés Núñez se emociona especialmente cuando recuerda cómo su padre, en el lecho de muerte en 1977 tras sufrir gravísimos abusos policiales, pidió despedirse de ella, que era prácticamente un bebé. Es reconfortada por su compañero de diálogo, Iñaki García Arrizabalaga, hijo de una víctima de los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA), y ambos coinciden en que tuvieron conciencia plena de su pérdida en el momento de tener descendencia. “De repente te das cuenta de lo que supone ser padre y de lo que has perdido. La familia es una unidad de apoyo, un colchón esencial para salir adelante”, afirma él.
Reconciliación se estrenó ayer en la jornada inaugural del festival Zinexit en los cines Golem Alhóndiga de Bilbao, y se emitirá en Euskal Telebista el 10 de noviembre, Día de la Memoria. En sus 60 minutos de duración hay espacio para hablar sobre el perdón y la necesidad de que los victimarios reconozcan el daño causado. Sara Buesa, hija de Fernando Buesa, asesinado por ETA, confiesa que “no tengo la necesidad de hablar con ellos, para mí lo importante era que se hiciera justicia. No tengo sensación de odio ni de venganza, estoy en paz con la vida”. Josu Elespe, también hijo de un político socialista asesinado, Froilán, agrega que “hay una base de partida que es que matar está mal, que fue un error y un fracaso político. Teniendo eso claro la convivencia en la sociedad vasca es mucho más fácil”.