domingo, 21 de junio de 2026

Joan Planellas: "La polémica del catalán quedó cerrada con las primeras palabras del Papa"

El Arzobispo de Tarragona hace balance de la visita de León XIV a España, defiende que la controversia sobre el catalán quedó superada desde el primer momento y explica que la visita dejó «un programa de pontificado» centrado en la Cruz, la justicia social y la acogida

Fuente:   Diari de Tarragona

Por   P.J. Armengou

21/06/2026


Imagen del primer encuentro entre el Papa León XIV y el Arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, en el Vaticano  
CEDIDA

La visita del Papa León XIV a Madrid, Barcelona y Canarias ha dejado, en opinión del arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, mucho más que una sucesión de actos multitudinarios. En esta entrevista con el Diari de Tarragona repasa los principales mensajes del viaje papal —la centralidad de la cruz, la dignidad de toda persona y la doctrina social de la Iglesia—, reflexiona sobre el renovado interés de muchos jóvenes por la fe, valora la sensibilidad del Pontífice hacia la lengua catalana y aborda los desafíos de una Iglesia llamada a vivir la unidad sin renunciar a la pluralidad.

 

¿Qué valoración hace usted de esta visita papal a Madrid, Barcelona y Canarias?

En conjunto ha sido una visita que podemos calificar de absolutamente extraordinaria. De manera casi imperceptible, [el Papa] nos ha ido desgranando el programa de su pontificado. Lo explicaría sobre todo en tres puntos. El primero está claro: aquí, en Catalunya, todo giraba en torno a la cruz de Jesucristo. Todo era como un itinerario centrado en la cruz de Jesucristo, en el que se iban desgranando las cruces del mundo. Nosotros estamos participando y siendo solidarios con la cruz de Jesucristo en nuestra realidad. Un segundo aspecto es que nos fue exponiendo el humanismo cristiano reflejado en la doctrina social de la Iglesia, que nos presentó con toda su riqueza y profundidad, sobre todo, en el discurso en el Congreso de los Diputados y en Canarias. Y el tercer gran punto, que se expresó especialmente en Canarias, fue todo el tema de la inmigración y de la dignidad de la persona humana: que toda persona, sea quien sea, venga de donde venga, tenga lo que tenga, merece dignidad y respeto por el hecho de ser un ser humano.

 

Ahora hablaba del discurso del Papa en el Congreso. ¿Qué le sugirió la imagen de todo el Congreso puesto en pie aplaudiendo al Papa? Fue un discurso que pudo incomodar a muchos, porque habló de preservar la vida desde la concepción hasta su ocaso natural, pero también de acoger a los inmigrantes.

Ese programa que presentó en el Congreso de los Diputados es el programa del Evangelio. Hizo un verdadero compendio de la doctrina social de la Iglesia. Me sorprendió aquel aplauso de siete minutos. Pensé: ¿por qué tanto aplauso? Fue un discurso transversal. También había una gran expectación, pero pienso que esos aplausos se dieron porque se vio a una persona que con naturalidad y profundidad iba desgranando cuestiones centrales para la vida humana. Y porque hoy en día hay una falta de referentes morales y éticos.

Yo diría que en este mundo existe una mayor búsqueda de sentido. Eso me lo reflejaba una joven hace unos días en Tarragona. Me decía: «Hace cinco años, antes de la pandemia, yo no podía hablar de Dios. Me veían como si fuera una extraterrestre. Y ahora sí puedo hablar de Dios en mi grupo». Por tanto, a nivel de juventud hay un cambio. Esta búsqueda de sentido puede venir por muchos motivos. Han ocurrido una serie de hechos que han hecho reflexionar y que siguen haciendo pensar. También surge ante la falta de referentes éticos y morales y ante la escasa formación religiosa que ha habido en Occidente. Las generaciones mayores ya venían cargadas de estos temas. Ahora estamos en el otro extremo del péndulo. Tenemos mucha gente que está virgen de todo esto, limpia de prejuicios, y que se hace preguntas. De ahí que detectemos en nuestra Iglesia un aumento de jóvenes y adultos que se plantean recibir el bautismo.

 

Y de cara a la Iglesia... ¿Cuál cree que es el mensaje que ha dado el Papa a los católicos?

