Fuente: El Diario Vasco
Jesús Martínez Gordo
12/03/2023
Hace diez años fue elegido el cardenal Jorge Mario Bergoglio como Papa Francisco para —según ha declarado recientemente— poner fin a la corrupción que estaba saqueando el patrimonio de la Santa Sede; disolver el centralismo vaticano y la mentalidad cortesana que pululaba alrededor del papado y acabar con la pederastia clerical. Casi nadie cuestiona que se ha convertido, desde entonces, en una referencia mundial. No extraña, por ello, que estemos asistiendo a un aluvión de valoraciones sobre su gestión al frente de la Iglesia católica durante el tiempo transcurrido. Ni tampoco que tales valoraciones respondan a una gran diversidad de tendencias ideológicas. Pero, de todas ellas, hay una que me ha llamado la atención: la de Luis Badilla, el director de “Il Sismografo” con R.C. Estos periodistas establecen una curiosa y, a la vez, interesante diferencia, entre el Papa mediático —al que llaman Francisco— y el Papa soberano, al que denominan Jorge Mario Bergoglio.







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