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lunes, 16 de mayo de 2016

Marejada en la Iglesia

Jesús Martínez Gordo
Catedrático en teología

 
            Marejada con fases de mar arbolada. Provocada por un papa venido “del fin del mundo”, nieto de italianos, que añora poder “callejear” por Roma como lo hacía en Buenos Aires, que tiene a la misericordia como el santo y seña de su pontificado y que, además, es hijo espiritual de Ignacio de Loyola, probablemente, el guipuzcoano más universal de todos los tiempos. Este singular sucesor de Pedro que quiso que su primer viaje fuera a la isla de Lampedusa (para poner en el mapa de la información mundial el drama de los migrantes), está removiendo los cimientos de muchos “lobbies” eclesiales que durante los últimos cuarenta años han controlado el gobierno de la Iglesia católica. Y con los de ellos, los de no pocos colectivos civiles que, mira tú por dónde, les han apoyado, obviamente, mientras propiciaban decisiones favorables a sus intereses.

Cuesta encontrar en la historia de la Iglesia un comportamiento tan beligerante (y hasta insultante) contra un papa. Y más, por parte de quienes, rozando la “papolatría”, acusaban -no hace mucho- a todos los que no estaban en su onda, de tener poco (o ningún) amor al sucesor de Pedro. Les importaba un comino que dicha valoración fuera ejercida desde la “empatía crítica”. Lo único que buscaban era que todo el mundo cerrara filas en torno al magisterio y al gobierno de quien gustaban llamar “el vicario de Cristo”; un título que, según Jesús de Nazaret, corresponde a los hambrientos, sedientos, encarcelados, enfermos, desnudos y, en definitiva, a los parias y crucificados de todos los tiempos. Y de nuestros días.

Pues bien, (mejor dicho, pues mal, muy mal), a estos beligerantes partidarios de las “verdades innegociables” las lanzas se les han convertido en podaderas en poco más de tres años. Los que Francisco lleva al frente del timón de la barca de Pedro. Y ya no saben qué hacer. Bueno, sí, hay una cosa que han empezado a practicar con tanta o mayor pasión que como cuando daban leña sin piedad: denigrar e insultar a Francisco, sus enseñanzas y sus decisiones. Es, se les oye decir, un demagogo, está contaminado de populismo peronista, le divierte el “buenismo”, sabe poca teología, es un incontinente verbal, mantiene un discurso pauperista, es un teatrero y cuando, buscando estar al lado de las víctimas de la pedofilia, reparte estopa, acaba metiéndose “en camisas de once varas” de las que ellos tienen que sacarle. Así se manifestaba –“off the record”, por supuesto- un obispo de estas tierras no hace mucho. ¡Tiene bemoles la cosa!

sábado, 26 de septiembre de 2015

¡Qué bochorno!



Guiado, probablemente, por mi “gen” masoquista, he conectado varias noches con la cadena 13TV, para tratar de comprobar cómo son esos debates “socio-políticos” de los que algunos “feligreses” me habían comentado.



¡Qué alucine! (como dicen algunos): ¡qué portento de pluralismo en los y las tertulianas, qué debates más sosegados y razonables, qué respeto a los adversarios políticos; qué moderador más equilibrado e imparcial! Eso sí que era una tele al servicio de todas las sensibilidades, recogiendo, además, esos valores éticos que tanto salen en las pastorales episcopales.

         Ahora en serio: ¿se está pagando con el dinero de los feligreses (y sobretodo, de feligresas) a esta cadena para que hagan apología  de las ideas de la derecha más recalcitrante? ¿Es posible que nadie de nuestra jerarquía eclesiástica se haya percatado que en esa tele suya apenas hay no digo ya voces socialistas, o nacionalistas o de izquierdas, pero ni siquiera con algo de respeto hacia los adversarios políticos? ¿Acaso no hay cristianos (católicos) de esas tendencias? ¿Es que no tienen derecho a contrastar, a expresar libremente sus ideas frente a otras, sino que se las rebate y ataque “en ausencia”?

         Desconozco si algún obispo (o sus delegados de medios) ve a esas horas nocturnas esos debates, y si, viéndolos, ha hecho algún comentario que a mí no me consta, pero tengo que decir que a mí si se me han dirigido creyentes para protestar por esa manera tan parcial de transmitir y comunicar ideas políticas y sociales.

Leo que 13TV está arrastrando anualmente una deuda que sufraga en gran parte la Conferencia episcopal como accionista mayoritaria de la cadena. ¿Y esa Conferencia tiene en tan poco valor ese dinero como para emplearlo sin evaluar en qué y cómo se gasta? Y si han hecho esa evaluación ¿dónde aparece y qué dice? ¿O la transparencia es sólo para los demás? O ¿es que ese dinero sale del bolsillo personal de los Obispos? Se podría pensar que los que contribuyen con ese dinero fuesen todos de la  derecha, y de la más “cavernaria”. ¿No llega a la Conferencia episcopal ningún dinero proveniente de comunidades cristianas más plurales, más abiertas y a las que les gustaría verse representadas en una tele de una Iglesia que dice ser seguidora del Jesús de las Bienaventuranzas?

                   Javier G.