jueves, 30 de abril de 2015

Cinco años de problemas



Jesús Martinez Gordo
Diario Vasco, 26.IV.2015

Eutsi Berrituz es un colectivo, numéricamente importante y cualitativamente significativo, de sacerdotes, laicos y laicas de la diócesis de Gipuzkoa, fundado en 2010 como reacción al nombramiento episcopal de J. I. Munilla. Este colectivo percibió su designación no sólo como una imposición, sino también como un intento de laminar las opciones, claramente conciliares que, hasta entonces, habían presidido la Iglesia de S. Sebastián, al menos a lo largo de los cuatro decenios precedentes.

A los cinco años de la entrada de D. José Ignacio Munilla, Eutsi Berrituz evalúa muy críticamente en un comunicado el nombramiento entonces realizado y la gestión desplegada por el obispo al frente de la diócesis.

Hay un primer apartado en el que recuerdan la extrañeza y perplejidad que provocó a muchos católicos y gente de bien que un sacerdote de la diócesis, en abierta oposición a su obispo y actuando al margen de las directrices diocesanas, fuera elegido obispo de otra Iglesia local. Ya entonces se intuía que se trataba de un movimiento de mayor calado: era, como luego se pudo comprobar, un primer paso para nombrarle más adelante obispo de S. Sebastián con el fin de eliminar y erradicar todo aquello que fuera renovación de la Iglesia guipuzcoana y referencia al Concilio Vaticano II.

Eutsi Berrituz (y, con ellos, muchos otros colectivos católicos) siempre vio en este nombramiento la mano larga del cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela, así como de otros sectores de la Iglesia española que nunca han aceptado que la diócesis de S. Sebastián tuviera una personalidad propia en el conjunto de las diócesis españolas y un notable entronque y manifiesta relevancia en la vida social de Gipuzkoa. Peor todavía: creían que se trataba de una diócesis demasiado politizada, excesivamente nacionalista, con escaso sentido de afecto y pertenencia a la Iglesia española, con nula oposición ante determinadas corrientes culturales existentes y demasiado abiertas a propuestas teológicas más progresistas y creativas. Era, además, una diócesis en la que no se potenciaban la presencia y actuación de los nuevos movimientos eclesiales (marcadamente neoconservadores), y en la que campaba por su fueros una espiritualidad débil y excesivamente encarnada.

jueves, 23 de abril de 2015

Sobre las nuevas muertes en el Mediterráneo




Ante las nuevas y alarmantes noticias de muertes por naufragio en el Mediterráneo de personas que intentaban entrar en Europa, las entidades firmantes queremos expresar nuevamente nuestro dolor e indignación ante esta continua e inaceptable tragedia.

Creemos que esta terrible situación requiere una intervención internacional inmediata, organizando un sistema de auxilio en aguas del Mediterráneo para salvar vidas. A la vez, es necesario crear un sistema regular y controlado que permita la entrada a Europa por motivos humanitarios. Y si Europa no está a la altura de poner fin a las inaceptables muertes en el mar, las Naciones Unidas han de entrar en acción utilizando todos los medios disponibles, incluyendo la convocatoria del Consejo de Seguridad.

Así mismo, nos unimos a la sentida oración que el Papa Francisco ha hecho este martes en el Ángelus por aquellas personas “que buscaban felicidad, pero han acabado encontrando la muerte”, y nos adherimos también a su petición de una movilización de la Comunidad Internacional.

Finalmente, queremos una vez más pedir públicamente lo que ya hemos dicho recientemente en anteriores comunicados: es necesaria y urgente una nueva política europea que, en lugar de controles, vigilancia y barreras fronterizas, priorice verdaderamente la protección de la vida y los derechos humanos de las personas migrantes, que garantice y respete realmente el derecho de asilo, que abra vías realistas a la migración laboral y que favorezca eficazmente la paz, la estabilidad y el desarrollo humano en el entorno europeo y en todo el mundo.

