En un artículo, el Prefecto Emérito del Dicasterio para los Obispos reflexiona sobre la posición de los laicos y las religiosas nombrados en puestos de liderazgo en los Dicasterios de la Curia Romana: ¿Una concesión que hay que revisar o un avance eclesiológico?
Fuente: Vatican News
De Marc Ouellet*
16/02/2026
Entre las decisiones audaces del papa Francisco hay que contar el nombramiento de laicos y religiosas para puestos de autoridad que normalmente se reservan a ministros ordenados, obispos o cardenales, en los dicasterios de la Curia romana. El Papa ha justificado esta innovación por el principio sinodal que exige una mayor participación de los fieles en la comunión y la misión de la Iglesia. Sin embargo, esta iniciativa choca con la costumbre ancestral de confiar los puestos de autoridad a ministros ordenados. Esta costumbre se apoya, sin duda, en el Concilio Vaticano II, que definió la sacramentalidad del episcopado (LG 21). De ahí el malestar ante una decisión papal que se respeta, pero que se considera quizás provisional. Hasta tal punto que algunos desearían, en los albores del nuevo pontificado, que se reafirmara el estrecho vínculo entre el ministerio ordenado y la función de gobernar en la Iglesia.



































