
Cristo, nuestra pascua, nos ha liberado (Jn 20, 1-9)
Al celebrar esta noche la fiesta de la resurrección del Señor, celebramos, al mismo tiempo, nuestra propia liberación. De la servidumbre del pecado, que nos impide amar y ser libres interiormente; que impide a la sociedad ser justa y fraternal. Que genera opresión, miseria, violencia y toda forma de servidumbre humana. (Puebla 482).