Madrid, 22 de abril de 2015

Poligamia Episcopal

De Agustín Cabré, cmf
(En RyL)


El anillo tiene un significado fácilmente entendible en las culturas del mundo. Su forma circular indica plenitud, eternidad, un anillo no tiene ni principio ni fin. Un anillo es símbolo de poder y así antiguamente a los reyes se les otorgaba un anillo como signo de autoridad. El anillo tiene significación de compromiso y así se ha usado en las ceremonias de matrimonio. Con ese significado profundo de compromiso hasta la muerte lo ha usado la iglesia católica.
 
Uno de los signos que se realizan en la liturgia de consagración de un nuevo obispo es la entrega de un anillo para su mano derecha. Tiene el mismo significado que en los desposorios. Es una señal visible de la relación esposo-esposa que tiene el obispo con su iglesia particular. Así lo dice el Nº 34 del Directorio para el Ministerio pastoral de los obispos: “en cuanto Pastor, servidor del Evangelio y esposo de la Iglesia, debe revivir, junto con su presbiterio, el amor esponsal de Cristo en relación con la Iglesia su esposa”.
 
El símbolo del anillo implica que el obispo ame de verdad a su diócesis. Que le sea fiel y no la abandone, ni desee otra. Que le haga profesión de fidelidad hasta el fin.
Sin embargo, muchísimos obispos empiezan contrayendo nupcias con una iglesia a la que son designados y después son cambiados a otra, y quizá a una tercera. Por eso el título de esta nota no es ofensivo ni herético.
 
Es lo que ha sucedido últimamente con el nombramiento de Juan Barros como obispo de Osorno. Se puede decir que el obispo es polígamo.
 
Barros comenzó con una “esposa” morenita, pero más vieja que el mundo. Se trataba de una iglesia (una comunidad de cristianos ) que había existido en Bilda, al interior de Mauritania, en Africa occidental, y que ya estaba desaparecida en los anales de la historia. Esto fue en 1995 cuando pasó de secretario del cardenal Juan Fco. Fresno a obispo de “Bilda”.

Je suis aussi un chrétien



Ocurrió en el mes de Enero, ¿lo recuerdan?  Unos descerebrados, con un motivo pretendidamente religioso, entraron en el corazón de la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo y dispararon contra los trabajadores del medio. 12 personas cayeron asesinadas derramando la sangre víctimas del fanatismo de unos tipos que arguyeron justificaciones pretendidamente religiosas para ejecutar su macabra acción. 

El Charli Hebdo había publicado años antes unas caricaturas de Mahoma que ofendieron a la población islámica. Esta publicación ignoró el código religioso musulmán y ofendió a muchos islámicos que vieron cómo, desde el acomodado mundo occidental, la burla a la religión tenía una patente de corso extraordinaria para llegar hasta donde quisiera so pretexto de la libertad de expresión.

El fanatismo islamista terminó con el debate. Cierto, no se puede faltar al respeto de las convicciones religiosas, es una indecencia burguesa propia de la prepotencia occidental. Pero utilizar la violencia como respuesta a esta befa da razón a los autores de la ofensa, porque no hay nada más sagrado que la vida humana.

A los pocos días fueron varios millones los que se manifestaron en París. Muchos hombres y mujeres reivindicaron la libertad de expresión luciendo carteles en los que se identificaban con las víctimas. A la manifestación (que convocó a casi cinco millones de personas) no faltaron intelectuales, artistas y políticos de todos los colores que lucían el eslogan “Je suis aussi Charlie Hebdo” reivindicando la libertad de expresión como un derecho inalienable del ser humano y condenando el fanatismo religioso como una perversión ética indigna de cualquier ser humano.

