Mostrando entradas con la etiqueta reconciliación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reconciliación. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de septiembre de 2019

Yo siempre he defendido la reinserción de los presos


Maixabel Lasa, viuda del exgobernador Civil de Gipuzkoa asesinado por ETA y ex directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, ha asegurado que los presos de ETA arrepentidos son "los mayores deslegitimadores del uso de la violencia". Por esta causa, cree que se debe "aprovechar su bagaje" porque "pueden hacer una labor importante entre los jóvenes", a los que pueden explicar "su trayectoria" y cómo llegaron a "la autocrítica".

(En NdG)


Maixabel Lasa protagoniza junto a uno de los asesinos de su marido, el expreso acogido a la vía Nanclares Ibon Etxezarreta, el documental "Zubia", de Jon Sistiaga, que se estrenará en el Zinemaldi, en el que ambos "se juntan, hablan y se sinceran sobre aquellos años mirándose a los ojos" en torno a una comida celebrada en una sociedad, según recoge el extracto de la cinta.

En una entrevista en Radio Euskadi, recogida por Europa Press, Lasa ha admitido que a muchas personas les parezca "fuerte" el contenido del film, en el que conversa con uno de los asesinos de su marido, y ha añadido que "seguramente" no lo entenderán.

"Lo he dicho muchas veces. Yo, por participar en esos encuentros restaurativos (encuentros personales y directos entre la víctima y el autor del asesinato), no me considero mejor ni peor que nadie y entiendo que haya muchas víctimas que no me entiendan. Lo hice porque lo quería hacer y porque mi fuero interno me lo pedía. Yo siempre he defendido la reinserción de los presos y era poner en práctica lo que siempre he defendido", ha señalado.

Además, ha recordado que los dos implicados "en el asesinato de Juan Mari" han realizado "un recorrido personal de autocrítica". "En ese sentido, entiendo que lo tenía que hacer, por mí y por Juan Mari también", ha añadido.

La cinta revela que, en un momento de sus anteriores encuentros restaurativos, Lasa le dice al ex miembro de ETA que prefiere ser la viuda de Jáuregui a ser su madre. "Lo sentí así, porque yo soy madre y para una madre saber que su hijo ha sido capaz de quitar la vida a otra persona a cambio de nada tiene que ser muy fuerte", ha señalado.

La viuda de Juan Mari Jáuregui asegura que la madre de Ibon Etxezarreta le ha manifestado su agradecimiento por ayudar a su hijo a "pasar estas páginas".

"DESLEGITIMADORES DE ETA"

En opinión de Lasa, los activistas de ETA que han hecho autocrítica "son los mayores deslegitimadores del uso de la violencia" porque "pasaron de ser héroes a la vista de su entorno a ser unos traidores, con lo que eso significa".

miércoles, 15 de julio de 2015

Hombres de Dios... y de ETA


P. Ontoso (en EL CORREO)



    Iñaki Rekarte acudió a espacios eclesiales para enrolarse en la violencia y fue la primera puerta que tocó para salir de ella


En 1991 Iñaki Rekarte era un joven alocado que quería matar y no le importaba morir por Euskal Herria. En 2002, desencantado por la violencia inútil y el terror, decidió romper con su pasado para "salir de aquella mierda". En ese intervalo de tiempo puso un coche bomba en Santander y acabó con la vida de tres personas. Y lo pagó con veinte años de prisión y una conciencia intranquila, que le recuerda cada día la biografía de aquellas víctimas inocentes. Rekarte entró en ETA apoyado por una logística en la que sacerdotes franceses jugaron un papel fundamental y salió de la organización terrorista gracias a la ayuda de sacerdotes vascos que le atendieron cuando llamó a su puerta. Lo cuenta en su libro ‘Lo difícil es perdonarse a sí mismo. Matar en nombre de ETA y arrepentirse por amor’ (Península).

A finales de la década de los ochenta, Iñaki Rekarte se había enganchado en la espiral de la droga, como muchos otros jóvenes de su generación. Hijo de una familia muy creyente, sus padres acudieron a la parroquia de su barrio irunarra, Santo Cristo de Artiga, a cargo del sacerdote José Ramón Treviño, que enseguida les puso en contacto con Proyecto Hombre, una asociación que se dedicaba a la desintoxicación de drogadictos. El centro de San Sebastián lo dirigía otro cura, Félix Azurmendi, "una persona de una categoría humana excepcional, un hombre abierto y proactivo que siempre tenía para todos un gesto y unas palabras amables. Se desvivía por sacar de aquel infierno al mayor número de personas posible", recuerda en su libro. Treviño y Azurmendi jugarían luego distintos papeles en la trayectoria del etarra.