A nivel interno me quedría con la celebración en la Sagrada Familia, porque allí se expresó la fe de la Iglesia en torno a la cruz de Jesucristo, que nos salva y nos acerca al misterio que nos trasciende. Una celebración bien realizada, con el momento sublime de la bendición de la torre de Jesús y de la cruz que culminaba esa torre, con aquel canto del Gloria que he descrito como un auténtico anticipo del cielo. Aquella liturgia bien celebrada culminó con un final casi apoteósico. Aquello fue un anticipo de gloria, un anticipo del cielo. Aunque para entrar en esa vivencia quizá hace falta una disposición de fe que permita comprender lo que se quería celebrar y significar allí.

 

La previa a la visita del Papa no fue un anticipo del cielo... Estuvo rodeada de polémica por la cuestión de la lengua catalana. ¿Cómo lo vivió? ¿Le pareció una polémica justificada?

La recibí con cierta sorpresa, porque sabía que el Papa sería receptivo a esta cuestión. La polémica quedó definitivamente cerrada con las primeras palabras que pronunció en catalán. Y, de hecho, dijo muchas. Todo lo que dijo en catalán aparece en la página web del Vaticano en catalán y con la correspondiente traducción. El Papa fue muy sensible a esta cuestión. Debo decir personalmente que me sorprendió muy positivamente esa extraordinaria sensibilidad del Papa hacia nuestra lengua. Quizá el impacto que recibió le animó todavía más a hacerlo. Tal vez incluso aumentó lo que tenía previsto decir. Pero eso habría que preguntárselo a él.

 

El Papa ha hablado mucho de unidad, y Barcelona y Madrid han demostrado tener realidades eclesiales bien distintas. ¿Cómo se vive esa unidad y diversidad en la Iglesia?

A nivel eclesial tenemos una Iglesia plural, y el Papa lo tiene muy presente. También ha hecho una llamada a la unidad, que no significa uniformidad. Debemos respetar el pluralismo de unos y otros. Esto tenemos que entenderlo y tratar de vivirlo dentro de la Iglesia: pluralidad en la unidad. Las distintas voces de la Iglesia expresan esa diversidad dentro de la unidad. La realidad de la migración, que también rejuvenece nuestras Iglesias, lo pone aún más de manifiesto. Y esa unidad en la pluralidad es, también, precisamente lo que el Papa expresó de una manera muy contundente en el Congreso, llamando a la pluralidad sin polarización.

 

Cambiando de tema, aunque no tanto... Sabemos que el nuncio tiene que pasar por Tarragona muy pronto. ¿Qué esperan de esa visita?

Esta visita expresa de alguna manera ese vínculo de unidad con el sucesor de Pedro, porque el nuncio es el representante y embajador del Papa. Es una visita que ya tendría que haberse realizado el año pasado, pero tuvimos que esperar al nuevo nuncio, Piero Pioppo, que llegó aquí antes de Navidad. En cuanto se la propuse la aceptó inmediatamente. Le dije: «La semana de Santa Tecla podría ser una buena fecha», y además coincide con Misericòrdia. Después programamos conjuntamente toda la visita.

 

Una de las tareas del nuncio es participar en la elaboración de la terna de candidatos que se envía al Dicasterio para los Obispos para escoger a los nuevos purpurados. Ahora tenemos sobre la mesa movimientos en Barcelona y Terrassa, cuyos obispos presentaron su renuncia por edad hace más de un año. ¿Cómo se está viviendo todo esto?

Cuando un obispo se encuentra bien y más o menos todo funciona, las cosas se alargan. Y después, cuando llegue el momento, se abrirán consultas. Se consulta a los obispos, también a sacerdotes y a laicos. Se hace una amplia consulta. El nuncio, más que decidir, recopila las informaciones y las envía al Dicasterio para los Obispos. Todo esto debe ser secreto y se hace con una gran reserva. Después se terminan escogiendo tres nombres que se presentan al Papa. Y el Papa acaba decidiendo.

 

Esta es una pregunta que entiendo que es incómoda para cualquier obispo y que quizá ni quiera responder. Pero, ¿se vería dejando Tarragona si le ofrecieran ser obispo y cardenal de Barcelona?

No me veo. Estoy muy bien aquí, en Tarragona. Ahora estamos preparando el programa pastoral de los próximos cursos junto con un amplio equipo de trabajo. Acabamos de celebrar la Asamblea Diocesana, con representantes de toda la archidiócesis, y fue muy bien. A pesar de las dificultades, ver este pulso y este corazón que late es muy ilusionante. Les dije lo mismo que el Papa dijo a la Iglesia de Madrid: «Cuánta vida hay en esta Iglesia». Asi que me siento muy bien aquí. Hemos conseguido una experiencia de trabajo para seguir adelante y hacer presente el Evangelio en la Iglesia de Tarragona.

 

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