Y a mí la manifestación me pareció muy bien. Estoy convencido que quien defiende con las balas cualquier idea es un fanático, un inculto o un pobre hombre peligroso. La religión no necesita estos defensores. La Historia ha dado buena cuenta de que, cuando uno considera a Dios como una propiedad y lo defiende con violencia, la barbarie se convierte en blasfemia y la guerra, en un negocio con justificantes piadosos. Líbrenos Dios de los que le defienden. El mismo Jesús murió asesinado en nombre de Dios y quienes perpetraron tal atrocidad no quisieron entrar en casa de Pilato porque, al ser la Pascua, se podían contaminar con una impureza religiosa pisando el patio de un infiel.

miércoles, 15 de abril de 2015

Texto de los sacerdotes de Abetxuko


 Ante el nuevo obispo de la Diócesis de Vitoria

Al llegar el relevo del hasta ahora obispo de nuestra diócesis, Miguel Asurmendi, queremos expresar, como miembros del Pueblo de Dios, desde criterios evangélicos y conciliares, las características que deseamos para el próximo obispo. Esperamos que, guiado por el Espíritu de Jesús que vino a dar la buena noticia a los pobres y liberar a los oprimidos (Lc 4,18), como servidor del Pueblo de Dios, en especial de los pobres, atento a los signos de los tiempos, sea testigo fiel de su mensaje y de su Reino (Vaticano II). Por tanto, quisiéramos que:


 Siguiendo el estilo del Papa Francisco,
 • sea acogedor, cercano, cordial, dialogante;
 • sepa escuchar al pueblo y comparta sus angustias y esperanzas, sobre todo de los pobres (Vaticano II);
 • esté presente en las comunidades, las escuche, y tenga en cuenta;
 • se distinga por su espíritu de servicio; que sea discípulo antes que maestro. Un hermano entre hermanos;
 • potencie una espiritualidad, fiel al Espíritu de Jesús: encarnada, misericordiosa, liberadora, comunitaria.


Ante la situación de nuestro pueblo,
 • sea profeta contra las injusticias de “una economía de exclusión e inequidad, que mata” (Papa Francisco), promoviendo otras relaciones socioeconómicas y ecológicas desde la justicia y derechos sociales;
 • priorice una pastoral de apoyo y realización de los derechos humanos de los débiles de nuestra sociedad: pobres, inmigrantes, presos, enfermos…;
 • viva nuestra cultura, dentro de la pluralidad y hable euskera;
 • sea mediador y colabore en la solución del problema vasco, por medio del diálogo, desde la defensa de todos derechos de Euskal Herria, reconociendo y acompañando a todas las víctimas, para lograr la reconciliación y la paz desde la justicia.


 Como Pastor de nuestra Iglesia,
 • promueva una Iglesia evangelizadora de los pobres, “en quienes reconoce la imagen de su Fundador” (Vaticano II) liberadora, que comparta sus bienes, solidaria con los países pobres y clases oprimidas del mundo;
 • cree cauces de participación y corresponsabilidad en la Iglesia diocesana;
 • anime una Iglesia sencilla, acogedora, que vive y comparte los problemas de la gente;
 • impulse la participación de los laicos, sobre todo de la mujer, en todos los ministerios eclesiales;
 • aliente comunidades plurales, insertas en los problemas del pueblo, proféticas y actuantes con eficacia transformadora en la construcción del Reino de Dios;
 • renueve las estructuras pastorales, donde lo comunitario sea el núcleo inspirador de Zonas pastorales, Arciprestazgos, Unidades Pastorales;
 • potencie una Iglesia vasca, en colaboración con los Obispos de Euskal Herria, unidos pastoralmente en una Provincia Eclesiástica común dentro de la archidiócesis de Pamplona con Bilbao, San Sebastián y Vitoria.

 Con nuestro saludo fraternal y ofrecimiento de colaboración al nuevo Obispo,
 En Vitoria-Gasteiz y pueblos de la diócesis, 
Marzo de 2015
Gasteizko Elizbarrutiko gotzain berriaren inguruan

Miguel Asurmendi, gure elizbarrutiko gotzainaren ondorengoa dela eta, ebanjelio eta kontzilio-irizpideak aintzat izanik, -Jaungoikoaren Herri gisa- gogoeta egin dugu gotzain berriaren ezaugarriak adierazteko asmoz.
Nahi dugu izan dadin Jesusen mezuaren eta haren erreinuaren lekuko (Batikano II), betiere Jesusen Espirituaren gidaritzapean, jakinik txiroei berri ona ematera eta zanpatuak askatzera etorri zela (Lc 4,18), Jaungoikoaren Herriaren -bereziki txiroen- zerbitzari gisa.
Hala izanik, nahi genuke:

