En la Plaza de San Pedro
abarrotada de fieles, Francisco presidió la Misa de apertura de la XVI Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Sinodalidad e invitó a
todos los que se implicarán en los trabajos, que durarán hasta el 27 de octubre,
a escucharse, a no encerrarse en las propias convicciones y a saber sacrificar
lo particular, si es necesario, por el bien común.
Fuente: Vatican
News
Por Tiziana
Campisi - Ciudad del Vaticano
02/10/2024

Escuchar, discernir la voz de
Dios, liberarse de todo lo que impide «crear armonía en la diversidad», abrir
el corazón y la mente y «hacerse pequeños» para acoger al otro, «con humildad»:
estas actitudes son necesarias para afrontar la segunda sesión de la XVI
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad. El
Papa las describió en la misa de apertura de la asamblea celebrada esta mañana
en la Plaza de San Pedro, recordando a los 20.000 fieles presentes en la
celebración -al final de la cual había 25.000- que el Sínodo «es un camino».
Iniciado hace tres años, Francisco pidió retomar este itinerario ahora «con la
mirada dirigida al mundo», a «esta hora dramática de nuestra historia»,
mientras la guerra y la violencia «siguen devastando pueblos y naciones
enteras», porque en este contexto la comunidad cristiana, que «está siempre al
servicio de la humanidad», está llamada a anunciar el Evangelio. Y para invocar
el don de la paz, el Papa anunció que el próximo domingo se recogerá en oración
en la Basílica de Santa María la Mayor para rezar el Rosario y dirigir «una
sentida súplica a la Virgen María», e invitó a los miembros del Sínodo a unirse
a él. También convocó para el 7 de octubre una jornada de oración y ayuno por
la paz en el mundo.
Escuchar en comunión