martes, 21 de julio de 2026

Diario de misión M’baïki (III)

En el espíritu de este pueblo

Por   JESÚS RUIZ

Viernes 20 de mayo de 2026

Soy muy consciente que la fe de este pueblo está mezclada en un sincretismo fuerte donde las creencias culturales mamadas desde niños son más fuertes, muchas veces, que la fe en Cristo, vencedor de la muerte. En muchas ocasiones una fe epidérmica, pero ahí andamos...

Estos días escuchamos en la radio que en el norte del país ha habido un derrumbe en una mina causando más de cien muertos. Nadie se ha alarmado, todo sigue igual con los ríos contaminados por la extracción de oro y una población que pierde su identidad ante el espejismo del dinero fácil de las minas. Una situación de verdadera esclavitud en pleno siglo XXI.

Roma acaba de nombrar al jesuita Joseph Samedi, de Mongoumba, nuevo arzobispo coadjutor de Bangui... Mientras esperamos su consagración episcopal a mediados de junio, acaba de morir estos días su anciana madre. La interpretación de este fallecimiento está cantada me dicen varias fuentes diferentes: el arzobispo electo ha tenido que sacrificar a su madre para acceder al episcopado... ¿cómo?, pienso en mis adentros. Todos, incluso misioneros de otros países de Africa me dicen que esto es así en muchas regiones de Africa: si quieres acceder a una promoción civil o eclesiástica tienes que sacrificar a un ser querido... Joseph Samedi ha sacrificado a su madre... Llegando a Mongoumba, algunos me dicen que todos sabían que la madre del prelado era bruja e intentó matar al niño Joseph cuando este era pequeño; fue gracias al misionero comboniano Tonino Falaguasta que le rescató de las garras de la madre para llevarlo al hospital. La brujería aquí está en todos los ámbitos, y tiene más fuerza y más adeptos que la fe cristiana... La brujería produce miedo, dependencia, enemistad familiar, pobreza en todos los sentidos. Todo acontecimiento se mide con el prisma de la brujería.

Mi gran catequista Roger, que está conmigo en M’baïki como catequista misionero, me cuenta que tenía una suma de dinero de unos 190.000 francos recibidos por los trámites de su nuevo contrato laboral. Una noche, un hijo de otro catequista del centro diocesano vino a suplicarle que le diera algo de dinero para llevar a su hijo al hospital pues se había herido en la cabeza y sangraba. Roger se acordó del dinero guardado secretamente, y le dio 5.000 francos... Cuál fue la sorpresa, varios días después, cuando fue a buscar el resto del dinero que él tenía bien guardado en la habitación donde solo él y su mujer acceden; este dinero había desaparecido. Es una cosa mística me dice con toda normalidad; ocurre así muchas veces..., el dinero desaparece con unas fuerzas ocultas. El Vicario general acaba de asegurarle que eso ocurre muy a menudo, me dice Roger.

Cuando imparto el sacramento de la Confirmación, muchas jovencitas entran en convulsión como poseídas, se tiran por el suelo babeando... A veces entran en una histeria colectiva... En algunos casos he mandado desalojarlas del recinto... y la calma vuelve cuando desaparecen las protagonistas. Esto ocurre muchas veces en los grupos de la renovación carismática.

Mathias, gran catequista de Mokinda, está enfermo, no puede andar. Según mi diagnóstico, no profesional, debe de tratarse de una ciática o algo similar... El, y su familia llevan desde niños en la misión, pero ante la indefensión de la enfermedad han corrido al hechicero para que le quite el hechizo que alguien le ha hecho... “No, yo solo fui para que el grupo carismático rezara por mí”, se excusa cuando yo le mandé llamar y le envié a hacer análisis al hospital de Bangui.

La muerte inesperada de Pamela nos ha traído otra sorpresa de este tipo de fe sincretista... Pamela era uno de los pilares de la pastoral de la catedral: responsable del movimiento Aita Kwe, responsable de las niñas danzantes; maestra de párvulos en la escuela católica... Siempre estaba presente en toda la vida parroquial. Pamela, con unos cuarenta años era joven, pero ha fallecido súbitamente una noche cuando la condujeron en moto al hospital después de sentirse mal... Ha caído como una bomba en la comunidad parroquial. Todos hemos ido al lugar del velatorio. Desde el principio sospeché que, su hija Gracia, que tiene un problema psicológico con tratamiento psiquiátrico desde hace más de diez años sería el chivo expiatorio...

Efectivamente, después del entierro toda la familia se ha echado contra ella... Su padre (separado de Pamela), que es gendarme, ha conseguido ponerle a salvo en la gendarmería donde está custodiada..., presa, desde hace semanas. En la familia de Pamela todos son cristianos muy activos, pero la acusación contra la joven Gracia, de unos veinte años, le ha caído como una losa pesada que nadie podrá quitar... Todo el mundo cree que Gracia es bruja... Hasta los abbés me dicen que ‘parece ser que es su hija quien la ha matado...’ Incluso, Gustave, responsable de los impuestos a nivel nacional, que acaba de perder a un hijo de 23 años, me dice que su hijo estuvo en el entierro de Pamela y se enfrentó a Gracia... Una semana después su hijo estaba muerto... Ha sido Gracia.

El hijo pequeño de Pamela no crece, sufre un raquitismo muy común en una sociedad que no se alimenta bien... El joven, con cuerpo de niño, le dice al párroco que no crece pues se pasa todas las noches cargando a gente a hombros; les tiene que llevar de un sitio a otro... Le obligan a transportarles a la espalda a unos y otros. Toda la noche así; no es extraño que al amanecer esté muy cansado y por ello no crece, dice el joven.

Desgraciadamente esta mentalidad arcaica y supersticiosa ocupa, muchas veces, todo el alma y el espíritu de este pueblo... No sé si lo hemos hecho mal los misioneros, pero la realidad es que la fe cristiana, muchas veces se queda en algo epidérmico (como también en Europa y occidente). Lo que verdaderamente domina a este pueblo es el miedo, la superstición y la brujería... Todo esto produce frustración y mucho miedo que impide la libertad y el desarrollo personal y colectivo. “Entre col y col, lechuga...” De vez en cuando se encuentran algunos testimonios de fe dignos de verdaderos creyentes..., pero en el día a día la cultura tradicional, mamada desde pequeños, es lo que impera..., y hace sufrir a este pueblo.

 

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