Frantzisko Aita Santuaren erara
abegitsua izan dadin, gertukoa, maitekorra, elkarrizketazalea;
herria entzuten dakiena; haren larrialdi eta itxaropenekin -batez ere txiroenekin- bat egiteko gai izango dena (Batikano II);
kristau elkarteetan egongo dena, entzuteko eta aintzat hartzeko asmoarekin.
zerbitzeko jarrera izan dezan beti; maisu baino ikasle izan dadin, alegia, bat ehiago, gainontzeko anai-arreben artean.
Jesusengan oinarritutako espiritualitatea bultza dezan: konprometitua, errukitsua,
askatzailea, elkartegilea.

Gure Herriaren egoeraren aurrean,
profeta izan dadin era guztietako injustiziak salatzeko, batez ere "zapalketa eta
desberdintasunak eragiten dituzten ekonomiarenak" (Frantzisko Aita Santua); beste era bateko harreman sozioekonomiko eta ekologikoen sustatzailea.
gizarteko ahulenen giza eskubideen aldeko apostua egiteko gai izan dadin pastoralgintzan: txiroak, etorkinak, presoak, gaixoak...
aniztasuna kontuan hartuta, gure kulturan txertatuta biziko dena eta, aldi berean, euskara dakiena;
bitartekaria izan dadin eta euskal gatazkaren konponbidearen alde lan egin dezan,
elkarrizketaren bidez, Euskal Herriaren eskubide guztien defentsan, biktima guztiak
errekonozituz, justizian oinarritutako berradiskidetza eta pakea lortzeko.

Gure Elizako Artzain gisa,
ebanjelioan oinarritutako elizaren bultzatzailea izan dadin, pobreena alegia, "haiengan isladatzen baita Sortzailearen irudia" (Batikano II); askatzailea, ondasunak elkar banatuko dituena; lurralde pobreekin eta munduko zapalduekin bat egingo duena.
parte-hartze eta elkarlan bideak sustatuko dituena elizbarrutian;
  adoretsua izan dadin Eliza xume eta abegikorra sortzeko, non jendearen arazoak aintzat hartuko diren
laikoen parte-hartzea lehenetsi dezan, batez ere emakumeena, ministerio guztietan;
komunitate anitzen adore emailea izan dadin, herriaren arazoetan txartatzeraino, profetikoak eta eragileak izateraino Jaungoikoaren Erreinuaren eraikuntzan;
egitura pastolak berrizta ditzan, komunitatea gailendu eta izan dadin pastoral guneetako, artzapezgo eta unitate pastoraletako giltza;
Euskal Eliza indar dezan, Euskal Herriko gainontzeko gotzainekin batera, Iruñea, Bilbo, Donostia eta Gasteizkoak, denak batera, lan egin dezaten Lurralde Eliztar berean.

Gure agurrik beroena eta elkarlanerako gure eskaintza gotzain berriari,

Gasteizen eta elizbarrutiko herrietan
2015-eko martxoan
 

lunes, 13 de abril de 2015

Aportación de la diócesis de Lyon al Sínodo de las Familias



La pastoral de las familias de la diócesis de Lyon acaba de hacer pública su síntesis  cara a la próxima asamblea general ordinaria del sínodo de obispos sobre la familia.
110 contribuciones han llegado desde mas de 60 parroquias, grupos, movimientos, así como contribuciones individuales. Así lo explica la misma diócesis.
Es curioso que en nuestra diócesis no conozcamos la síntesis de la segunda parte como tampoco tuvimos noticias de la síntesis de la primera reflexión. Solo datos de participación, nada del contenido ni de la síntesis final.
Cara a una Iglesia de adultos creyentes corresponsables extraña este silencio, incluso cuando algunos grupos pidieron explícitamente conocer el resumen de los aportes.
Si Lyon puede, Bilbao también podría. Con un poco de buena voluntad podemos hacer una Iglesia mas abierta y participativa. Desde detalles sencillos como este: devolver a los participantes el resumen síntesis de lo trabajado.
(Tx. Kortazar)





Au Cardinal Barbarin,
À la conférence des évêques de France

Synthèse diocésaine en vue de la préparation du synode ordinaire

Ce document aborde 7 thèmes ci-dessous :

1. La préparation au mariage

L’Eglise doit communiquer davantage sur l’importance de se préparer au mariage, engagement qui concerne l’avenir de sa vie personnelle mais aussi celle de sa future famille. Nous nous préparons pendant plusieurs années à notre vie professionnelle, aussi notre vie de couple et de famille mérite une meilleure préparation.

