El Papa visitará este sábado 4 de julio la isla italiana que se convirtió en símbolo de la conciencia mundial ante el drama migratorio. Rezará ante las tumbas de quienes murieron en el Mediterráneo, visitará la Puerta de Europa y bendecirá la placa que dedicará a Francisco el Muelle Favaloro, punto de llegada de miles de personas que buscan refugio y esperanza
Fuente: Noticias Obreras
Por Abraham Canales
03/07/2026
Lampedusa volverá a situarse en el centro de la conciencia mundial. Trece años después de que el papa Francisco eligiera esta pequeña isla italiana para realizar su primer viaje fuera de Roma y denunciar la “globalización de la indiferencia”, León XIV regresará el próximo 4 de julio a uno de los lugares más simbólicos de las fronteras migratorias.
Será una visita breve en duración, pero cargada de significado. El programa difundido por la Santa Sede plantea una peregrinación por la memoria, el dolor y la esperanza de quienes atraviesan el Mediterráneo buscando una vida digna, una vida buena.
El Papa tiene previsto realizar tres gestos de profundo contenido: visitará el cementerio para depositar una ofrenda floral sobre las tumbas, se detendrá en la Puerta de Europa –el monumento levantado en memoria de las personas migrantes fallecidas en el mar– y acudirá al Muelle Favaloro, donde bendecirá la placa que dará el nombre del papa Francisco a este lugar de llegada y acogida.
Allí también saludará a un grupo de personas migrantes, antes de presidir la misa alrededor de las 10:30 horas, en la que estará presente la imagen de la Virgen de Portosalvo, especialmente venerada por la gente del mar.
La memoria de Francisco
El viaje de León XIV tiene una evidente continuidad con uno de los gestos más significativos del pontificado de Francisco. El 8 de julio de 2013, apenas unos meses después de su elección, Bergoglio realizó su primer viaje con destino a la isla de Lampedusa tras los numerosos naufragios registrados en sus aguas.
Aquel día lanzó una interpelación: “¿Dónde está tu hermano?”. Francisco denunció entonces una cultura que lleva a perder la capacidad de conmovernos ante el sufrimiento ajeno: “Hemos caído en la globalización de la indiferencia”.
Ahora, León XIV vuelve a ese mismo lugar para custodiar esa memoria. La decisión de dedicar el Muelle Favaloro a Francisco convierte el espacio físico de llegada de miles de personas migrantes en un símbolo permanente de una Iglesia que quiere estar presente allí donde la dignidad humana es puesta a prueba.
El gesto llega además pocas semanas después de la visita del Papa a las islas Canarias, otro territorio atravesado por las rutas migratorias y por la pregunta que León XIV está planteando desde el inicio de su pontificado: qué humanidad queremos construir.
En Arguineguín, ante el Atlántico convertido tantas veces en frontera y tumba, resonó la misma llamada a mirar a cada persona migrante no como una amenaza sino como un hermano o hermana con nombre, historia y dignidad.
La dignidad no depende del lugar donde se nace
Desde sus primeras intervenciones como obispo de Roma, León XIV ha situado las migraciones dentro de una reflexión más amplia sobre la dignidad humana, la fraternidad y la construcción de sociedades capaces de superar el miedo.
Ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede recordó incluso su propia historia personal: “Mi propia historia es la de un ciudadano, descendiente de inmigrantes, que a su vez ha emigrado”. Y añadió una de las claves de su mirada: “Cada uno de nosotros, en el curso de la vida, se puede encontrar sano o enfermo, ocupado o desocupado, en su patria o en tierra extranjera. Su dignidad, sin embargo, es siempre la misma”.
También en la celebración de inicio de su pontificado advirtió de un tiempo marcado por “demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente”, e invitó a construir una Iglesia que “abre los brazos al mundo”.
Lampedusa volverá así a convertirse este 4 de julio en algo más que una isla. Será nuevamente una pregunta dirigida a Europa y al mundo: si quienes llaman a nuestras puertas son considerados una amenaza de la que defenderse o personas cuya dignidad estamos llamados a proteger.
La ruta que seguirá León XIV –las tumbas, la Puerta de Europa, el muelle de llegada y la Eucaristía– resume una convicción que une los pontificados de Francisco y León: la humanidad se mide por la respuesta que ofrece ante quienes llegan heridos, cansados y buscando esperanza.

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