Accueil : les jeunes qui approchent l’Eglise doivent être accueillis avec enthousiasme et bienveillance, indépendamment de leur état de vie ; ils doivent bénéficier d’une écoute active qui part de leur réalité présente. La diversité des couples dans l’équipe de préparation au mariage doit être considérée comme une richesse et comme un atout par les animateurs.

Consistance de la préparation : un consensus se dégage sur la nécessité d’une démarche de préparation ambitieuse, consistante, nourrissante, questionnante, prenant son temps…, conduite par des accompagnateurs formés à l’accompagnement de groupe et à des bases théologiques. L’ambition doit être à la hauteur de l’enjeu que représente un engagement pour la vie. La formation pourrait comprendre dans un premier un volet ‘humain’ : éducation à l’altérité, à l’écoute dans la relation de couple, à la communication non violente, réflexion sur la notion d’engagement puis dans un 2ième temps un volet plus ‘spirituel’.

Pénétrer le mystère du sacrement : ‘Dieu, le Tout Autre, est à la Source de notre amour humain. Si je me ‘branche’ sur cette Source, ma vie de couple en sera transformée. Cette Source permettra le pardon dans les blessures qui arriveront, et ‘les grâces nécessaires dans le parcours du mariage’. Cette entrée dans le mystère du sacrement ne doit pas seulement être un’ catéchisme’ ou un ‘enseignement’, mais doit s’appuyer sur des témoignages de couples expérimentant cette réalité, sur un accompagnement individualisé des jeunes en préparation et sur un travail de recherche et de discernement pour tenter d’éprouver, dans le quotidien de la relation, cette ‘présence’ qui nous dépasse. Les couples acteurs de la préparation au mariage doivent oser parler de la présence du Christ dans leur vie.

Il est dans le rôle de l’Eglise d’être présente lors des moments importants de la vie des hommes, et il convient de ne pas négliger pour elle cette occasion de rencontrer pour l’évangélisation. D’où la proposition de ne pas prévoir seulement le mariage sacrement, mais aussi une bénédiction des époux pour leur confirmer que l’engagement qu’ils prennent est bon pour Dieu. Il s’agirait d’un accompagnement par étape vers le sacrement.

Une préparation qui ouvre un chemin : proposer aux couples qui le souhaitent une poursuite du cheminement de formation, avant ou après le mariage, pour rentrer plus avant dans l’initiation chrétienne : participation à des groupes Alpha, préparation à la confirmation pour les fiancés et mariés non confirmés…

martes, 31 de marzo de 2015

Los divorciados casados



Jesús Martinez Gordo
«Diario Vasco» 8.III.2015



El 20 de febrero de 2014, Walter Kasper –por invitación del papa Francisco- comunica en el consistorio de cardenales su posición favorable a que los divorciados vueltos a casar civilmente puedan participar en “el sacramento de la penitencia y de la comunión”. E indica que, para asumir esta propuesta, no es necesario cambiar la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio. Basta con emplear “otros procedimientos, más pastorales y espirituales”, que los estrictamente jurídicos, adoptados hasta el presente.

Las reacciones en contra no se hacen esperar. Y presentan cierta entidad porque proceden de cinco cardenales que tienen o han tenido (en la mayoría de los casos) peso específico en la curia vaticana y en el gobierno eclesial. Una mirada global a las mismas pone de manifiesto la importancia de debatir a fondo la supuesta imposibilidad escriturística, patrística, jurídica y dogmática de la propuesta formulada por W. Kasper.

El argumento escriturístico está particularmente presente. “La indisolubilidad del vínculo, sostiene R. L. Burke, está claramente reconocida, desde la fundación de la Iglesia, en el evangelio de Mateo, por lo que la Iglesia tiene que respetar y promover la verdad del matrimonio de todos los modos posibles, como la unión indisoluble y abierta a la vida entre un hombre y una mujer. No puede haber cambios en eso”. Si los hubiera, la Iglesia no estaría cumpliendo las palabras de Cristo.

domingo, 29 de marzo de 2015

viernes, 27 de marzo de 2015

Sobre el poder en la Iglesia

 
 (De  R y L)

Las estructuras deben sacar las oportunidades de abusos de poder. Pues, en la Iglesia hay abusos de poder... (José Comblin).


I n t r o d u c c i ó n

Siempre más queda claro que la cuestión fundamental para los cristianos hoy día es la cuestión del poder. La cuestión del poder es la principal novedad, el principal reto que la cultura contemporánea dirige a la Iglesia después de Vaticano II. El Concilio no trató de la cuestión. Trató de evitarla, porque en aquel tiempo la cuestión del poder todavía no era un tema dominante de la cultura occidental.

En Lumen Gentium el Concilio trató de evitar la palabra poder cuando se refiere a la jerarquía. Usa la palabra “munus”, oficio o palabras que dicen servicio. En esa forma se evita abordar la cuestión del poder. Es evidente que evitó voluntariamente la palabra poder (salvo en algunos pocos casos como en 18, a, en donde la palabra “poder sagrado” es inmediatamente suavizada por la palabra servicio).

La jerarquía trata de apartar el asunto pensando que es una cuestión irrelevante, pero su relevancia está siempre más evidente. El clero, formado para manipular conceptos edificantes, rechaza la idea de que algo pudiera ser motivado por cuestiones de poder en la Iglesia. Se presume que todo se hace por amor. Aún la condenación de los herejes se hace por amor. Es un servicio a la Iglesia. Sucede que, como en cualquier sociedad humana, la cuestión del poder es relevante en la Iglesia. Más aún: ella es inevitable.

La actual relación de poder todavía es la relación definida en la cristiandad medieval. Las formas han cambiado, pero el fondo quedó igual.

viernes, 20 de marzo de 2015

Que nadie sea dado como obispo a quienes no le quieren o rechazan (Celestino I, Papa)

(De RyL)

El Comité Permanente y los obispos chilenos tienen la obligación moral de persuadir a su hermano en el episcopado, Mons. Juan Barros Madrid, para que desista de aceptar...

El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile ha emitido una Declaración pública el 18 de Marzo de 2015, en respuesta a “las diversas manifestaciones que ha rodeado el nombramiento de Mons. Juan Barros Madrid como Obispo diocesano de Osorno”.  

En dicho documento se expresa adhesión al Papa Francisco y se deja constancia de la responsabilidad pontificia en dicho nombramiento. También manifiesta cercanía a la Iglesia de Osorno unida al pastor impuesto. Finalmente, compromete oración para que los fieles y el Obispo “caminen en fidelidad al mandato del Señor”.


En vista de los hechos señalados, es oportuno manifestar que:

-     Llama la atención que el Comité Permanente se vea en la obligación de tener que declarar lo que es obvio canónicamente, en el sentido de expresar su adhesión al papa Francisco. Si bien el nombramiento del nuevo Obispo de Osorno ha tensionado la vida de la Iglesia, nada hace presumir que ello pueda lesionar los vínculos jerárquicos con el papa.

-      La declaración episcopal radica en el papa Francisco la responsabilidad del nombramiento de Mons. Barros como Obispo de Osorno. Ello se interpreta como una evasión de la responsabilidad que le cabe al episcopado chileno en la tarea de aconsejar al papa en los nombramientos de obispos. Esa responsabilidad no puede ser rehuida sin afectar el principio de lealtad que debe regir siempre la relación con los superiores jerárquicos, con mayor razón cuando el episcopado chileno tiene mayor información que el papa en relación con la trayectoria del Obispo propuesto y nominado para Osorno.